Desde el Vamos! conversamos Lucia Rinaldi profesora de tango e integrante de Vivas – Movimiento Feminista de Tango – Conurbano Sur. La agrupación de mujeres feministas nacida al calor del movimiento Ni Una Menos busca a partir de diversas actividades culturales poner en debate el tango y crear una nueva forma de hacer y vivir el tango. Construir un ámbito del tango más democrático e igualitario con perspectiva de género.
¿Cómo fue la conformación de una agrupación feminista especifica de la danza tango?
Nosotras en particular nos agrupamos para armar una milonga en el marco del 8M del 2018. Lo comenzó a armar una mujer de zona sur, actual compañera de VIVAS, que ya estaba participando del Movimiento Feminista de Tango de capital. Nos convocó a algunas de las mujeres que estábamos generando actividades tangueras, milongas, clases acá en la zona y juntas armamos una milonga. Vino a tocar una orquesta de mujeres que se llama “la empoderada”, integrada por treinta mujeres que tocan tango. Logramos hacer una milonga que salió enorme, porque entre todas las que estábamos convocando llegamos de distintos ambientes del tango de zona sur. Fue una confluencia de gente que para mí fue hermoso. Porque había de todo: gente más joven, desestructurada con algunas preguntas y sensibilidades, gente más grande de otro sector del tango. Entonces fue como una confluencia de mundos muy interesante. Lo que guiaba a la milonga era el concepto de la mujer y de ésta orquesta. Ellas tienen una presentación que es muy impáctate porque antes de empezar a tocar salen todas al escenario y van pasando un video con pedacitos de letras aberrantes de tangos y dicen unas palabras. Fue muy emocionante porque eran unas 300 personas viendo eso.
Bueno en base a esa milonga fue que empezamos a organizarnos en función de armar otros espacios. Armamos una charla y otra milonga. Empezamos a armar un festival, que teníamos ganas de hacerlo en abril pero vino la pandemia.
Y en particular creo que todas individualmente veníamos haciendo un trabajo de construcción y de deconstrucción, cada una a su manera y en su rama. Somos bailarinas, profes, musicalizadoras, músicas entonces hay un popurrí dentro de las particulares del tango. Mi sensación es que ya todas estábamos haciendo un laburo pero más desde lo individual, y VIVAS lo que está haciendo es agruparnos y desde ahí la intensión es ayudar en el proceso de transformación que ya está viviendo el sector como consecuencia de las transformaciones sociales.

¿Qué características o prácticas ves en el tango que las llevó a este armado con perspectiva de género?
Gran parte de lo que implica el tango es público y demasiado visible como se ve impactado el patriarcado en esta danza popular. Es prácticamente literal el pasaje del rol que nos asignan a hombre y mujeres en la sociedad y el rol que se nos asigna en la danza. En el tango tradicional es el hombre el que decide los movimientos, hacia dónde, con qué velocidad, con que cadencia, con la música. Todas las decisiones expresivas son del hombre y la mujer debería acompañar esos movimientos, interrumpiendo lo menos posible y generalmente respondiendo a un estereotipo que la deja en un papel de adorno, lucirse, belleza. Desde la enseñanza misma, ya hace muchos años, vengo buscando la posibilidad de encontrar estrategias pedagógicas y herramientas para desarrollar un tango que sea un dialogo entre dos personas y no un monologo. Que no haya un lugar de poder de uno sobre el otro. Y desde ahí se da un trabajo, muy rico, de hacer una experiencia concreta, física, sensible, emotiva de entablar un dialogo con otro. Relacionarnos desde nuestra corporalidad, la escucha, lo expresivo y desde la posibilidad de crear algo juntos.
Creo que hay que modificar el temas de los roles dentro de la danza. Algo que vienen haciendo el movimiento queer dentro de la danza del tango es usar libremente los roles, no importa de que lado del abrazo estés: podes ser hombre, mujer, cualquier ser humano puede habitar cualquier lado del abrazo, en cualquier momento del tango puede cambiar. Eso es uno de los avances que se lograron y que está bastante instalado.
Pero después hay un paso más, lo que a mí más me interesa, que es esa relación de dialogo, de construcción mutua. Y lo que pasa a veces cuando no está este espacio de escucha es que se llega a situaciones de violencia física. Si no vas a tal lado te llevan con distintas técnicas como empujar, con la mano, clavándote el dedito en la espalda. Me parece que es una de las cosas importantes para empezar a generar estos movimientos y empezar a cambiarlos.
¿Contanos un poco sobre el protocolo de actuación para las situaciones de violencias en espacios milongueros?
El protocolo lo crearon las compañeras de MFT de capital, me parece que lo principal es aceptar que existe la violencia de género y visibilizar la temática al ambiente del tango. La intensión es generar herramientas para que les organizadores de milongas sepan que hacer ante una situación así. Entonces primero es llevar la atención a decir: ¡Ah! Hay situaciones de violencia de género en estos espacios también. Y segundo, poder tener una herramienta para poder accionar y a quien llamar en base a lo que pasa.
En términos generales, mientras se siga sosteniendo la idea de que el tango es de determinada manera y que la mujer ocupa un lugar determinado, que en la dinámica de sacar a bailar es la que se queda y espera, por ejemplo. Hasta que no se empiece a generar un permiso para que eso cambie, a veces en lo particular cuesta. Creo que si se empieza a visibilizar es más fácil que desde lo particular también puedas pararte y poder accionar.
El protocolo también es una herramienta de difusión sobre la violencia de género. Me parece genial que en el anexo del mismo se habla, por primera vez, de los estereotipos de género. De los estereotipos que se transmiten a través de la imagen. Plantea también qué imágenes difundimos, de qué manera podemos empezar a cuestionar estos estereotipos a través de las imágenes.
¿Podrías contarnos como nació al Frente Federal Unidad tanguera?
Se formó por el emergente que generó el lanzamiento del Festival y Mundial de tango 2020 de manera virtual y lo comunicaron veinte días antes del comienzo sin consulta ni de propuesta a las organizaciones y colectivos del tango. Con condiciones precarias donde por ejemplo: algunos trabajos eran ad-honoren o mal pagos. A esto se suma que hace seis meses que estamos, todo el mundo de la cultura y del tango en particular, prácticamente sin trabajar porque es una disciplina muy compleja para trabajar desde la virtualidad. Entonces cuando aparece lo del festival sin ningún tipo de guiño o partida presupuestaria de emergencia que implique una respuesta a esta difícil situación que atravesamos, surgió organizarse para contestar y exigir determinadas medidas. Dentro de este frente, que es muy amplio y de trabajadorxs de tango de todo el país, se logró instalar como una de las temáticas a trabajar la posibilidad de cuestionarnos y mirar desde la perspectiva de género.
Nos contabas que en el contexto de pandemia muches trabajadores de la cultura están sin laburo ¿Cuáles son los reclamos que vienen desarrollando en relación a la situación de emergencia y a al Festival Mundial de Tango y el Festibal de Tango de la Ciudad (CABA)?
Lo que se está pidiendo es una partida presupuestaria de emergencia para todxs lxs trabajadxs del tango que estamos sin ingresos desde hace 6 meses, repensar y volver desdoblar este Festival de Tango y el Mundial para que las organizaciones puedan tener una incidencia en la creación de estas actividades.
Se pide tener en cuenta la perspectiva de género de manera transversal en todos los espacios de tango y también en el festival. El año pasado en el Mundial uno de los finalistas le pega a su compañera al terminar el show. Esta situación abrió el debate y sirvió para exigir que se tengan en cuenta acciones para evitar que estas cosas pasen.
Por último, se pide que se tome al tango de manera federal. En la asamblea nos enteramos por les compañeres de las provincias que para llegar al Festival hay sede preliminares, donde se hace una selección de los que pasan, y estas sedes están trabajando en pésimas condiciones y muchas veces tienen que pagar los alquileres y gastos. Se reclama que se tomen medidas reales para garantizar que exista el tango en todo el país.
¿El tango deja de ser tango por adquirir una perspectiva de género?
El tango es transformación si queremos que el tango siga vivo tenemos que acompañar las transformaciones sociales y poder tomar la diversidad que existe entre los seres humanos. Como toda construcción cultural el tango no escapa a los debates que se abrieron a partir de la marea feminista. Lo que me parece interesante del tango es que habilita, desde la idea de construir un dialogo de igualdad, bajar a prácticas concretas la transformación que estamos planteando desde el feminismo.
Muchas gracias lucia por tu tiempo y por contarnos la experiencia de lucha que vienen desarrollado desde los espacios tangueros para poner en debate el patriarcado.










