El gobierno nacional, viene aplicando correctas medidas en cuanto a la reconstrucción del sistema de salud que nos dejó el macrismo, en particular en los programas de salud, el Instituto Malbrán, el reintegro de medicamentos y medicamentos gratis para los jubilados y ya con la emergencia en la pandemia se destinaron millones de pesos (5% del PBI) a la compra de respiradores y demás infraestructura sanitaria y social.
Junto con esto, se ven esfuerzos en la asistencia económica hacia los sectores más castigados, en la distribución de alimentos (aunque muchos no llegan ya sea por burocracia o por el chantaje de los fabricantes que especulan con los precios y sabiendo que aún el Estado no toma medidas en cuanto al control de los alimentos), esta situación ha generado diversos reclamos de las organizaciones sociales que son las que hacen lo imposible en los territorios para hacer frente día a día el hambre en los comedores. Se reforzó la AUH y se van otorgando con retraso los 10.000 pesos del IFE. También se anunció la puesta en marcha de un plan nacional de viviendas que ocupará a más de 700 mil trabajadorxs, entre otras medidas populares.
Dicho esto, es importante atender que estos esfuerzos se hacen bajo los ataques y chantajes de sectores de la reacción que pugnan por no perder algo de sus ganancias. Un sector que no se ha inmutado frente a las urgencias sanitarias y económicas del pueblo y que solo les preocupa “volver a la normalidad”, su normalidad, la que nos trajo al abismo actual.
Frente esto, hay dentro del gobierno una lógica política económica en cuanto a mantener el “camino del medio”, tratando de “atender a todos los sectores”, y esto, si bien no es nuevo, tiene consecuencias.
Yendo a los hechos, nos encontramos que paralelamente a los buenas políticas, y mientras aún no se empezó a tratar en el Congreso la llamada “Ley de impuesto a la riqueza”, los principales monopolios del país, las llamadas “vacas sagradas”, lejos de aquel “miserables” o “muchachos, les tocó la hora de ganar menos” de Alberto Fernández, van acumulando beneficios y además violan leyes y decretos como el de prohibición de despidos.
Así, el gobierno introdujo una medida que fue la de pagar el 50% de los salarios para que las suspensiones se abonen en su totalidad, pero a los pocos días se firmó con la anuencia del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Productivo, la CGT y la UIA un acuerdo de rebaja salarial del 25%. O sea se rebaja 25%, el gobierno paga el 50% y las empresas pagan solo el 25% arrojando como claras ganadoras a las grandes empresas.
Días después se conoció el acuerdo con los monopolios del petróleo, las provincias productoras y el gobierno nacional para restituir el llamado “barril criollo” o sea poner un precio de comercialización de 45 dólares, mientras en el mundo está a 30 dólares, constituyendo de esta manera, una transferencia de recursos de los consumidores a estos monopolios del orden de los 3.500 millones de dólares al año.
Pero esto además, tendrá un impacto negativo en el resto de las cadenas productivas ya que el precio que se utiliza en el mercado local, es el del barril a 30 dólares (Brent); por lo que esto representaría un aumento que repercute en todo el aparato de producción y de consumo.
Los grandes beneficiarios de la medida es un grupo concentrado de empresas petroleras, con el aval del Estado nacional y las provincias productoras, las cuales se verán beneficiadas por las regalías cobradas sobre el valor en boca de pozo de la producción, pero a costa del sacrificio de los consumidores.
Recordemos que solo entre cinco empresas más importantes (sin contar YPF que arrojó pérdidas) Pampa Energía, Vista & Oil, Pan American Energy (PAE), Grupo Techint y Compañía General de Combustibles (CGC), informaron ganancias por $50.327 millones entre enero y septiembre del 2019, siendo el holding que comanda Marcelo Mindlin el que más aporta a esta cifra, con un resultado operativo de $31.863 millones.
Las “vacas sagradas” siguen engordando
Gran malestar causó en sectores que integramos el Frente de Todxs la medida del gobierno que incluyó en el programa de ayuda para el pago de sueldos, a través de los programas “Salario Complementario” y “Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción” (ATP) a los monopolios Techint, Grupo Clarín, Viacom, Arcor, Pampa Energía, Aceitera General Deheza y Ledesma, entre otras grandes empresas nacionales y extranjeras.
Estas grandes empresas, como sostiene El Cohete a la Luna “(…) están entre los mayores responsables de la fuga de capitales durante el gobierno del ex Presidente Mauricio Macri, sostienen personas que vieron no sólo el informe dado a conocer por el Banco Central el jueves, que estima esa fuga en 86.000 millones de dólares, con “una notable concentración en unos pocos actores económicos”, sino también los nombres. La fuente de los ingresos de divisas cambió: hasta principios de 2018 provino de deudas del sector público, de capitales especulativos que aprovecharon la bicicleta financiera y, en ínfima medida, de la Inversión Directa Extranjera, que el informe llama no sin ironía “la lluvia de inversiones”. Cuando esos mercados se cerraron ante el pésimo desempeño de la economía argentina y el riesgo de incobrabilidad, la única fuente de financiamiento fue el FMI. Sin embargo, los egresos de divisas fueron homólogos en ambos periodos. En el primero, la fuga fue de 41.000 millones de dólares, en el segundo, de 45.000. Una línea de conducta».
¿Al Estado se le puede escapar que una empresa como Techint, no va tener respaldo para pagar los sueldos de sus empleados cuando han tenido ganancias obscenas? Ternium ganó 20.000 millones de pesos en 2018 y 11.000 millones en 2019; Tenaris informó que ganó 873 millones de dólares en 2018 y 444 millones en 2017. Paolo Rocca atesora una fortuna de 8.000 millones de dólares. ¿Por qué, entonces debemos pagar todxs nosotrxs los sueldos de Techint, Clarín, Pampa Energía, Ledesma, Arcor, PAE, etc?
¿Se le puede escapar al gobierno que hay más de 400 cooperativas de procesos de recuperación donde trabajan más 18 mil trabajadorxs en el país que dependen de la una asistencia económica urgente de los ATP como reclama la Federación de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados?
Dijimos tiempo atrás que lo que va para un lado, no va para el otro, o sea, lo que va para esos sectores de las clases dominantes se los sacan al pueblo.
Si se va pagar una deuda con los buitres, sin antes parar la pelota, investigar y no pagar lo usurario y fraudulento, por más que se hagan quitas y gane tiempo (aunque para algunos sea una actitud corajuda), lo pagará el pueblo y ganaran los buitres. Si a principios de mayo fueron 324 millones de dólares para pagar intereses de deuda al FMI, no fueron para respiradores, insumos sanitarios, alimentos, etc. Lo que va para un lado no va para el otro. Con la política del “camino del medio” llevan la de ganar los que controlan parte del poder en nuestro país. La historia enseña que cuando más se les concede, más se nos vienen encima y muchas veces pasa que cuando no se detiene a tiempo luego será demasiado tarde.
Esa argentina, la del 41% no está muerta, y no se resuelve en la rosca por arriba “ganando” aliados en la interna del Pro o Cambiemos, como Rodríguez Larreta u otros dirigentes de esa corriente, porque ese ADN es el que mata a Ramona y murió denunciando las condiciones de vida en la villa 31 y otras villas, donde no tienen agua y otros elementos básicos dentro de la ciudad más rica del país, es el ADN de los negocios inmobiliarios y de la economía por sobre la salud, el de los silos abarrotados de cereales especulando para vender y hacer diferencia con el dólar, es el del “dólar fuga”, el de los bancos privados manejando la banca y dejando a la deriva a miles de Pymes y cooperativas porque la tasa es baja, es el de las “Fake News” (noticias falsas) que montan operativos desestabilizadores, es la argentina que debemos dejar atrás.
El pueblo ha demostrado estar dispuesto a hacer grandes sacrificios para no retroceder. El cambio político que vino con la derrota del macrismo abrió una gran posibilidad de marchar hacia un rumbo popular. La realidad muestra que ese camino presenta dificultades, curvas y contracurvas, por lo que impone al pueblo estar alerta y movilizado para no dar un paso atrás frente a la reacción, porque la nueva normalidad que necesita no va nacer del acuerdo que pretenden los caranchos, buitres y reaccionarios responsables del despojo, el sometimiento y la desidia.
La pandemia nos ha puesto frente a desafíos históricos en la construcción de una nueva normalidad que mire los intereses del pueblo y nuestra querida patria.










