No damos tregua

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Ante la entrega nacional, la inflación y caída del salario real, aumento de pobreza e indigencia, tarifazo, insuficientes políticas públicas contra la violencia de género… Sobran las razones para el paro nacional.

Los datos del INDEC arrojaron los 32,2% de pobres en el segundo trimestre de 2016 en nuestro país. Es decir: un tercio de la población. Pero si se sale de los conglomerados urbanos en los que están hechas estas “verdaderas estadísticas” y se va al interior profundo de nuestro país –donde falta agua, cloacas, viviendas o espacio público– la pobreza crece a más del 37%. Ya se habla de 1.700.000 nuevos pobres, o sea 3 o 4 por ciento más con este gobierno.

A esto hay que sumarle que, según datos oficiales, los salarios van a quedar entre un 12% y un 17% por detrás de la inflación, en un marco recesivo, de fuerte emisión y endeudamiento.
En una medición según el nivel de ingresos, como la que presentó el INDEC, la inflación juega un rol fundamental. Pero ahora se desacelera la suba de precios por recesión y caída del consumo, con salarios a la baja. La suba de precios no debería pasar del 17% para el año próximo, según el gobierno. Meta de difícil concreción. Vale preguntarse: ¿si los precios y la inflación bajan por recesión, por qué no volverían a subir con la “reactivación” que vaticinan? Para ese objetivo el Ejecutivo espera la “lluvia de inversiones”, que vendría el año que viene (año electoral).

Todo x 2 pesos

Nunca como antes el gobierno está atado a la situación internacional para esa “lluvia de inversiones”, que profundiza la matriz económica dependiente junto con nuevos endeudamientos internacionales. Todo está por verse, ya que los nubarrones de la crisis económica no se disipan, como se ve en China y Europa; y ahora con el banco Alemán Deutsche Bank al borde de la quiebra las perspectivas son más que dudosas.

En este marco adverso, el gobierno redobla la apuesta y sale de remate por el mundo como quien sale a vender baratijas. Así pudimos ver a un Mauricio Macri instalado en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, ofreciendo a nuestro país como el botín más preciado que ningún monopolio o estado imperialista debería perderse. Ya lo había hecho en China aprovechando la cumbre del G20 donde ratificó los acuerdos tomados por el kirchnerismo y ese Estado imperialista.

Pero en la propia Asamblea de la ONU, Macri mostró hasta donde está dispuesto a llegar en la entrega nacional con el acuerdo firmado con el Reino Unido sobre nuestras Malvinas, donde relega la soberanía y las riquezas estratégicas de nuestro país. Tan lejos llegó que para algunos oficialistas fue demasiado y se cruzaron. También se sabría que nuestra embajadora Malcorra tiene doble nacionalidad (argentina-española) y su marido habría admitido colaborar con el MI5 (servicio secreto inglés).

Previamente el presidente había organizado el llamado “mini Davos” para recibir innumerables elogios, pero pocas inversiones concretas. Los pocos anuncios fueron relacionados a áreas de servicios y telecomunicaciones, ya que implican bajas inversiones, poca mano de obra y rápido giro de remesas a las casas matrices.

En el “mini Davos”, una de las condiciones en la que coincidieron la mayoría de los ceo’s y presidentes de monopolios fue la baja del “costo laboral”, ampliar las importaciones y la estabilidad fiscal. Traducido: mayor precarización, profundizar la dependencia y legislar a favor de los negocios monopólicos. Macri les dio la bienvenida diciendo que el gobierno está para ayudarlos en todo. Paolo Rocca (Techint) pidió especialmente a los sindicalistas “una mano” para bajar el costo laboral, poniendo por delante el trabajo a los salarios.

Conclusión: la razón del por qué todavía no se desató la lluvia de inversiones es porque necesitan profundizar en el ajuste, con más devaluación, congelamiento salarial, menor mano de obra y extender la jornada laboral y saben que este gobierno, abiertamente de los monopolios, tratará de llevarlo adelante.

La zanahoria del 2017

En el proyecto de Presupuesto 2017 que presenta el Ejecutivo, lo destinado a gastos sociales –contando la inflación– será menor a lo destinado a pagar deuda. “El gasto en servicios sociales para próximo año alcanzará la suma de $1.512.642,1 millones. Ello implica un aumento del 29,1% en términos nominales y del 8,2% en términos reales considerando la pauta oficial de inflación del 19,4%. El aumento de la finalidad social es inferior al incremento proyectado para los servicios de deuda pública (del 11%), donde se compromete pagar $247.632 millones en concepto de intereses por deuda…” (IPyPP). Vale recordar que el gobierno se endeudó en 40.000 millones de dólares (histórico) en lo que va del año y un acumulado en los últimos dos de 74.000 millones.

“Considerando el período 2015-2017 el incremento real del gasto social asciende al 5% al tiempo que el gasto social per cápita lo hace en apenas el 2,8%. De todos modos, considerando el nuevo contexto social de mayor pobreza resulta entonces, que el gasto social en términos reales habrá disminuido, desde el año 2015 hasta el 2017, en un -5,3%” (IPyPP).

Siguiendo con el presupuesto 2017 (ver página 4), es de destacar que el gasto en salud se reduce cerca del 3%. Esto contradice lo que el gobierno llama “Cobertura Universal de Salud” que anuncia para el año entrante. Junto con esto, la partida destinada a financiar los gastos de educación y cultura cae en términos reales a un 2,5%.

Mientras tanto, el gobierno nos promete que “menos es mas” y que “igual es todo un triunfo”. Así, sobre sus propios fracasos y mentiras con 45% de inflación, 1.400.000 nuevos pobres, construye una “realidad mejorada” hacia delante; y con la ayudita de medios como Clarín y La Nación, y la herencia K, plantean metas para el 2017 que a lo sumo nos dejarán igual al 2015 ¡y eso sería un triunfo!

Arrancar el paro nacional

Para llegar a ese supuesto remanso que tantos vaticinan, el gobierno necesita ganar tiempo y que no se desmadre la situación. Así lo entiende el conjunto de las clases dominantes que salieron a poner paños fríos al paro ya autorizado por el Confederal de la CGT.
Desde la oposición, Massa salió a decir de lo inoportuno de la medida poniendo por delante el diálogo. Y Macri se mostró con 1.500 intendentes ofreciendo dinero por sobre los gobernadores, empiojándoles su “pago chico”. El PJ, en su crisis de identidad y con su presidente Luis Gioja golpeado por el derrame de cianuro de la Barrick Gold, dejaron correr el apriete del gobierno.

Así el gobierno avanzaría con un “plan canje” con la CGT, donde otorgaría un bono de fin de año, no incluir el impuesto al salario en el medio aguinaldo a cambio de no reabrir paritarias y levantar o postergar sin fecha (que es lo mismo) el paro nacional. Esto trajo tempranas divisiones en la terna que conduce, ya que el sector de Pablo Moyano es partidario de llevar adelante la medida de fuerza.

Pero esta tregua que otorgan los jerarcas sindicales tiene una gran presión por abajo, como se expresó en la Marcha Federal, el paro docente y las marchas y acampes de los trabajadores precarizados de la economía social que avanzan con su lucha.
Basándonos en esa realidad por abajo y la necesidad de parar el ajuste y la entrega, empujamos el reagrupamiento para avanzar hacia el paro nacional que no dependa de la voluntad de los sectores que hegemonizan la CGT, ni se agote en un sectarismo auto-proclamativo.

El nuevo Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario será un epicentro donde se pronuncien decenas de miles por la lucha contra el ajuste, la violencia y otras necesidades en cada taller y en las calles con la fuerza y masividad que le dan las mujeres argentinas marcando un camino para millones.