La unidad que paró la minería de oro en Chubut

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La violenta represión a la comunidad mapuche que terminó con la desaparición de Santiago Maldonado ha puesto de manifiesto profundo conflicto de la comunidad del Lof en Resistencia de Cushamen frente a Benetton y de la nación mapuche por su reconocimiento (ver Vamos! Nº103). Junto con esto se ha agudizado una campaña que intenta desprestigiar al pueblo mapuche. Esa campaña, dirigida desde el gobierno y el Estado, intenta dividir al pueblo para salvaguardar los intereses de los terratenientes como Benetton o Lewis, y para hacer pasar los planes de los monopolios, en particular las mineras. Porque es la unidad de mapuches y criollos la que ha logrado, por ejemplo, parar la minería de oro en Chubut.

El pueblo mapuche ha sido justamente quien disparó esta lucha contra la minería de oro en la zona coordillerana, puntualmente en Esquel. La megaminaría es altamente contaminante, ya que para la extracción principalmente de oro utiliza grandes cantidades de agua y cianuro. Teniendo en cuenta que el 89% del oro se utiliza para lingotes, desde el punto de vista popular no tiene realmente utilidad. Más aún si es posible utilizar el oro ya disponible para ese 11% vinculado a la producción y medicina.

Cuenta Moira Millan que “al principio, cuando se dio el primer corte de ruta el 11 de octubre de 2002, la gente de Esquel no fue a la ruta con nosotros. Nos llenaron de gendarmes. Éramos un puñado de mapuche, alrededor de 70 u 80. Fueron muy pocos a solidarizarse pero sí provocó que la gente empezara a preguntarse por qué los mapuches nos oponíamos. Y eso fue generando que ciertos sectores más intelectuales y de la clase media se empezara a preguntar y a traer información y expertos. Y ahí nace luego la Asamblea de No a la Mina”. “Esa unidad del pueblo mapuche con la sociedad criolla logra frenar el avance minero. Por supuesto la relatoría de la memoria social es que fue solamente la Asamblea No a la Mina. Nosotros no aparecemos en su relato pero nosotros sabemos que sí. La gente escucha mucho al pueblo mapuche, por eso el Estado necesita deslegitimar nuestra vos”.

Esa importante lucha que se inició en 2002 logró frenar la instalación de la megaminería en Esquel. Se produjeron grandes movilizaciones que lograron que el Consejo Deliberante llamara a un plebiscito el 23 de marzo de 2003, sobre la aceptación o rechazo de las actividades mineras en la zona. El 82% del pueblo de Esquel votó contra la instalación de la megaminería. Esto forzó al municipio a dictar una ordenanza donde se declara a Esquel “municipio no tóxico y ambientalmente sustentable”.