miles de mujeres, lesbianas, trans y travestis vamos a ser las protagonistas del encuentro más grande de la historia. Los encuentros nacionales de mujeres fueron y son instancias donde las luchas más importantes del movimiento de mujeres y el feminismo se organizaron, se difundieron y nacionalizaron logrando importantes triunfos. Son además caja de resonancia de la situación política nacional: en este encuentro vamos a ser miles las que vamos a gritar: Fuera Macri y el FMI, porque su política de ajuste ha causado estragos en la vida de los sectores populares y sobre todo de las mujeres y niñxs.
Los encuentros también fueron y son una inmensa escuela, donde muchas fuimos por primera vez a ver de qué se trataba y volvimos abrazando fuertemente la causa de la liberación, donde aprendimos que la violencia no es un problema privado e individual, sino social y que la lucha es colectiva. También debatimos las razones de fondo de la opresión que sufrimos logrando ver la profundidad política e ideológica de nuestra lucha. Por eso es importante, más allá de todos los debates que podamos tener, pelear por garantizar la unidad y evitar la división en este 34° encuentro. Este año nos proponemos participar todas de los talleres, porque es ahí donde podemos ser protagonistas y donde se puede profundizar en las distintas temáticas y los debates abiertos en el encuentro. También participar de la marcha contra los travesticidios que se realiza el sábado a las 19 hs y también de la marcha del Encuentro que recorrerá las calles de la ciudad de la Plata el domingo una vez finalizados los talleres, además de todas las charlas, festivales y demás actividades que se realizan.
Este encuentro, como los anteriores, nos tiene que fortalecer para seguir en las calles el resto del año y también para prepararnos y seguir organizadas en la nueva etapa que se abre en la Argentina después del enorme triunfo popular que va a significar la derrota de Macri y a Vidal en las elecciones.
Ni una Menos: Declaración de emergencia en violencia de género
Se registraron 250 femicidios en lo que va del año y el gobierno de Macri no destina presupuesto, incluso recorta en las áreas de atención a las mujeres víctimas de violencia. Una gran parte de los femicidios podrían evitarse si el estado tuviese políticas públicas en este sentido. También si la justicia actuara eficazmente y con perspectiva de género, en lugar de culpabilizar a las víctimas.
Pero el ínfimo presupuesto asignado al Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), para este año representó $11 pesos por mujer, mientras que para el 2020 el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo asigna el 0,0067% del total del presupuesto nacional, tan solo $19,82 pesos por mujer para llevar adelante las políticas previstas en la Ley 26.485. Por eso es que desde el movimiento de mujeres exigimos la declaración de emergencia, para destinar partidas presupuestarias extra que permitan la existencia de más refugios, casas de la mujer, patrocinios legales, asistencia psicológica gratuita, y programas de inserción laboral para las víctimas de violencia. También está pendiente la aplicación de la ley Micaela en todos los ámbitos del Estado. Estas medidas junto con cárcel efectiva a femicidas y violadores. Son medidas de urgencia sin las cuales es imposible parar este flagelo. A la par de la aplicación de la ESI con perspectiva de género con el fin de aportar al cambio de los patrones culturales que están detrás y que son la justificación social de esta violencia.
No caemos en la trampa: la prostitución es violencia
Como si fuese poca la violencia y la explotación que sufrimos, también nos quieren hacer creer que la prostitución puede ser un trabajo como cualquier otro. No existe el llamado “trabajo sexual”, sino que la prostitución es una forma de violencia sexual y de esclavitud moderna, es la consecuencia de vulnerabilidades socioeconómicas y/o psico-afectivas. No es una actividad económica que pueda ser abordada como “trabajo sexual” porque no existe dentro del ejercicio de una profesión libre. Todos sabemos que en las redes de prostitución está la trata de personas, están los proxenetas, están las redes de proxenetas o está la policía. Todos son diferentes sectores que se benefician económicamente del sometimiento físico, psíquico y afectivo de una o varias mujeres; que va desde la privación absoluta de la libertad o al sometimiento de diferentes formas: a través del alcohol, de las drogas o de otros mecanismos de la sociedad patriarcal. Si bien lo quieren presentar como una supuesta elección propia, es imposible que así sea, cuando no hay posibilidades reales de trabajos dignos para las mujeres, y mucho menos para las compañeras travestis y trans, quienes viven condenadas a la prostitución producto de la discriminación. Por eso desde el MP liberación exigimos programas para la recuperación y la inserción laboral de las personas en situación de prostitución. Pena efectiva a los tratantes y los proxenetas. Cupo laboral trans en todo el país.
La Marea verde llego para quedarse
Nada volvió a ser igual en Argentina más allá de que el Senado haya rechazado la legalización del aborto. Se abrieron debates de fondo sobre el lugar que las mujeres ocupamos en la sociedad, sobre nuestra autonomía, el derecho a decidir, el mandato de la maternidad como destino, etc. Si bien es un debate que genera polémica y todavía hay rechazo en una parte del pueblo, cada vez somos más las personas que entendemos que la legalización de la IVE es la única forma de terminar con las muertes por abortos inseguros, junto con la distribución de métodos anticonceptivos y la aplicación de la ESI en todo el país que es reclamada por lxs estudiantes secundarios en sus marchas, tomas de escuelas y demás manifestaciones.
Es importante el compromiso tomado por el candidato a presidente del Frente de Todxs Alberto Fernández, de avanzar en la despenalización del aborto, para que ninguna mujer vaya presa y para que el personal de la salud deje de sufrir persecuciones y miedo. Pero las mujeres más pobres que no puedan acceder a pagar al menos una caja de Oxaprost van a seguir recurriendo a los abortos inseguros. Por eso es necesario avanzar en la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo como derecho, tal como propone la Campaña, vamos a poder acceder a un aborto seguro y gratuito.
Nos queremos plurinacional
El avasallamiento y el genocidio de los pueblos originarios llevado a cabo por la conquista española y luego por la llamada Conquista del “Desierto” está en el origen del estado argentino. Un Estado que se levantó también sobre la matanza de criollos en las guerras civiles y luego sobre el genocidio de nuestros hermanos paraguayos en lo que fue la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Las mujeres indígenas han sufrido también en sus cuerpos la violencia sexual que siempre acompaña a estas campañas.
Lamentablemente no podemos decir que esto haya terminado, porque se sigue persiguiendo, asesinando y criminalizando a los pueblos y naciones originarias que luchan por sus territorios usurpados. Los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel han desnudado esta realidad. También la violencia de género hacia las mujeres indígenas continúa de forma brutal.
La joven wichi de 12 años que el año pasado fue violada por cinco criollos fue noticia por solicitar un aborto que finalmente le fue realizado. Pero ella no fue ni será la única víctima de abusos sexuales, de femicidos y de violencia de género, que no salen en las crónicas periodísticas y se encuentran aún más abandonadas por las políticas públicas que el resto de las mujeres.
Actualmente se encuentra detenida acusada de matar a su hija de 4 meses Miryam Bogado, una joven Mbya Guaraní de la provincia de Misiones. Si bien no se pudo determinar la causa de muerte de la niña, Miryam, que no tuvo intérprete de su lengua en ningún momento de su detención, cumplió sus 19 años en la cárcel sin poder estar con su otro hijo de 4 años: está presa por ser mujer, indígena y pobre.
Por eso seguimos afirmando que es justo reconocer las diversas naciones que habitan en nuestro país en el nombre y en el contenido de los encuentros nacionales de mujeres. Esto no implica promover el desmembramiento territorial como dicen algunxs, sino simplemente reconocernos como somos; y reconocer especialmente la opresión que siguen sufriendo las 36 naciones originarias por parte de nuestro Estado oligárquico. Contribuyendo así a la unidad popular de criollxs y originarixs en la lucha contra los imperialismos y sus socios locales.




















