Durante el Encuentro en Rosario desde Vamos! preguntamos a las mujeres sobre su experiencia que traen de sus lugares y en el propio evento. Aquí algunas de las entrevistas, que seguiremos publicando en los números siguientes.
Silvia
Integrante de la Agrupación Clasista Lucha y Trabajo, Silvia Aquino es coordinadora y delegada del barrio Los Pinos en la Capital Federal. “Para venir nosotros venimos organizándonos casi dos meses atrás”, cuenta sobre su delegación de casi 149 mujeres de la agrupación.
–¿Hace cuánto participás del Encuentro?
–Ya son tres años seguidos, desde la ruptura. Cada Encuentro me llevo la experiencia y ver que hay personas que pasan por situaciones muy críticas. Cosas de que uno aprende. En Salta fui a violencia familiar, que es más que todo lo que uno vive todos los días, cuando uno tiene la pareja, las peleas, las discusiones. El decir, poner un alto a toda la situación que te va pasando con la persona que vivís, a seguir aguantando los golpes y todo eso. Y ahí aprendés de que nadie te puede poner una mano encima ni te puede faltar el respeto. Entonces tenés que poner un freno.
–¿A qué taller fuiste este año?
–A Mujer y Trabajo. Me pareció muy lindo taller, me gustó bastante. Hoy lo entendí un poco más, de cómo hay mujeres que teniendo la experiencia que tienen, profesionales todo, van pasando situaciones muy críticas en el trabajo. Lo mismo que nosotros. Venimos teniendo trabajo en cooperativa, trabajos precarios que no son con mucho sueldo. Estamos pasando situaciones similares a ellas. Ellas también tienen problemas en lo que es a lo laboral, y ver cómo se puede ayudar o aprender de eso para que uno pueda seguir más adelante, ir a patear con el gobierno, qué cosas se puede ir a pedir o qué cosas hay en otros lados, en otras organizaciones para que nosotros también podamos conseguir eso.
–¿Por qué son mayoría mujeres en la cooperativa?
–Porque si bien hay mujeres que ven que solamente hay que quedarse en la casa y no trabajar, hemos estado viendo todo este tiempo que en la cooperativa las mujeres ganan una experiencia de que no solamente el hombre puede trabajar, sino la mujer también. Yo soy boliviana pero tenemos muchos hombres machistas en lo que son nuestros maridos. Hay visto situaciones que están pasando algunas compañeras de que no le cuentan y no saben sus maridos que están trabajando ellas. Como el hombre se va a la mañana a trabajar, viene a la noche, entonces las compañeras hacen cuatro horas de trabajo, vuelven a sus casas a cocinar, a lavar lo que tienen que hacer, pero nunca los maridos no saben. Más que nada venimos acá para que todas las compañeras no tengan miedo a un hombre y decir por qué está yendo a trabajar. Porque también nosotros necesitamos trabajo. Merecemos lo mismo que ellos. No por ser hombres ellos van a sentirse dueños de nosotras. No por ser hombres ellos van a sentirse dueños de nosotras. Porque ya se sienten: ya tenemos los hijos para ellos, cocinamos, lavamos, todo para ellos. Y aún con esto no se conforman. Y vemos esta situación que hay muchas compañeras que están pasando.
–¿Qué otras actividades tienen en el barrio sobre la cuestión de género?
–Hoy por hoy, más que todo, estamos haciendo unos cursos de género ahí en la organización. Ya vamos dos clases con la compañera María de las Insurrectas. Y cada compañera, cuando habla cuando cuenta su historia, es una situación a la cual nunca nos habíamos puesto a pensar, que hay situaciones que están viviendo en su casa sin poder hablar, sin poder expresarse. Y acá, trayéndolas, haciendo que ellas puedan venir acá a los encuentros, que ellas vean que no están solas, sino que hay mujeres que están pasando por la misma situación y han dicho ‘no’ y han empezado a salir solas adelante. Ellas lo que tienen miedo de que si se separan, lo dejan al marido van a sufrir con los hijos. Todas esas cosas hemos estado viendo todo este tiempo.
Marina
Vive en Malagueño, Córdoba, donde desde hace tres años vienen luchando por tierra y vivienda para más de 350 familias. Enfrentan a la cementera Holcim y al gobierno provincial, que vienen dilatando las soluciones. Por eso recientemente han vuelto a ocupar y asignar los lotes.
–¿En qué situación se encuentra la lucha por tierra y vivienda en Malagueño?
–Hace aproximadamente dos sábados atrás hemos elegido lotes donde 175 familias han elegido un lote. Lo hemos hecho así porque queremos hacer distinto a lo que se hace siempre donde uno le otorga el lugar que va a tener cada persona arbitrariamente. Entonces nosotros decidimos que elijan. Entonces las 175 familias que han estado bancando la carpa desde hace 3 meses, son los que han elegido los lotes y ya algunos están cercando los lotes. Con esta medida nosotros lo que hicimos es darle un incentivo a estas familias que han estado bancando la carpa, porque la carpa te garantiza la posesión de hecho. Incluso el mismo intendente tuvo que reconocerlo en una entrevista en la radio donde dijo que nosotros teníamos la posesión de hecho y que era legal el orden de mérito que nosotros habíamos hecho.
Con esto logramos que la gente tengo algo más en concreto y además contagiar al resto que se había desesperanzado y que ahora está volviendo. También incentiva a otros nuevos porque nosotros hemos abierto el padrón porque la lucha nosotros de acá la seguimos. Los lotes no alcanzan para la cantidad de gente que no tiene vivienda ni tierra. Así que vamos a seguir la lucha por la tierra y vamos a ver otra porción de tierra para seguir el mismo camino que hemos seguido acá.
–¿Cómo fue tu experiencia en el taller sobre vivienda?
–El taller era para contar la experiencia y llamar a la lucha y a la unidad. Creemos que hoy lo más importante es unirnos para luchar. En un pueblo que está acostumbrado a resolver sus necesidades haciendo cola en Acción Social y que ahora un gran número de personas diga no, hay que luchar: eso es muy importante. Parte de la importancia de este Encuentro es conocer otras experiencias y transmitir la nuestra para intercambiar experiencias y empezar a hablar más de línea de clase.
–¿Cómo ha sido el rol de las mujeres en esta lucha?
–El rol es más que importante, porque te puedo garantizar que en todas las asambleas tanto por barrio, asamblea general o participando de la lucha el 70 u 80% de los que participan en Malagueño son mujeres. Hoy es la mujer la que más está viendo el problema y dice voy. Ahora hay muchos hombres que creían que esto no se iba a dar y después de que hicimos la entrega y todo eso, han venido con la mujer. Han venido desde un lugar muy necio, pero han venido. Y hay mujeres que nos dicen “con esto le tapaste la boca a mi marido”.




















