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Histórico triunfo de Lula!

El PT ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil y Lula será nuevamente presidente tras los 12 años que pasaron desde su último mandato. El domingo 30 de octubre por la noche se conocieron los resultados finales: Lula obtuvo el 50.9 %, más de 60 millones de votos. Jair Bolsonaro, sacó el 49.1 %, es decir más de 58 millones de votos. El primero de Enero de 2023 Lula asumirá su cargo en un panorama complicado para su gobierno. En la cámara de diputados de Brasil, la mayoría de los 513 escaños estarán divididos entre partidos de derecha y ultra derecha, lo que va a dificultar mucho tejer alianzas para el oficialismo en dicho recinto. Además, El Partido Liberal de Bolsonaro con sus 99 escaños es la fuerza mayoritaria de la cámara baja. Mientras que el PT tendrá solo 80. En Senadores, también el Partido Liberal es el que más escaños obtuvo, 14 en total, contra los 9 obtenidos por el PT. Por último, Bolsonaro sacó mayor porcentaje de votos en este balotaje en 14 de las 27 gobernaciones brasileñas, mientras que Lula lo hizo en las 13 restantes.

Además de elegir presidente, en esta segunda vuelta se definieron algunas de las gobernaciones más importantes del país. Del total de las 27 gobernaciones de Brasil, 14 han quedado en manos de la derecha. En San Pablo –estado de más de 46 millones de habitantes- el militar y bolsonarista Tarcisio de Freitas derrotó al candidato del PT –ex candidato a presidente- Fernando Haddad, por 55,3% a 44,7%. Mientras que en Bahía, bastión del PT y donde mayor porcentaje de votos han sacado, se produjo la histórica victoria de Jerónimo Rodrigues, primer candidato surgido de los pueblos originarios brasileños en ganar un cargo de esta importancia. A grandes rasgos se puede decir que Bolsonaro consolidó su posición en el Sur y Centro del país (logrando en Paraná, el 62% de los votos; en Rio Gran do sul, el 56%; en Santa Catarina el 69%; en Mato Grosso el 65%). Y que Lula obtuvo victorias apretadas pero importantes en Mina Gerais y Amazonas –apenas por encima del 50%- y que creció, superando los porcentajes obtenidos en la primera vuelta, en el Nordeste del país (En Bahía obtuvo el 72% de los votos; en Piauí, el 77%; en Pernambuco, el 67%; en Paraiba, el 66%; en Marañao, el 71%; en Rio Grande do Norte, el 65% y en Alagoa, el 59%).

Mapa publicado por la agencia Telam que ilustra la marcada división de Brasil en la votación

EL RENACIDO

Esta victoria de Lula, que lo convierte en el primer candidato en la historia de Brasil en ganar tres veces las elecciones presidenciales, sucede a cuatro años de haber estado 19 meses en la cárcel como una más de las víctimas del lawfare imperante en América Latina. Estando preso sufrió la pérdida de un hermano y un nieto de 7 años. Además, logró sobreponerse a un cáncer. Por eso, a sus 77 años en el discurso de celebración dijo «Casi fui enterrado vivo en este país. Considero el momento que estoy viviendo casi una resurrección. Pensaban que me habían matado, pensaban que habían acabado con mi vida política, me destruyeron contando mentiras sobre mí y gracias a Dios estoy firme y fuerte y amando otra vez». Respecto a las políticas de su próximo gobierno, remarcó que «Nuestro compromiso es terminar con el hambre otra vez. No podemos aceptar como normal que millones no tengan que comer», cabe recordar los 33 millones de personas que actualmente viven en situación de hambre, de los cuales 14 millones se sumaron luego de 2020. Y también los casi 100 millones de brasileños y brasileñas que están en situación de pobreza. Quedará por ver, al respecto, qué es lo que puede hacer dentro de la alianza con los sectores de la derecha de su propio gobierno, y con una oposición que a pesar de haber sido derrotada, también mantiene un fuerte poder debido a la gran cantidad de votos obtenidos por Bolsonaro.

El abrazo entre Lula y Dilma Rousseff, el “renacimiento” tras la persecución.

EL SILENCIO DE BOLSONARO A PESAR DE UN BUEN RESULTADO

Jair Bolsonaro es el primer presidente que no logra reelección en la historia brasileña. Sin embargo, a pesar del empeoramiento en las condiciones de vida de casi la mitad de la población brasileña, de la negación sistemática de la pandemia y el cambio climático. A pesar de la profundización de la violencia con muertos y persecución política, Bolsonaro ha realizado una gran elección. El resultado del domingo lo coloca a la cabeza de una oposición fuerte en el país más importante, en términos económicos, de Latinoamérica.

Al momento de publicación de esta nota, el todavía presidente brasileño no se pronunció respecto a reconocer el resultado de la elección, lo cual ante un resultado tan ajustado parece ser un pronunciamiento por omisión. De acuerdo a fuentes directas desde Brasil llegó a esta redacción la confirmación de que Bolsonaro estuvo encerrado en la casa de Gobierno durante gran parte del lunes sin comunicarse con nadie y que recién este día martes primero de noviembre reconocería la derrota. Por su parte, el electo gobernador de San Pablo, el bolsonarista Tarcisio de Freitas, reconoció las elecciones al manifestar que los resultados de las mismas “son soberanos”. Otro de los que se pronunció fue el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, quien aseguró “Esta etapa tan importante de las Elecciones 2022 termina con la victoria de la democracia, de la sociedad, de los votantes que asistieron […] Espero que, a partir de esta elección, por fin cesen los ataques al sistema electoral, los discursos fantasiosos, las noticias fraudulentas y delictivas contra las máquinas de votación electrónica”.

Si bien no hubo una escalada de conflictos que lleve la situación a un desmadre, sí hubo hechos concretos como el de la diputada bolsonarista Carla Zambelli persiguiendo con una pistola a militantes del PT en el mismo día de la elección; o como que el encargado de la policía caminera federal quien ordenó bloquear rutas y detener micros con electores del PT que se dirigían a votar. Ya con el resultado de las elecciones confirmando la derrota de Bolsonaro, un sector de camioneros afines al actual presidente cerraron tramos de rutas en al menos 11 estados y el Distrito Federal para impugnar el resultado electoral. Entre esos cortes, destaca el de la Via Dutra, el principal enlace vial entre Río de Janeiro y São Paulo. En redes sociales, los camioneros bolsonaristas expresaron que “No reconocemos a Lula como nuestro presidente, y no aceptamos ser gobernados por un bandido. Solo volveremos a trabajar y liberar las carreteras cuando las fuerzas armadas tomen el mando de la nación e intervengan en el STF (Supremo Tribunal Federal de Brasil)”. Al respecto, el líder del Sindicato de Camioneros, Wallace Landim, reconoció la victoria de Lula y pidió que se levanten los cortes de ruta. El conflicto parece que no escalará más allá de esos cortes aislados.

El miércoles previo al balotaje, Bolsonaro se reunió en Brasilia con la cúpula militar en lo que se podía interpretar como una preparación para no reconocer la derrota, más si era –como terminó siendo- por un porcentaje ajustado de diferencia. Según trascendió en algunos medios, participaron de la misma el General y Ministro de Defensa Paulo Sergio Nogueira de Oliveira y el General y Comandante del Ejército Marco Antonio Freire Gomes, el Jefe de la Armada Almir Garnier Santos y el titular de la fuerza Aérea, Carlos Baptista Junior.

Jair Bolsonaro es el último presidente integrante del grupo de Lima que terminó derrotado en las urnas. Pero a la vez, al igual que sus pares, logró consolidar una posición muy fuerte a pesar de los desmanejos en términos económicos y de los atropellos a la democracia tanto con avances contra la Justicia como la gran cantidad de asesinatos y persecución a opositores, incluso durante el periodo de votación. En términos concretos, de esta elección 2022 se lleva una posición fuerte en el Congreso y las importantes gobernaciones de Mina Gerais, San Pablo y Río de Janeiro.

Parte de los integrantes del grupo de Lima, los ex presidentes Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Jair Bolsonaro, Iván Duque y Lenin Moreno. Todos derrotados electoralmente.

Comprendiendo la variada realidad de cada uno de los países de nuestra región, y lo difícil que es simplificar un análisis general, lo cierto es que hay un regreso de gobiernos de características populares, de unidad electoral con expresiones de clases dominantes, heterogéneos y débiles en casi todos los países, sobre todo en los que más peso tienen como Brasil, México, Colombia y Argentina. A su vez, la polarización y crecimiento de la violencia también crecieron de la mano de una derecha que, pese a perder las elecciones, posee un porcentaje de adherentes consolidado.

LA EMBAJADA Y SUS PRONUNCIAMIENTOS

Tanto el presidente Josep Biden como el Partido Demócrata en general, se han expresado a favor de Lula. “Envío mis felicitaciones a Luiz Inacio Lula da Silva por su elección para ser el próximo presidente de Brasil, después de elecciones libres, justas y creíbles. Espero que trabajemos juntos para continuar nuestra cooperación entre nuestros dos países en los meses y años por venir”, declaró el presidente estadounidense a través de un comunicado oficial. La vinculación con los demócratas había llegado a un techo durante el final de la presidencia de Lula en 2009, cuando Obama –presidente demócrata de ese momento- había asegurado que “Lula es el político más popular de la Tierra”, aunque esto no les impidió a Obama y Biden, alentar el golpe institucional contra Dilma Rousseff en el 2016.

En el contexto internacional actual, con la guerra en Ucrania y la disputa de los mercados de commodities –entre otros- los pronunciamientos del gobierno estadounidense no son inocentes. Hace pocos meses la Jefa del Comando Sur De EE.UU. Había asegurado que Latinoamérica “Es tan rica en recursos, minerales de tierras raras, el litio. Hay muchas cosas que esta región tiene que ofrecer. Tenemos una serie de elecciones importantes que se vienen o acaban de celebrarse y tenemos que continuar estando pendientes de esta región”.

Si bien la administración Biden está enfrentada a Jair Bolsonaro, han mantenido la presencia en la operación “America Unida” que desde el 2017 se despliega en el Amazonas junto con Colombia y Perú, bajo el “paraguas” de “ejercicios humanitarios”. La presencia militar de EEUU en la región es estratégica en su disputa con China y Rusia a quienes señalan como una presencia peligrosa en la triple frontera y la hidrovía “Paraguay-Paraná”. En tal sentido, EEUU se sumarían al llamado Plan Maestro “Hidrovía Paraguay-Paraná” con ingenieros militares y capitales estadounidenses para hacer un relevamiento de los puestos en la hidrovía en el lado paraguayo. Esta iniciativa ya fue rechazada hace semanas por los gobernadores del “Norte Grande” argentino por considerarlo una clara injerencia en territorio nacional.

Por su parte, Bolsonaro tiene una cercanía mucho más clara y expresa con el Partido Republicano, y más puntualmente con Donald Trump, líder de ese espacio que comparte muchos “modos” con el mandatario brasileño. Antes de la elección, Trump a través de sus red social Truth Social (creada por él mismo luego de su expulsión de Twitter) escribió “El domingo, vota por el presidente Jair Bolsonaro – ¡Él nunca te defraudará!” y definió a Bolsonaro como «un gran y respetado líder, que también resulta ser un tipo con un gran corazón». Mientras que a Lula le dedicó la siguiente definición “es un lunático de izquierda radical que destruirá rápidamente su país y todo el tremendo progreso que se logró bajo el presidente Bolsonaro, incluido el hecho de que Brasil vuelve a ser un país respetado”.

RUMBO POPULAR, LA PULSEADA QUE SE VIENE Y ENSEÑANZAS

Para que Lula pueda cumplir las promesas de campañas que realizó, el pueblo deberá estar movilizado desde ahora hacia el 1ero de enero cuando asuma el nuevo gobierno, para que no haya ninguna maniobra que pretenda burlar la voluntad popular por parte del Bolsonarismo. En este recorrido, será fundamental el lugar que se ganarán los sectores populares en el gobierno, para poder contrarrestar el peso en él de los sectores de derecha que lo integran y que se harán sentir rápidamente.

Esta primera etapa es fundamental para avanzar en una dirección de políticas populares que no solo atiendan a los 33 millones de hambrientos/as, sino que puedan ir trazando un rumbo de medidas de fondo como garantía para ir limando el poder de la derecha poderosa en la oposición. Es la forma de cómo se ganará gran parte del electorado popular que influye Bolsonaro, ya que las concesiones a estos u otros sectores que detentan el poder real, solo los fortalecerá con el peligro permanente de asonadas desestabilizadoras.

Estas son duras enseñanzas de procesos en la región, donde solo se mantienen los que han tomado medidas más estructurales, no solo de emergencia. Medidas que hacen avanzar sobre la matriz económica, de las fuerzas armadas, el poder judicial y político, todos instrumentos que funcionan como sostén del neoliberalismo.

En nuestro país pagamos duramente el cogobierno del FMI, la pérdida de soberanía y las concesiones a los dueños del poder real. La experiencia nos muestra que todos los gobiernos del campo popular en la región que trataron de congraciarse con la derecha esperando que esta permita gobernar, terminaron con el pueblo dividido, retrocediendo y perdiendo el gobierno por la vía electoral o mediante golpes de estado.

Estas enseñanzas exigen que las fuerzas revolucionarias, antiimperialistas y democráticas emprendan rápidamente un proceso de debate que lleve a vencer la dispersión predominante para ganarle al escepticismo y a la “cultura del posibilismo” alimentada por el progresismo que reniega o no se atreve a conquistar la “cultura de lo necesario”, permitiendo de esta manera el avance de la derecha en sus diferentes versiones que anida en el descontento, la anti política y la división.

Pasar en limpio estos deberes posibilitará, en la disputa por el poder, que avancen dentro de ese gran torrente, hoy dirigido por el progresismo, los factores y actores subjetivos revolucionarios necesarios para que el pueblo pueda dirigir el proceso de liberación.

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