La noche del 13 de mayo de 1975 Ana María Cameira, Carlos Polari, David Lesser y Herminia Ruiz habían salido a bordo del Citroën 3 CV de Carlitos para hacer unas pintadas exigiendo la libertad de Micucci, detenido por la Policía de la Provincia de Buenos Aires el día anterior.
Cerca de las 23 hs. se encontraban en la esquina de 17 y 42, en la ciudad de La Plata, cuando fueron abordados por un grupo de tareas que amenazándolos con armas los secuestro.
En la pared quedó escrita una pintada inconclusa, alcanzaba a decir «Libertad…».
El automóvil utilizado por los secuestradores, un Torino blanco robado con placas correspondientes a otro vehículo –una camioneta robada en Florencio Varela semanas antes–, fue luego abandonado en la localidad de Melchor Romero, cercana a La Plata.
El grupo de tareas que los secuestró respondía a las órdenes de Carlos Ernesto Castillo «El Indio», integrante clave de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) que operaba en connivencia con una red estatal e integraba parte del plan represivo, bajo la protección del Gobierno bonaerense de Victorio Calabró.
Ana María tenía 31 años. Era trabajadora social y laburaba en Villa Montoro, en el Centro de Promoción donde aún la recuerdan muchos vecinos, como así también docentes de Trabajo Social.
Herminia trabajó en el Instituto del Tórax; fue elegida delegada por sus compañeras, en el hospital San Juan de Dios donde trabajaba como enfermera. Encabezó la lucha de los estatales por aumento salarial
David tenía 25años. Eraodontólogo y luchaba entre los profesionales, como lo había hecho como estudiante en la facultad de odontología.
Carlos tenía 33 años. Era miembro fundador del PCR, estudiante de Psicología en la Universidad Nacional de La Plata y trabajador municipal. En 1972 encabezó la lista de oposición aljerarca Atanasoff en el Sindicato Municipal.
Seguimos orgullosos el ejemplo comunista de estos compañerxs, creemos que el ejemplo de estxs jóvenes comunistas revolucionarios es la templanza que tenemos que tener quienes peleamos por transformar la realidad, por la revolución de liberación nacional y social que abra paso al camino socialista.
Hoy más que nunca seguimos peleando por juicio y castigo a los culpables militares y civiles. Por cárcel común a todos los represores.
El único lugar para un genocida es la cárcel común perpetua y efectiva
El genocida Castillo fue condenado a prisión perpetua en un juicio oral y público en 2017, culpable de los secuestros y asesinatos de Carlos Antonio Domínguez, Leonardo Miceli, Néstor Dinotto y Graciela Martini y el secuestro de Úrsula Baron y Daniel Pastorino; todos hechos cometidos entre Febrero y Abril de 1976.
Con el argumento del avance del coronavirus COVID-19, intentó pedir la prisión domiciliaria que le fue negada.




















