Conflicto de Rusia y la OTAN: NO A LA GUERRA IMPERIALISTA

Por Gustavo Funes (Coordinador del Comunismo Revolucionario PMLM)

Finalmente Vladimir Putin después de reconocer la independencia de Donetsk y Lugansk separados de Ucrania, no tardó en desplegar tropas en esos territorios bajo el argumento de llevar tranquilidad a la población que están bajo fuego en el enfrentamiento entre el ejército regular ucraniano a las fuerzas separatistas. Pero lo cierto es que Moscú a dado una señal muy fuerte de las consecuencias que traerá si se avanza en incorporar a Ucrania la OTAN.

Hasta dónde llegará esta ofensiva no se sabe aún, pero en su anuncio en la madrugada del jueves, Putin afirmó que ya “es hora de terminar este conflicto” apelando cínicamente a recursos de la historia rusa en el papel heroico en la guerra antifascista contra el nazismo, “nos esforzaremos por desmilitarizar y desnazificar Ucrania” poniendo en marcha una guerra que traerá consecuencias impredecibles frente al bloqueo militar de la alianza OTAN comandada por EEUU.

Sus rivales imperialistas en Ucrania y la OTAN, son iguales de cínicos “bregando por la paz y la democracia” cuando han militarizado toda la frontera y violado tratados que ellos mismos han impulsado como el de Minsk.

Las consecuencias económicas anunciadas por EEUU y la Unión Europea golpearan a Rusia, pero esta afirma que tienen más que perder los países de la Unión ya que el 41% del gas que utilizan y el 29% del petróleo proviene de Rusia.

A las medidas anunciadas por el gobierno de EEUU que involucra el congelamiento de todos los activos rusos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición a las personas y entidades estadounidenses de hacer negocios con estas instituciones, ahora Biden acaba de anunciar que de seguir Rusia en ese camino, implicará una «ruptura completa» de relaciones con EEUU a la vez que amenazó con cortar más de la mitad de las importaciones de alta tecnología de Rusia.

Quizás esta no sea la respuesta que esperaba Ucrania, ya que es de esperar que Rusia haya hecho un “control de daños” a la hora de dar los pasos que ha dado, y no se avizora que vaya a detener su marcha sobre territorio de ucraniano.

La disputa inter-imperialista se ha agudizado en todo el mundo. La escalada en esta región obedece a conflictos de años atrás, agudizados por la pandemia y la disputa por el control de la región. La forma de moverse de las potencias imperialistas son ya conocidas, pero desde la segunda guerra mundial que no hay una confrontación directa a este nivel.

ANTECEDENTES INMEDIATOS

Rusia perdió el control de Ucrania en febrero de 2014 cuando el gobierno de Víktor Yanukóvich alineado con Moscú fue desplazado por un golpe institucional mediante la Rada Suprema (Parlamento) en el marco de una gran rebelión popular en contra del gobierno. El nuevo gobierno fue reconocido de inmediato por los EEUU. En septiembre de 2014 se firma el acuerdo de Minsk I y luego, en febrero de 2015 se firma el Minsk II. Estos acuerdos fueron consecuencia de fuertes derrotas sufridas por las fuerzas ucranianas en enfrentamiento con las fuerzas separatistas. La violación a esos acuerdos por parte del actual gobierno ucraniano llevó a agudizar los enfrentamientos con decenas de muertos y más de un millón de desplazados internos.

En febrero de 2014 la Península de Crimea es anexada a Rusia, tras un cuestionado referéndum y ofreció apoyo militar y económico a los separatistas del Donbás. Un mes después, estos proclamaron su independencia de Ucrania, lo que precipitó el inicio del conflicto que dura ya ocho años. Moscú volvía a tener el control de la estratégica península y el puerto de Sebastopol donde se encuentra la base de submarinos nucleares más importante de Rusia.

La estratégica posición frente a oriente medio y Ucrania de la base de la naval Rusa en el puerto de Sebastopol en la anexada península de Crimea en el Mar Negro.

El conflicto armado entre guerrillas separatistas y el ejército regular de Ucrania se volvieron a intensificar donde el gobierno de Ucrania dio uso intensivo de las toneladas de armas que Estados Unidos y otros países de la OTAN entregaron recientemente al presidente Volodímir Zelenski.

EUROPA, RUSIA Y EL CONFLICTO ENERGÉTICO

Rusia provee a Europa el 41% del gas y el 29% del petróleo que consume. Este siempre ha sido una fuente de chantaje y conflictos entre estados europeos y Rusia. En particular Alemania que utiliza gran parte de esa energía para su industria.

Gazpron es la mayor empresa rusa proveedora, donde el propio Putin es señalado como “socio mayoritario” entre los accionistas privados de este monopolio con el 50% en manos del Estado ruso. Desde el 2018 el sobrino de Putin es el vicepresidente de la compañía. Gazpron es el consorcio energético ruso más importante y primer productor mundial de gas natural.

Desde el 2015 está en construcción el segundo gasoducto (Nord Stream 2) que lleva gas a Alemania (cuyos dos ramales tienen capacidad para transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos al año), no pasa por Ucrania ya que corre bajo el Mar Báltico. El gasoducto se concluyó en el 2021 pero una serie de “trabas burocraticas” impiden su certificación. Rusia viene denunciando la “politización” de la obra, y no es para menos si se tiene en cuenta que los EEUU quiere ser los proveedor del gas a Europa.

Y es por ello que esta gigantesca obra de más de 11.000 millones de dólares prendió las señales de alerta y generó gran conflicto interno en la Unión Europea y la propia OTAN, ya que esto avanzaría en la dependencia de la “locomotora alemana” respecto a Rusia, arrastrando al resto de la Unión Europea. Esto está en el trasfondo del conflicto.

EEUU y sus aliados europeos salieron a tratar de frenar este avance. El recambio gubernamental en Alemania con la salida de Merkel, ha dado mayor impulso al enfrentamiento con Rusia, ya que al parecer la coalición gobernante hoy en Alemania parece ser menos permeable a las pretensiones de Moscú. El canciller almenan Olaf Scholz acaba de anunciar la retirada de un documento clave necesario para la certificación del gasoducto Nord Stream 2. “sin certificación no se puede poner en funcionamiento el gasoducto”. La traba que en noviembre parecía burocrática, ahora se muestra sin tapujos pero en el marco de “las violaciones de cartas y tratados internacionales” por parte de Moscú. Tratados como el de Minsk que violaron tanto Ucrania como Rusia o cartas de la ONU que violan desde los EEUU y las potencias imperialistas que la integran.

Esa división en la Unión Europea se manifiesta a la hora del tratamiento a Rusia, ya que no se mueve de la misma manera Francia -que buscaba una salida negociada con Putín al que Macrón visitó semanas atrás en Moscú y días atrás que había propuesto una reunión de líderes con la aceptación de Putin, movida que proyectaba positivamente al actual presidente de Francia para su reelección para las elecciones de abril, pero conoció el sabor del fracaso cuando Putin reconoció a los separatistas del Donbás y se frustró la diplomacia. Inglaterra (que no está en la Unión pero es aliada de los EEUU) y busca atizar permanentemente, ahora anuncia el envío de armamento y ayuda económica a Ucrania, mientras habla del respeto a “la autodeterminación de los pueblos”, toda una ironía nefasta en boca de estos piratas. Alemania que está dividida por la amenaza real de quedarse sin gas y donde las tarifas se multiplicarán a más del doble. Lo cierto es que la geopolítica atraviesa este conflicto con consecuencias mundiales, ya que la aspiradora europea tensará al máximo esos recursos escasos donde perderemos los países dependientes por debajo de esos países europeos y junto con esto veremos escalar el precio del gas y el petróleo.

EL ACCIONAR IMPERIALISTA

Las acciones políticas, ya sean en el escenario diplomático o bélico, en la época del capitalismo en su fase imperialista tiene el trasfondo de la disputa de mercados como lo denuncia la historia y sintetiza y profundiza el propio Lenin. Esa disputa de mercados cuando la diplomacia fracasa, se recurre a la guerra.

Rusia no puede retroceder frente a la posible anexión por parte de la OTAN de Ucrania. Es una amenaza directa. EEUU no ha dejado de ser la única superpotencia militar en el mundo, controla la OTAN que no ha retrocedido un centímetro en Ucrania y mantiene sus tropa y armamento en la frontera de ese país con bases militares en Polonia y Rumania, mientras vienen violando los acuerdos de 1991 donde se comprometieron a no expandirse hacia el este, y no solo lo incumplieron, sino que se multiplicaron como una plaga los tanques en sus bases aprovechando el descalabro de la ex URSS.

Además en medio de la actual situación, la alianza atlántica mantiene cuatro grupos de combate multinacionales de alrededor de 1.000 soldados cada uno en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, fronterizos con Ucrania.

La ampliación de la OTAN en estas últimas décadas ha sido un gran éxito y ha abierto además ‎el camino a la ampliación de la Unión Europea.” afirmaba, el pasado sábado, el secretario ‎general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en Munich, durante la Conferencia sobre la Seguridad. ‎Lo cierto es que en 20 años la OTAN, que antes contaba 16 Estados miembros, se extiende a ‎‎30 países, su expansión hacia Europa del este no solo lleva los misiles al portal de Rusia, sino que también refuerza su poder sobre la propia Europa por parte de los EEUU. ‎

Pero Putin aprovecha un periodo donde los EEUU es golpeado en su economía y conflictos internos en su disputa monopólica y creciente descontento de la mano de obra asalariada precarizada con gran afluente de inmigrantes que pasan a las acciones directas frente a las desigualdades crecientes. Las derrota de EEUU en Siria, la retirada de Afganistán y el anuncio de la alianza estratégica entre Irán y China son síntomas de los nuevos tiempos que corren.

A esta realidad hay que sumarle que en estos años Rusia se han recompuesto y han recuperado gran parte de su poderío militar. Lo mismo ocurre con China, aliada de Rusia, que a la par de su expansión mundial económica, ha reforzado exponencialmente su poderío en defensa. (ver “Cambios en la geopolítica”)

El momento en el que se desata el conflicto sobre Ucrania obedece a esta realidad, donde Putin avanza con el ímpetu de los zares rusos de mantener y extender el gran imperio aplastando a los pueblos que se le cruce, a diferencia del tratamiento de los bolcheviques comandados por Lenin al que atacó recientemente. (ver “Putin culpa a Lenin…”)

Las sanciones económicas a Rusia son de relativo alcance, ya que cuenta con ayuda del imperialismo Chino y otros países aliados, pero sobre todo cuenta también con el poderío de las empresas e intereses en el mundo. Sin dudas tiene más que perder Europa que depende de la energía rusa y en menor medida de otros países, del intercambio económico con China y en gran parte de la defensa de los EEUU.

El impacto político sobre Rusia es importante, ya que queda congelada su presencia en el parlamento europeo donde fueron sancionados 351 diputados de la duma de estado por haber votado el reconocimiento de los separatistas de Dombás. Mismas sanciones estudian aplicar a Bielorrusia por su alianza con Moscú que alberga en su territorio a mas de 30.000 soldados rusos. El propio vocero de la diplomacia europea, no descartó volver al dialogo pero pretendiendo la retirada de las tropas rusas de Dombás, algo que no tuvo ningún resultado.

Mientras tanto, el gobierno de Ucrania se prepara para la guerra. cuenta con unos 900.000 reservistas (que han hecho el servicio militar en los últimos cinco años) y otros 200.000 en activo, más otros 250.000 militares en activo en las fuerzas armadas y espera la llegada de armamento de EEUU e Inglaterra porque saben de la superioridad del ejército ruso y su capacidad militar y nuclear con la que advirtió reiteradas veces Putin a los mandatarios de la Unión Europea. Ahora les advirtió que “cualquier interferencia tendrá consecuencias como nunca se han visto”.

Los países fronterizos ya se preparan, en particular Polonia, que tiene un vasto territorio de frontera. El gobierno de este país, aliado de los EEUU aprobó ayer un proyecto de “ley de defensa nacional” que le permite reforzar rápidamente las fuerzas polacas en la vecina Ucrania, según ha explicado el ministro de Defensa, Mariusz Błaszczak. A la vez que aceleraran las partidas presupuestarias para defensa con el objetivo de alcanzar el 2,3% del gasto en defensa en su PBI en 2023, no en 2024 como estaba planeado, y el 2,5% en 2026, no en 2030.

MULTIPOLARIDAD Y GUERRA IMPERIALISTA

La multipolaridad será aprovechada por Putin para hacer retroceder a la OTAN y quedarse nuevamente con Ucrania.

Estamos ante la presencia a una escala superior de la guerra imperialista. Esa a la que recurren para medirse y re repartir sus aéreas de influencias en el mundo. Los contrincantes son “pintores de brocha gorda” como caracterizó a Hitler el comunista, dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht.

No hay en el conflicto Estados buenos y malos, sería infantil creer esto, aunque en ese “infantilismo” han caído muchos en la historia del capitalismo imperialista. El multilateralismo no evita la guerra imperialista, solo deja en desventaja al que era el “macho alfa” en otro momento para “equilibrar” en el presente el tablero de fuerzas. Pero este periodo de transito, “liminal”, es hasta que “los melones se vuelvan a acomodar en el camión” y resurja otro bloque imperialista que en este caso tendrá una locomotora en China y un copiloto en Rusia. Para esta posibilidad EEUU refuerza su presencia en Europa y Oceanía.

Un “barajar y dar de nuevo” en la mesa de los mafiosos es lo que se va imponiendo. La guerra en Ucrania es el comienzo, no el final. Hoy EEUU tiene la baraja pero necesita más cartas.

Los pueblos en el medio son las victimas de siempre en la guerra de intereses ya sea comercial, la energía, territorios, mares o espacial. Las fuerzas antiimperialistas y revolucionaria no pueden quedarse al margen de la contienda, y si no cuenta con la fuerza para imponerse no pueden tomar partido por un u otro. Por tal motivo debe mantenerse neutral pero de manera activa que implica en primer lugar la necesidad de parar la guerra, instar a que se cumplan los compromisos violados por parte de la OTAN y retire el arsenal y tropas de la frontera con Ucrania, así como exigir a Rusia que respete la voluntad del pueblo Ucraniano a su propio destino, sin paternalismo chauvinista ni injerencia de ningún otro imperialismo.

El gobierno argentino bregó por el dialogo y una salida pacífica al conflicto en un comunicado de cancillería. Esto es correcto, y debe ir acompañado por el respeto a la tradición que caracteriza a nuestro país, en cuanto a la neutralidad en la guerra imperialista sin ceder a ninguna presión como la que ejerce la oposición para tomar partido con la OTAN contra Rusia como en su momento lo hizo el menemismo contra Irak.

Por el contrario, interpretar bien el “multilateralismo” no es tratar de “quedar bien con todos los imperialismos” mientras se traban alianzas con los nuevos bloques que emergen, como se ofreció Alberto Fernández a Putin para “rebajar la influencia de los EEUU” en la región y el país, sino es manejarse con independencia, golpear juntos cuando sea necesario, por ejemplo en el reclamo de soberanía sobre nuestras Malvinas, pero siempre en aras de aprovechar las contradicciones entre los Estados imperialistas para que avancen los pueblos y el desarrollo independiente de la economía apuntando a fortalecer una matriz soberana.

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