Vacunas contra el Covid y el FMI

Para que haya salud, trabajo, industria nacional y soberanía alimentaria.

La nueva ola
Los casos de nuevos contagios se han vuelto a disparar marcando el inicio de la segunda ola de Covid-19. A esto se le suman las nuevas cepas como las de Manaos y Británica, que ya circulan en algunas provincias del país. Argentina está rodeada de una franca explosión de casos. En Brasil la situación ha colapsado y el contagio es exponencial. Chile, si bien avanza en la vacunación, ha multiplicado los casos con saturación de terapias intensivas en las principales ciudades y vuelta a fase 1 en su capital. Uruguay suspendió las clases y padece el crecimiento de casos aceleradamente. Paraguay paga, al igual que Brasil, una política criminal que ha dejado sin recursos ni protección a millones de personas. En Paraguay no cesan las movilizaciones que exigen la dimisión de su presidente. En ese sentido, en Brasil distintos sectores con expresión parlamentaria plantean la necesidad de un Juicio Político a Bolsonaro, antes que sea demasiado tarde.

En nuestro país las medidas que se van tomando no se dimensionan con la gravedad de la situación. Nuevamente se confronta con la economía y es esta la que en definitiva marca el ritmo en un país donde los monopolios controlan lo principal de la producción. La historia se repite al igual que en el 2020.
El cierre de fronteras para vuelos que proceden de algunos países como México, Brasil o Chile, más los aranceles que quedeberán pagar los turistas que llegan al país, son paliativos, mientras los medios hegemónicos ocultan los casos de contagios en las escuelas donde lxs docentes trabajan expuestos y donde en la CABA ya se reportó el primer caso de un maestro muerto por Covid. En la medida que no se cierren TODAS las fronteras y se vuelva a la virtualidad en las escuelas, el virus va a seguir circulando y aumentando el contagio. No están garantizadas las condiciones edilicias y sanitarias.

La guerra de las vacunas
La situación se va agravando rápidamente, mientras el eje dominante de los medios hegemónicos y la oposición es la falta de vacunas o todo aquello que pueda desgastar al gobierno. Juegan miserablemente con la vida y la salud de millones de compatriotas.

Estos sectores no sólo ocultan que son responsables de haber dejado en ruinas al país, sino que soslayan el papel perverso del puñado de monopolios de países que negocian y especulan con las vacunas. Una verdadera carnicería mundial, donde los países de las metrópolis imperialistas que las fabrican se garantizan sus dosis y acaparan vacunas para especular y exigir mayor precio y sometimiento a los países dependientes. La mayoría de los países firmó contratos por cantidades que nunca llegan, o se entregan a cuentagotas. Nuestro país es uno de ellos. Si bien ya han arribado cinco millones de vacunas, pagamos el atraso de décadas en cuanto a la fabricación de vacunas y elementos sanitarios claves no sólo para la pandemia, sino para un amplio espectro de enfermedades.
Lo único que tenemos para mostrar es la capacidad de nuestros científicxs a la hora de fabricar la vacuna como la AstraZeneca junto con México.

El Estado argentino hizo un acuerdo con el empresario Hugo Sigman para fabricar 250 millones de dosis de esta vacuna y abastecer a toda América Latina (excepto a Brasil) con vacunas que costarán entre 3 y 4 dólares. Pero la traba radica, en que el Estado no controla su fabricación y distribución, quedando preso de contratos leoninos en cuanto a condiciones que sólo maneja el empresario Sigman, con entrada directa en la cúpula del Ministerio de Salud de la Nación, quien mandó 25 millones de dosis para México y éste las mandó a EEUU porque allí se fabrica un componente. Conclusión uno: las vacunas están retenidas en EEUU que especula para que se vendan las de sus laboratorios. Conclusión dos: Capacidad tenemos, sin dudas, pero si no avanzamos en la producción nacional con perspectiva emancipatoria, vamos a sucumbir en manos de empresarios (amigos o no del gobierno de turno) y monopolios imperialistas.

FMI o desarrollo propio
En este marco de zozobra siguen las negociaciones con el FMI. Las palabras de Cristina el 24 de marzo retumbaron fuerte dentro y fuera del Frente de Todos, advirtió que “no hay plata para pagar”, buscando un plazo aún mayor, 20 años, mientras el Ministro Guzmán estaba reunido con la cabeza del FMI, Katerina Giorgieva, buscando un plazo de 10 años.
Los medios hegemónicos trabajaron a destajo sobre la contradicción Alberto-Cristina en este punto. Alberto venía de prometer al presidente del Banco Mundial que se va a “honrar la deuda” (cosechó un duro repudio de Hebe de Bonafini) pero al día siguiente, el mismo Alberto afirmó que «El acuerdo firmado por Macri es impagable, como dijo Cristina y repito yo desde la campaña, porque obliga a pagar 18.000 millones de dólares el año que viene y 19.000 el siguiente».

Como los hechos son los que mandan por sobre la retórica, estos muestran que se habla con dureza pero el objetivo sigue siendo la renegociación.

En vez de suspender los pagos mientras se investiga, en base a la denuncia penal que el propio gobierno realizó sobre Macri y sus secuaces. Esta retórica, así como las idas y vueltas, muestran contradicciones reales y movimientos.

En esa dualidad, los sectores populares deben reforzar la lucha para que se suspendan los pagos y se canalicen los dólares, que se usarían para pagar una estafa, hacia la planificación de una política a futuro, que tenga como centro el desarrollo propio de medicamentos y el cambio de la matriz productiva del país.

Argentina necesita abandonar la primarización de la economía contaminante y estractivista, que envenena y destruye montañas y ríos, emprendiendo un camino con desarrollo de la industria nacional, los recursos energéticos en manos del Estado y soberanía alimentaria.

Una oportunidad
No podemos seguir con una retórica de un país para 45 millones de argentinos, mientras en la práctica se mantiene un modelo para 20 millones. La pandemia nos da la oportunidad de emprender un camino donde se abandonen las políticas inflacionarias, donde los monopolios ganen menos y no se los siga beneficiando con aumentos de tarifas que paga el pueblo.

Recientemente se cumplieron 45 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Lo más fuerte de esa jornada, junto al recuerdo de aquellxs que dejaron su vida en las mesa de tortura de la dictadura cívico, militar, empresarial y eclesiástica, fue la reivindicación del camino y los ideales por los que lucharon.

Este camino tiene plena vigencia y es parte de los deberes que tendremos que pasar en limpio mientras aprovechamos las “políticas de derrame” para atender la emergencia del pueblo y recuperar derechos en la lucha contra el neoliberalismo.

No tenemos dudas del lado en el que estamos, dentro del Frente de Todos, sosteniendo las políticas que dan certezas y fortalecen al pueblo como la suba del piso al impuesto al salario que tuvo media sanción en diputados o el apoyo a la salida de Argentina del Grupo Lima patrocinado por los EEUU contra Venezuela. Tampoco tenemos dudas de dar los debates y los pasos necesarios para avanzar en un camino popular.

En este periodo de transición se plantea la necesidad de la unidad y la coordinación de las opciones democráticas y antiimperialistas que buscan ir mas allá, hacia la justicia social y la liberación nacional, removiendo las raíces de fondo como la dependencia y democratizando el uso y tenencia de la tierra con el protagonismo de todo el pueblo.

últimas noticias