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El crimen de Fernando Báez Sosa, los rugbiers y juventud en busca de una salida

¿Por qué un grupo de 10 u 11 jóvenes de entre 18 y 20 años matan a patadas a otro de la misma edad en medio de la vía pública? Buscar la respuesta a este interrogante nos lleva inevitablemente a desmenuzar otras cuestiones.

Los atacantes eran jugadores de rugby de la localidad de Zárate y la víctima, Fernando Báez Sosa, era un joven estudiante hijo único de una familia trabajadora de origen paraguaya que vive en Buenos Aires. Los videos de la golpiza y el asesinato se difundieron generando rabia, indignación, incomprensión.

La necesidad de buscar una respuesta rápida a veces nos hace caer en simplificaciones estereotipadas, achacando responsabilidades exclusivamente en el alcohol, el deporte o el machismo. En realidad, todos estos son elementos de la profunda crisis social que atraviesa la Argentina, en medio de la cual la juventud se encuentra en la búsqueda de una salida.

El rugby, no es un deporte más, es el deporte asociado a las clases dominantes, impregnado por su ideología sus valores, incluso en cuanto quienes lo practican no pertenezcan ellas. Entre otras cosas conviven el nacionalismo xenófobo y racista y el machismo homolesbotransfobico. Plagado de prácticas violentas naturalizadas entre ellos y la necesidad de forjar, reforzar y demostrar permanentemente su masculinidad, su dureza y su fuerza. Las víctimas de las agresiones protagonizadas por grupos de rugbiers en los últimos años habla por sí sola: mujeres abusadas sexualmente, agresiones a pobres y en situación de calle, gays y travestis, personas de otras nacionalidades. Sin embargo esto solo no explica la complejidad de la problemática.

El rugby podría y puede tener otra impronta y otra ideológica, de hecho hay rugby femenino, disidente y clubes que cuestionan estas concepciones, pero no es lo que predomina. Es más, muchos de los que mostraron mayor compromiso con lo social fueron ocultados como los 152 rugbiers desaparecidos por la última dictadura militar que la Unión Argentina de Rugby nunca reconoció.

El alcohol, las drogas y la prostitución son la propuesta de diversión que las clases dominantes tienen como oferta casi única de diversión y esparcimiento para lxs jóvenes de todas las clases sociales. La previa, los boliches y la noche son un caldo de cultivo y a veces el escenario perfecto para que las tensiones acumuladas por jóvenes que llevan una vida repleta de necesidades, abusos y violencias de todo tipo tengan su válvula de escape, que tal vez porque no siempre terminan con un pibe muerto no nos enteramos, pero son cotidianas las peleas, los “coma alcohólico”, los abusos sexuales, etc.

La juventud bucea y se abre paso como puede en medio la crisis que atraviesan sus propias familias agobiadas por la situación económica, la desocupación, el abuso sexual intrafamiliar, la violencia de género, etc. La escuela, tampoco da respuestas a las necesidades de lxs jóvenes, abonando también el camino individual y de la meritocracia.
La necesidad de escapatoria de una realidad que agobia, también es aprovechada por el mercado que genera nuevas de necesidades de consumos que además de generar millonarias ganancias, conllevan una carga ideológica nefasta.

La política del macrismo en educación y cultura, exacerbó el individualismo, el emprendedurismo y el sálvese quien pueda. Pero a la vez tampoco en los gobiernos anteriores y el actual se vislumbra una propuesta integral hacia la juventud. Resulta urgente la construcción de una propuesta política, cultural, deportiva, educativa, que brinde a la juventud la posibilidad de desarrollarse en todas las aéreas del deporte, la cultura, la educación y el esparcimiento, construyendo vínculos sanos con lxs demás. Pero que también le permitan la posibilidad de soñar y proyectar su vida futura, una profesión, un rol que cumplir en el marco de un proyecto colectivo transformador de la realidad en la que viven, sentirse importantes para otrxs y para la sociedad.

Para lxs revolucionarixs, dar la pelea por ganar a la juventud para la lucha, es una tarea fundamental. Debemos brindarles las herramientas para que puedan organizarse y pelear por sus derechos y en ese camino, identificar a los verdaderos responsables de la opresión, la discriminación y la violencia que sufren cotidianamente -que no son otros que los enemigos del conjunto del pueblo- y puedan organizarse, organizar la bronca, organizar la rabia y también la violencia, rompiendo con la anestesia impuesta por las clases dominantes, dejando salir toda esa rebeldía que lxs caracteriza.

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