Los despidos no ceden. A Pepsico se le suman Atanor en Río Tercero, Carboclor en Zárate, Alpargatas en Tucumán… Y Cresta Roja en Ezeiza, que Macri había usado como símbolo de la “reactivación”, pero que ahora despide a 50 trabajadores que son en su mayoría la totalidad de los “delegados observadores” sobre los delegados traidores que puso el sindicato y la empresa. Una asamblea de trabajadores los destituyó en el medio de la lucha.
En Pepsico el gobierno de Vidal reprimió salvajemente pero la respuesta fue contundente, expresada en la movilización de miles en las calles de la Capital Federal y otras ciudades del interior. Se repudió la represión y la entregada del jerarca Rodolfo Daer de la Alimentación. Conmovió a los medios, graficando el costo político que pagó el gobierno. Este costo hizo que midieran bien antes de reprimir en el conflicto de Carboclor en Zarate, donde los trabajadores bloqueaban la fábrica frente a 148 despidos.
Frente a los despidos, el gobierno y los jerarcas buscan dividir a los trabajadores enfrentándolos con los sectores combativos y de izquierda haciéndolos responsables de los despidos. Nada nuevo, pero muestra hacia dónde va la ofensiva: sobre quienes enfrentan y se plantan frente a la flexibilización que se pretende imponer. Desde la UIA salieron a pedir mayor flexibilidad para estar a tono con las medidas tomadas en Brasil. Allí, la nueva ley laboral esclavista (ver nota) deja en clara desventaja a los empresarios en Argentina en materia de “costos laborales”. Estos también transmitieron su preocupación sobre los dirigentes combativos en las fábricas.
Realidad inocultable
El fracaso de la economía atraviesa la campaña electoral por más que el gobierno busque ocultarla o tratar de instalar otros ejes. La realidad objetiva sigue desatando bronca contra el gobierno. Y son verdaderas provocaciones las mentiras que ensayan sus candidatos como Esteban Bullrich –candidato a senador de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires– diciendo que el crecimiento de los “monotributistas” obedece al crecimiento del empleo individual, cuando todo el mundo sabe que lo que crece en forma exponencial es el “monotributo social”. Esto es, en realidad, otra muestra del aumento de la precarización, la desocupación, el hambre y la pobreza, ya que los desocupados que pasan cobrar un plan o ser parte de proyectos sociales tienen que anotarse en el “monotributo social”.
El gobierno y Clarín buscan instalar el eje de la corrupción, ahora en la figura del “valijero K” De Vido, al no poder meterla presa a CFK. Pero la economía es la que manda y va para atrás. Y es precisamente donde se para su principal rival electoral, el kirchnerismo.
Esta realidad dice que los únicos “brotes verdes” que crecen son los Gendarmes en los conflictos laborales. Y que la caída de la industria textil –según las cámaras de sector– fue de un -9,4% interanual, aunque los datos del INDEC digan -6% (datos que hasta gobernadores como Schiaretti de Córdoba salieron a desmentir). O la caída del -11,1% de la producción de papel y cartón, edición e impresión en el mes de mayo. Industrias como el “Calzado y marroquinería” siguen en caída (-7,7%), “Minerales no metálicos” (-4,9%), “Maderas y muebles’ (-4,5%).
A pesar de cierto “amesetamiento” en algunas ramas en términos generales en la industria pyme, la información que surge de las cámaras del sector arrojan que el 69% de las firmas tiene decidido no realizar nuevas inversiones este año y otro 10% lo está evaluando.
Ahora, la suba permanente del dólar sumó un nuevo factor a la crisis donde los trabajadores son los más perjudicados, ya que el aumento en los costos de producción se traslada a mayor flexibilidad laboral y a los productos de consumo masivo, perdiendo el salario frente a los aumentos de precios.
Las economías regionales están en la lona y ya se ha importado cerca de 1.000 toneladas de manzanas. Se multiplican en provincias del interior los “verdurazos”, “manzanazos”, “bananazos” de los pequeños y medianos productores fundidos que prefieren repartir en las plazas a los sectores populares, comedores y merenderos en vez de vender a perdida. “No se aguanta más –decía un productor de bananas en Formosa–, estamos al borde de la quiebra.”
Esta realidad empuja a miles a las grandes ciudades donde se amontonan en las villas y barriadas pobres donde el hambre impera. Ese hambre que se manifiesta en las jornadas y acampes de las organizaciones sociales territoriales.
La lucha y las elecciones
Lo que está en juego en estas elecciones de medio término no es el cambio sustancial en la composición de las cámaras, ya que el oficialismo va seguir siendo minoría por más que gane y los otros bloques no van modificar en general su estructura. Pero lo que se define en esta elección es la continuidad y profundización de las medidas de ajuste o el freno y el inicio de la contraofensiva del movimiento obrero y popular. Si se fortalece Cambiemos en las elecciones se le crearán condiciones políticas para ser el vértice de los acuerdos para avanzar en la reforma laboral como en Brasil y modificar el sistema de jubilaciones y previsional con aumento de la edad jubilatoria, como el proyecto que ya están debatiendo desde el oficialismo para el Congreso.
Los que proponen ganar las elecciones para hacer “cambiar el rumbo” al gobierno, solo buscan forzar un acuerdo de gobernabilidad que más temprano que tarde lo pagará el pueblo. Por el contrario, si el gobierno es castigado en las elecciones habrá mejores condiciones para la lucha popular y así, con el pueblo en las calles, frenar el ajuste y profundizar el camino para derrotar esta política. Para ese camino, vale desplegar una gran campaña electoral trabajando la declaración del Comunismo Revolucionario sumando a las opciones populares que vienen enfrentando el ajuste de manera consecuente. Castigue con el voto… y luche!










