El presidente Vladimir Putin dio un mensaje por cadena nacional desde el Kremlin por la situación en Ucrania. En su extenso discurso recurrió a la historia para ubicar en la figura de los Bolcheviques “a los verdaderos responsables de la creación de Ucrania”. En su largo discurso anticomunista Putin no escatima ataques y mentiras sobre los acontecimientos históricos.
«Ucrania fue un invento de los Bolcheviques. Lenin y sus asociados cometieron un crimen histórico dividiendo territorio que pertenecía al Imperio Ruso«.
«Desde tiempos inmemoriales, a los habitantes del territorio sureste de Rusia (lo que hoy es Ucrania) se les ha conocido como rusos y cristianos ortodoxos».
«Es importante subrayar que para nosotros Ucrania no es un país vecino. Es una parte inalienable de nuestra historia y de nuestro espacio espiritual«.
«En términos del destino histórico de Rusia y de sus pueblos los principios de construcción del Estado de Lenin no fueron solo un error: fueron mucho peores que un error»
Demás está decir que también debe haber llevado mucha más zozobra al pueblo ucraniano ya que la contundencia de sus palabras muestran que están dispuestos a someterlos bajo la bota del nuevo zar de Rusia.
Sin dudas las afirmaciones chauvinistas de Putin no hacen más que engrandecer la epopeya de la Revolución de Octubre que tuvo el gran mérito de liberar a las nacionalidades oprimidas por la Rusia zarista (esa que añora Putin), a la que Lenin llamó “prisión de las naciones”, que les negó todos los derechos a las minorías étnicas.
Transcribimos la posición de Lenin en 1919 “Carta a los obreros y campesinos de Ucrania a propósito de las victorias sobre Denikin” donde desarrolla claramente la posición del marxismo sobre la cuestión de las nacionalidades.
GF
CARTA A LOS OBREROS Y CAMPESINOS DE UCRANIA *
(a propósito de las victorias sobre Denikin)

Camaradas: Hace cuatro meses, a fines de agosto de 1919, tuve ocasión de dirigir una carta a los obreros y campesinos con motivo de la victoria sobre Kolchak.
Ahora publico de nuevo esta carta íntegra para los obreros y campesinos de Ucrania, con motivo de las victorias sobre Denikin.
Las tropas rojas han ocupado Kíev, Poltava y Járkov y avanzan victoriosamente hacia Rostov. En Ucrania hierve la insurrección contra Denikin. Es preciso reunir todas las fuerzas para derrotar definitivamente a las tropas de Denikin, que intentaron restablecer el poder de los terratenientes y de los capitalistas. Es preciso aniquilar a Denikin para estar a cubierto de la más mínima posibilidad de una nueva invasión.
Los obreros y campesinos de Ucrania deben conocer las enseñanzas que ha proporcionado a todos los obreros y campesinos rusos la experiencia de la conquista de Siberia por Kolchak y su liberación por las tropas rojas, después de largos meses de opresión de los terratenientes y capitalistas.
La dominación de Denikin en Ucrania ha sido una prueba tan dura como la de Kolchak en Siberia. Indudablemente las lecciones que se desprenden de esta dura prueba harán que los obreros y campesinos de Ucrania -como en el caso de los obreros y campesinos de los Urales y de Siberia- comprendan mejor las tareas del poder soviético y lo defiendan con mayor firmeza.
En Rusia, la propiedad de los terratenientes ha sido abolida. Es necesario hacer lo mismo en Ucrania, y el Poder soviético de los obreros y campesinos ucranianos debe consolidar la supresión total de la propiedad señorial sobre la tierra, la completa liberación de los obreros y campesinos ucranianos de toda opresión por parte de los terratenientes y de los terratenientes mismos.
Pero, además de ésta y otras muchas tareas que han estado y están planteadas a la vez ante las masas trabajadoras de Rusia y Ucrania, existen tareas especiales para el poder soviético en Ucrania. Una de estas tareas especiales merece en la actualidad una extraordinaria atención. Es el problema nacional, es decir, el problema de si Ucrania debe ser la República Socialista Soviética de Ucrania, independiente y unida a la República Socialista Federativa Soviética de Rusia por medio de una alianza (federación), o debe fundirse con Rusia en una República Soviética única. Todos los bolcheviques, todos los obreros y campesinos conscientes deben meditar atentamente sobre esta cuestión.
La independencia de Ucrania ha sido reconocida por el Comité Ejecutivo Central de la RSFSR (República Socialista Federativa Soviética de Rusia) y por el Partido Comunista (bolchevique) de Rusia. Por eso, es evidente -y ha sido reconocido por todos- que sólo los obreros y campesinos de Ucrania, en su congreso de los Soviets de Ucrania, pueden decidir y decidirán la cuestión de fusionar Ucrania con Rusia o dejar a Ucrania como una república independiente, y en este último caso, qué clase de ligazón federativa debe establecerse entre esta república y Rusia.
¿Cómo, pues, hay que resolver esta cuestión desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, desde el punto de vista del éxito de su lucha por liberar al trabajo de todo yugo del capital?
En primer lugar, los intereses del trabajo exigen la más completa confianza y la unión más estrecha entre los trabajadores de los diferentes países, de las diferentes naciones. Los partidarios de los terratenientes y capitalistas, los partidarios de la burguesía tratan de dividir a los obreros, de exacerbar las querellas y los odios nacionales con objeto de debilitar a los obreros y fortalecer el poder del capital.
El capital es una fuerza internacional. Para triunfar sobre ella hace falta la unión internacional de los obreros, su fraternidad internacional.
Nosotros somos enemigos de los odios nacionales, de las querellas nacionales y del aislamiento nacional. Somos internacionalistas. Aspiramos a una unión estrecha y a la completa fusión de los obreros y campesinos de todas las naciones del mundo en una República Soviética mundial única.
En segundo lugar, los trabajadores no deben olvidar que el capitalismo ha dividido las naciones, por un lado, en un pequeño número de naciones opresoras, imperialistas, soberanas y privilegiadas y, por otro, en una inmensa mayoría de naciones oprimidas, dependientes y semi-dependientes, que no gozan de igualdad de derechos. La más criminal y reaccionaria de las guerras, la de 1914-1918, acentuó esta división, exacerbando con ello los rencores y los odios. A través de los siglos ha ido acumulándose la indignación y la desconfianza de las naciones sin plenos derechos y dependientes hacia las naciones imperialistas y opresoras, de naciones como la ucraniana hacia naciones como la rusa.
Nosotros queremos una unión voluntaria de las naciones: una unión que no tolere violencia alguna de una nación sobre otra, una unión que se base en la más plena confianza, en la clara conciencia de la unidad fraternal, en un acuerdo plenamente voluntario. Tal unión no se puede realizar de golpe; es preciso llegar a ella a fuerza de grandísimo cuidado y paciencia para no malograr la obra, para no provocar la desconfianza, para dar tiempo a que desaparezca la desconfianza engendrada por siglos de opresión por parte de los terratenientes y capitalistas, por el régimen de la propiedad privada y los odios producidos por los sucesivos repartos de esta propiedad.
Por eso, aspirando constantemente a la unidad de las naciones, yendo inflexiblemente contra todo lo que las divida, debemos ser muy prudentes, pacientes y tolerantes hacia las supervivencias de la desconfianza nacional.
Debemos ser intransigentes e intolerantes con todo lo que afecte a los intereses fundamentales del trabajo en su lucha por sacudirse el yugo del capital. En cuanto a cómo determinar ahora, temporalmente, las fronteras estatales -ya que nosotros aspiramos a su completa destrucción- no es una cuestión fundamental e importante, sino secundaria. Esta cuestión puede y debe esperar, porque la desconfianza nacional suele estar muy arraigada en las amplias masas de campesinos y pequeños propietarios, y toda precipitación puede acentuarla, es decir, puede perjudicar la causa de la unidad total y definitiva.
La experiencia de la revolución obrera y campesina de Rusia, de la Revolución de Octubre – Noviembre de 1917, la experiencia de sus dos años de lucha victoriosa contra la invasión de los capitalistas internacionales y rusos, ha demostrado con claridad meridiana que los capitalistas han sabido explotar momentáneamente la desconfianza nacional de los campesinos y pequeños propietarios polacos, letones, estonios y finlandeses hacia los rusos; han logrado sembrar durante cierto tiempo la discordia entre aquéllos y nosotros con motivo de esta desconfianza.
La experiencia ha demostrado que esta desconfianza va siendo superada y está desapareciendo, pero con extrema lentitud, y que cuanto más cuidado y paciencia pongan de su parte los rusos, que han sido largo tiempo una nación opresora, con tanta mayor seguridad se borrará esta desconfianza. Precisamente por haber reconocido la independencia de los Estados polaco, letón, lituano, estonio y finlandés nos ganamos lenta, pero infaliblemente, la confianza de las más atrasadas masas trabajadoras de los pequeños Estados vecinos, las más engañadas y sojuzgadas por los capitalistas. Este es, precisamente, el camino más seguro para arrancarlas a la influencia de «sus» capitalistas nacionales, el más acertado para conquistar su completa confianza y para conducirlas hacia la futura República Soviética internacional única.
Mientras Ucrania no esté completamente liberada de Denikin y hasta que se reúna el congreso de los Soviets de toda Ucrania, su gobierno es el Comité Revolucionario de toda Ucrania. En este Comité Revolucionario, al lado de comunistas bolcheviques ucranianos, trabajan como miembros del gobierno comunista borotbistas ucranianos. Lo que distingue a los borotbistas de los bolcheviques es, entre otras cosas, que aquéllos defienden la independencia absoluta de Ucrania. Los bolcheviques no hacen de esto objeto de divergencias, de desunión, no ven en esto ningún obstáculo para un trabajo solidario de los proletarios. Lo principal es que haya unidad en la lucha contra el yugo del capital, por la dictadura del proletariado,




















