En el marco del conflicto de Rusia-Ucrania, EEUU y la Unión Europea vienen advirtiendo sobre el avance de la alianza ruso-chino en cuanto a la estabilización de un “nuevo orden mundial” desplazando a los EEUU como el vértice en la actualidad.
La retirada de varios países de medio oriente es una muestra de debilidad, pero también pone a Biden a concentrarse en el eje China y Rusia, acortando “el terreno perdido” en el periodo Trump en cuanto a haber abandonado posiciones que aprovechó China, principalmente.
Esta acción de la nueva administración se fue poniendo de manifiesto de varias formas, en primer lugar en América Latina utilizando el chantaje de la Deuda como en nuestro país para impedir acuerdos con el gigante asiático, también lo utiliza para avanzar en nuevos acuerdos en Europa, en particular cortar la puesta en marcha del segundo gasoducto (Nord Stream 2) que lleva gas a Alemania desde Rusia y así poder pasar a proveer a Europa, pero junto con eso debe acortar la distancia en la relación comercial que ese continente mantiene con China que es el principal socio comercial de los países de la Unión.
Por otro lado, en el terreno militar los EEUU tejió en plena pandemia una alianza estratégica con el Reino Unido y Australia (Aukus), un movimiento que puede cambiar el transcurso de la intensa partida de ajedrez geoestratégica que mantiene Washington y Pekín en Asia. Las actividades en el Mar de China ha hecho poner el grito en el cielo reiteradas veces al gobierno chino. Lo cierto es que la inmensa región que aglomera el océano Indico y pacifico se ha rearmado aceleradamente en los últimos años.

En los días inmediatamente previos al anuncio trilateral (AuKus), mediados del 2021, en las aguas asiáticas Corea del Norte ha disparado dos misiles balísticos y uno de crucero, de larga distancia. Corea del Sur ha probado con éxito el lanzamiento de un misil desde uno de sus submarinos de fabricación propia, en lo que supone un hito de su capacidad militar y el Gobierno en Taiwán ha propuesto una partida presupuestaria extra por valor de miles de millones de euros para el desarrollo y la adquisición de nuevo armamento, incluidos misiles de crucero y buques de guerra. Algunos de los misiles más punteros del mundo se están desarrollando en esta región (El País de Madrid).
Recordemos que el pasado 4 de febrero en el marco de los juegos olímpicos de invierno, Putin y Xi Jinping emitieron un comunicado donde denunciaron la «influencia negativa de Estados Unidos para la paz y la estabilidad de la región Asia-Pacífico». Concretamente, mostraron su «preocupación» por la creación en 2021 de la alianza militar entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, estimando que esta asociación, centrada sobre todo en la fabricación de submarinos nucleares, «afecta a cuestiones de estabilidad estratégica». Entre los acuerdos firmados entre China y Rusia, está el del suministro de 100 millones de toneladas de crudo ruso a China vía Kazajistán en los próximos diez años.
El alto comisionado de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, criticó el documento firmado por Vladimir Putin y Xi Jinping y denunció que quieren volver al mundo del siglo XIX, “con grandes imperios con esferas de influencia”, y agregó “Estamos ante una lucha de narrativas, parte de esa lucha es un intento por redefinir el orden mundial” (…) “El uso de un adjetivo recuerda el uso de la expresión democracias populares durante la era soviética o democracia orgánica durante el franquismo”, dijo Borrell. “Hay una lucha por la universalidad de los derechos humanos y China y Rusia quieren relativizar esa universalidad”. Para Borrell hay dos principios claves que deben ir juntos. Por un lado, el respeto a la soberanía y la independencia de los estados y, por otro, el respeto a los derechos de los pueblos. “Si solo se tiene en cuenta lo primero solo queda la soberanía estatal. “Tenemos que oponernos al revisionismo ruso y chino porque si se impone ya no importarán los derechos humanos”, señaló.
Desde este eje se para el gobierno de Ucrania en cuanto al tratamiento de Putin, por eso hicieron viral desde la cuenta oficial de Twitter del gobierno de ese país, la imagen de Hitler acariciando a un pequeño Putin luego de los bombardeos rusos en ese país.
SE ARMAN HASTA LOS DIENTES EN EL NOMBRE DE LA PAZ
La carrera armamentista ha crecido en estos últimos años, sin ir más lejos, el año pasado Asia y Oceanía invirtieron 528.000 millones de dólares en la dotación para sus ejércitos, según los datos recopilados por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Una suma que representaba un aumento del 2,5% con respecto al año anterior, y por debajo de los 801.000 millones de dólares gastados en América del Norte, pero cerca de un 40% más del total de las partidas del continente europeo.


Este crecimiento es empujado también por el aumento de potencias militares como Rusia que destinó 61,541 pero sobre todo en línea con un aumento constante a lo largo de las últimas dos décadas de China con una vasta inversión en la modernización de sus Fuerzas Armadas. El gasto militar de Pekín en el año 2021 fue de 6,6%, 210.000 millones de dólares. Podrá ser un aumento modesto, pero ha llegado al 80% de incremento en una década.
Las últimas investigaciones sitúan a Pekín como segundo productor mundial de armamento, solo por detrás de Estados Unidos y muy por delante de Rusia. En el 2020 China superó en gastos de defensa a los 27 países de la Unión Europea (sin Gran Bretaña).
A diferencia de otros países como Arabia Saudita o Argelia, China no se ha destacado en los últimos tiempos por la compra de armamento sino en la reconversión de su industria, situándose en segundo lugar mundial en la producción de armamento.
El (SIPRI) publicó a mediados del 2020 un informe en el que trata de cuantificar la producción de armamento en China. El estudio se introduce en el análisis de las ventas realizadas por estas empresas chinas durante 2017 donde sitúa a todas entre las 20 con mayores ingresos del mundo —tres de ellas entre las 10 primeras—. En total, suman ventas por valor de 54.702 millones de de dólares. De estas empresas, la más potente es Aviation Industry Corporation of China, especializada en aeronaves y con 460.000 empleados. las ventas de AVIC de aviones de uso militar superan a las de la europea Airbus, solo por detrás de las estadounidenses Lockheed Martin y Boeing.
El gasto de China ha crecido durante 26 años consecutivos, la cadena más larga sin interrupciones (de incremento del gasto militar) de cualquier país. Se lo puede comparar solo con Estados Unidos, el país con mayor presupuesto para sus Fuerzas Armadas, que alcanzó los 768.000 millones de dólares.
A mediados del año 2021 cuando se discutió el nuevo presupuesto para defensa, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, el general Mark Milley en un informe al Comité de Servicios Armados del Senado advirtió que “los presupuestos de Rusia y China, calculados en base al poder adquisitivo, superan el de EE.UU., lo cual explica cómo ambos países han logrado cerrar la brecha que antes separaba a sus ejércitos, lo que ha permitido a China acortar las brechas de capacidad en su búsqueda por convertirse en la principal superpotencia a mediados de siglo”. Calificó la tendencia al aumento del gasto de China como «inquietante».
En consonancia con estas afirmaciones, el senador republicano Jim Inhofe, miembro de alto rango del Comité de Servicios Armados, criticando el “bajo presupuesto” que llevaba como proyecto el gobierno, escribió en un artículo que “el presupuesto de defensa chino era de 604.000 millones de dólares cuando se ajustaba al poder adquisitivo, y el presupuesto de defensa ruso era de unos 200.000 millones de dólares después de los ajustes”. «Hemos estado pidiendo a nuestros militares que hagan demasiado con muy poco durante demasiado tiempo», dijo. (vozdeamerica.com)
Según los funcionarios del área de defensa, las brechas que solían existir hace dos o tres décadas entre las capacidades militares estadounidenses y chinas se han reducido.
El mundo se encamina a cambios bruscos de la mano de las potencias imperialistas que se arman hasta los dientes mientras vociferan por la paz y la democracia.
Pero solo los pueblos con los elementos consientes de sus organizaciones antiimperialistas y revolucionarias los que pueden cambiar la cara a un mundo preñado de guerras, pero también de oportunidades para el triunfo de las revoluciones que liberen del yugo brutal del imperialismo a los pueblos y naciones.
Nada es fácil, pero vale la pena intentarlo!
GF




















