China derrotó las epidemias… cuando era socialista (II)

Segunda nota.

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Compartimos la segunda nota, podés leer la primer entrega acá.

La línea de masas

Tal vez el logro más avanzado y original, impulsado por los comunistas chinos, fue organizar a millones −principalmente en el campo− en grandes campañas para proteger su propia salud.

Desde 1952 el pueblo se movilizó en las llamadas Campañas Patrióticas de Salud contra las «cuatro pestes»: moscas, mosquitos, ratas, y los gorriones que se comían los cultivos de granos.

En las calles se propagandizaba la «Campaña de salud patriótica»

Bajo la consigna nacional «¡Fuera todas las pestes!», y sin pedir prestado un solo dólar a instituciones o países extranjeros, se hicieron amplias campañas de vacunación, de saneamiento de ríos y lagos, y de educación sanitaria, basadas en voluntarios y en auxiliares de salud. Como decían los chinos: «Se arraigó en nuestro pueblo una nueva actitud social de ‘considerar la higiene como un honor».

En pocos años se eliminó también la adicción al opio −el horroroso gran negocio de los imperialistas ingleses−, en base a esfuerzos vecinales, barriales y comunitarios. Las enfermedades venéreas tardaron un poco más, pero mediante una combinación de técnicas sociales y médicas a principios de los ’60 habían sido casi completamente eliminadas en la mayor parte de China.

Así y todo, del mismo modo que en otros ámbitos de la cultura, la ciencia, la industria y el campo, a mediados de los ’60 se había desarrollado en el sistema de salud de China un tipo de gestión de estilo jerárquico, que muchos denunciaban como burocrático, poco sensible a las críticas y sugerencias desde abajo y proclive a generar desigualdades y actitudes de superioridad social, privilegios para los «expertos» y menosprecio hacia los trabajadores: buena parte del personal médico se preocupaba más por «elevar el nivel» y desarrollar las especializaciones y la tecnología, que por poner lo que ya estaba disponible al alcance de las masas trabajadoras, especialmente de los campesinos (por eso Mao ironizó, en junio de 1965, sobre el propio Ministerio de Salud diciendo que «brinda servicios sólo al 15% de la población de la nación» y que debería llamarse Ministerio de Salud Urbana o ‘Ministerio de Salud de los ‘Señores’).

Personal médico chino instruía a residentes a eliminar las chinches.

También en la salud −como en las fábricas− se planteó la «lucha entre dos líneas» y la necesidad de que los profesionales se formaran principalmente como «rojos» para, desde esa actitud, proponerse ser «expertos». 

Fue recién en el transcurso de la Revolución Cultural Proletaria (RCP, 1966-76) cuando la idea de la «primacía de las masas» empezó a ganar terreno sobre el enfoque tecnologista y jerárquico. Y lo hacía, paradójicamente, al mismo tiempo en que la ciencia y la tecnología de la China socialista llegaban −sobre la base del autosostenimiento y sin deuda externa− a niveles de modernización comparables a los países más avanzados en terrenos tan especializados y diversos como la siderurgia, la fabricación de aparatos médicos, la construcción de buques interoceánicos y la energía nuclear.

La medicina china reflejó ese cambio de enfoque. Los miembros de los colegios médicos, los investigadores de la Academia de Ciencias Médicas y otros trabajadores de la salud urbana pasaron períodos en las zonas rurales, compartiendo el trabajo rural con los campesinos y realizando al mismo tiempo tareas médicas como formar a los llamados «médicos descalzos», atender consultas, desarrollar servicios médicos directos y preventivos, y ayudar a los campesinos a movilizarse en el cuidado de su propia salud.

Se redujeron las diferencias salariales, de jerarquía y de funciones del personal médico con diferentes niveles de especialización.

También cambió drásticamente el procedimiento para el ingreso a las escuelas de medicina. La sociedad socialista estaba −y eso es lo que es− en pleno proceso de transformación revolucionaria. Antes de la Revolución Cultural, todavía los hijos y las hijas de profesionales urbanos y de los dirigentes del Partido tenían muchas más posibilidades de admisión en los estudios de medicina que los niños de otras clases u orígenes. Los nuevos procedimientos de admisión adoptados durante la RCP permitieron que muchos más campesinos y obreros ingresaran en la medicina, y se dio prioridad a los aspirantes motivados principalmente por el deseo de «servir al pueblo», y no a quienes buscaban en el estudio y el título un medio de ascenso social y prestigio personal. 

Junio de 1953, el equipo de propaganda de la Subdivisión del Comité de la Campaña de Salud Patriótica explicaba sobre enfermedades y prevención en la calle.

La Revolución Cultural sumó nuevas formas de trabajadores de la salud, muy distintas de los médicos regulares y del personal auxiliar médico. Estos en general no se contaban en las estadísticas como trabajadores médicos: los médicos descalzos y asistentes sanitarios eran considerados, y se consideraban a sí mismos, principalmente trabajadores agrícolas; los médicos obreros eran trabajadores de la producción; y muchas trabajadoras médicas rojas eran amas de casa que se formaban y colaboraban activamente en el cuidado de la salud de su barrio o su pueblo rural.

Los trabajadores médicos rojos estaban en las ciudades y se ocupaban principalmente del saneamiento preventivo. En verano organizaban campañas contra las moscas y los mosquitos y buscaban evitar la propagación de enfermedades gastrointestinales; en invierno y primavera se ocupaban principalmente de la prevención de las infecciones de las vías respiratorias superiores; iban a los hogares para llevar a los niños al puesto de salud para ser vacunados y, si era necesario, vacunar ellos mismos en el hogar. En 1970 alrededor del 80% de los niños estaban protegidos contra la viruela y el 95% habían sido inmunizados contra la tuberculosis, la difteria, la tos convulsa, el tétanos, la poliomielitis, el sarampión y la meningitis. Las Trabajadoras Médicas Rojas visitaban también periódicamente a todas las mujeres de su zona promoviendo el uso de anticonceptivos.

Los médicos descalzos hacían su trabajo en el campo. Tenían generalmente un período de formación de 3 a 6 meses, seguidos de supervisión en el trabajo y períodos de educación continua. No se hacía hincapié en un tipo o duración particular de formación, y menos aún en la obtención de una credencial o un título, sino más bien en las capacidades que el aspirante demostraba en algún trabajo específico. Se ocupaban del saneamiento ambiental, la educación sanitaria, vacunación y primeros auxilios. Dedicaban aproximadamente la mitad de su tiempo a trabajar como campesinos y la otra mitad haciendo trabajo médico. Les pagaban sus brigadas o comunas como campesinos, recibiendo, igual que los demás miembros, una parte en los productos distribuidos y otra parte en efectivo en base a los puntos acumulados en el trabajo rural.

A principios de los ’70 llegó a haber en China un millón y medio de médicos descalzos: uno por cada 450 de los aproximadamente 700 millones de personas que vivían en las zonas rurales de China.

La Revolución Cultural multiplicó también las campañas de masas en la salud. El ejemplo clásico fue la campaña contra la esquistosomiasis (una parasitosis parecida al «mal de Chagas» de la Argentina pero transmitida por caracoles). Según el cirujano británico Joshua Horn, que en sus clases de cirugía recorrió amplias zonas de China, esa campaña se basó en el concepto de la «línea de masas». Antes de que los campesinos se organizaran para luchar contra los caracoles, fueron instruidos a fondo en la naturaleza de la enfermedad, y luego, elaborando colectivamente sus propios métodos de autoprotección, fueron movilizados dos veces por año, junto con el trabajo voluntario de estudiantes, maestros, oficinistas y soldados del Ejército Popular de Liberación. Drenaron ríos y zanjas, echaron tierra en las orillas de los ríos, y apisonaron la tierra. La clave era movilizar el entusiasmo y la iniciativa de las masas campesinas en la lucha contra la enfermedad. La esquistosomiasis fue prácticamente eliminada.

El 17 de enero de 1966, el movimiento patriótico de salud en la víspera del Festival de Primavera.

Resumen  (Nota I y II)

En la parte I y II vimos como el pueblo chino se puso de pie luego del triunfo de la revolución en 1949, y con el Estado popular dio marcha rápidamente a la lucha, con pocos recursos, contra las epidemias y casi todas las enfermedades nutricionales e infecciosas que lo asolaban heredadas del sistema semicolonial y semifeudal. 

Con una población con el 90% de analfabetismo, se llevó adelante las escuelas secundarias superiores de orientación en salud donde formaron cientos de miles de asistentes médicos, enfermeras, parteras, farmacéuticos y técnicos de radiología y de laboratorio en tiempo record.

Los llamados “médicos descalzos” nacieron de estas iniciativas e inundaban las aldeas rurales cumpliendo un papel fundamental en la atención primaria de la salud. En este largo proceso se fue aprendiendo sobre la marcha muchas cuestiones que hacen lograr tener una línea de masas para que el pueblo protagonice las llamadas Campañas Patrióticas de Salud contra las «cuatro pestes» y ya en la revolución cultural se pueda mejorar el sistema de salud dando polémica y cambiando concepciones “jerárquicas” donde el centro no era el título, sino más bien en las capacidades que el aspirante demostraba en algún trabajo específico. 

Vamos a ver en la nota III como la restauración capitalista produce un retroceso en grandes conquistas del pueblo y como va adecuando la salud a al modo de producción, como se introduce la medicina privada y vuelven enfermedades erradicadas en décadas pasadas bajo el socialismo.