La corrida del dólar evidencia el fracaso de la política económica del gobierno, basada en el mega endeudamiento externo. Bajar la inflación era uno de sus objetivos primordiales, pero el alza del dólar ya tiró por la borda cualquier “meta” inflacionaria que esté por debajo del 25%. Este quiebre del plan macrista significa que los problemas económicos serán aún peores.
El pueblo ya venía sufriendo las consecuencias de los tarifazos, los despidos, la precarización laboral, la liberación de los combustibles, la reforma jubilatoria y el ajuste en general, que se expresan en la caída del consumo. Los que realmente vienen ganando –con nuestro esfuerzo– son los sectores agroexportadores, los monopolios imperialistas y particularmente los pulpos financieros, beneficiados por el gobierno con tasas usurarias únicas en el mundo. Y ahora el presidente Macri ha salido desesperado a buscar más “ayuda” del FMI.
Tormenta perfecta
El macrismo en el gobierno se había propuesto generar “confianza” para atraer inversiones (extranjeras). Para esto avanzó en bajar los costos laborales y eximir de impuestos a monopolios y terratenientes, otorgándoles ganancias extraordinarias a costa del pueblo y del desfinanciamiento del Estado. Si no avanzó más es porque la lucha popular le puso un freno, porque no nos resignamos a tener las condiciones laborales de “competidores” como Bangladesh.
Y mientras esperaba la “lluvia de inversiones” (que nunca llegó), nos endeudó descomunalmente para liberalizar la economía lo más que pudo. Entre otras medidas, abrió indiscriminadamente las importaciones, eliminó la obligación de liquidar las exportaciones en el Banco Central, y quitó el requisito para los fondos financieros de permanecer al menos un tiempo en nuestro país (para limitar la especulación). Y armó la delirante bicicleta financiera de las Lebacs…
Con esta política, la suba de las tasas de EEUU al 3% no es la causa sino apenas un detonante de nuestra crisis. Porque los monopolios imperialistas no buscan “confianza” sino superganancias. Si no hay mercado en Argentina, ¿para qué invertir? Si hay mejores tasas en EEUU, ¿para qué quedarse? Ahora, en apenas un mes se fugaron 7.272 millones de dólares porque, al parecer, era más negocio un 3% en dólares en EEUU que un 27% en Lebacs argentinos y nadie creía ya en la “meta” inflacionaria del 15%.
Tras ganar las elecciones, a fines del año pasado el gobierno había hecho un tibio intento de desinflar las Lebacs cuando bajó levemente sus intereses y subió la mentira de la “meta” inflacionaria (del 10% al 15%). En esos días logró imponer el pacto fiscal con los gobernadores. Aprobó también la reforma jubilatoria, aunque con un altísimo costo político. Pero no pudo concretar aún lo fundamental de su reforma laboral a pesar de la conciliación o directamente traición de la mayoría de la cúpula de la CGT. La correlación de fuerzas político-sociales no parece ser tan favorable al “cambio cultural” del macrismo con el que pretende hacernos retroceder 70 años, sin derechos laborales y sociales, y sin soberanía.
Echando nafta al fuego
Ante la crisis, el gobierno decidió huir para adelante: elevó la tasa de las Lebacs al 40% y formalizó el pedido “preventivo” de préstamos al FMI. Esta bicicleta especulativa, con la que intenta evitar que la devaluación supere el 30% en lo que va del año, se parece mucho a la convertibilidad de los 90’s. Y la “línea especial de crédito” del FMI se parece mucho al Blindaje y el Megacanje de De la Rúa y Cavallo. Es insostenible y, lejos de promover la inversión en producción, acelera la recesión.
El gobierno ya anunció el recorte en la obra pública por 30 mil millones de pesos, con la consecuente caída del empleo. Y ratificó los tarifazos, mostrando un combo donde necesitan recaudar, por un lado, pero que sigan ganando fortunas los monopolios de la energía (donde entre los principales están ellos mismos).
Para salir de esta crisis
El pueblo no puede volver a sufrir la catástrofe social. En lo inmediato urge retrotraer algunas de las medidas de este gobierno: Para empezar, se debe volver a exigirle a los exportadores que liquiden sus divisas en la Argentina. Luego, frenar la avalancha importadora que no sólo acrecienta nuestro déficit en la balanza de pagos sino que, encima, es trabajo argentino que se pierde. Y, si se quiere mantener bajo control la inflación, no se puede sostener liberalizado el precio de los combustibles y llevarlo a su precio internacional como si no fuéramos productores. Y se debe restituir el control de precios e imponer los precios máximos de los productos de consumo masivo.
Otras medidas necesarias son: la nacionalización del comercio exterior, impedir la fuga de divisas para que sean reinvertidas en el país y el impulso desde el Estado de un desarrollo productivo soberano –tanto industrial como agropecuario–. Naturalmente, para esto se requiere re-nacionalizar o re-estatizar palancas claves de la economía, como los hidrocarburos –para evitar que siga cayendo su producción–, la energía –para que los subsidios dejen de ir a una caja negra–, la siderurgia, los ferrocarriles y la marina mercante (ver programa en contratapa). De este modo es posible promover y desarrollar el mercado interno como motor de la economía. Y dejaríamos de mendigar préstamos e inversiones extranjeras.
Por el paro nacional y una gran Marcha Federal
El pacto de Macri y el FMI marcó un cambio en la situación política, mostrando un gobierno acorralado. Incluso los empresarios se muestran precavidos y los monopolios agroexportadores, uno de los sectores más favorecidos por esta política, especulan con el dólar y no lo rinden al BCRA, provocando la ira de personajes como Carrió. Más que los créditos del FMI, lo que hoy está en “stand-by” es la re-elección de Macri.
En este nuevo escenario, el gobierno busca fuerza ya que no cuenta con suficiente para imponerse y por eso propone un “Gran Acuerdo Nacional” con los sectores más cercanos de la oposición. Un acuerdo que le dé gobernabilidad para poder llevar adelante el ajuste. Por esto es necesaria la más amplia confluencia popular para derrotarlos.
La oposición se reafirmó con la votación en el Congreso de la ley anti tarifazo. Allí estuvimos junto a las CTA’s, el Movimiento 21F y las multisectoriales contra el tarifazo. De aprobarse en Senado, cuestión muy probable, Macri vetaría la ley, pagando otro alto costo político y mostrando su creciente aislamiento.
En estos días se desata una nueva ola de despidos en numerosas empresas industriales, muchas de ellas pequeñas y medianas como los 150 despidos en la fábrica de “Carrocerías Metalpar” (SMATA). El sindicato del calzado denuncia el despido de más de 6 mil trabajadores desde diciembre del 2015 como resultante de la apertura del 54% de la importación. Piden que se suspenda por un año las importaciones. También el gobierno de Vidal anunció despidos en el Astillero Río Santiago (ARS) para avanzar en un achique y fusión con empresas privadas. YPF anunció el despido de mil trabajadores. La traición de Guillermo Pereyra del sindicato de petroleros privados –que le garantizó a la empresa 1700 “retiros voluntarios” (despidos encubiertos)– no alcanzó y ahora van por más.
Pero la masiva movilización de los obreros del ARS coreando masivamente el “hit del verano”, la paritaria docente abierta en la provincia de Buenos Aires y en varias provincias estimulan la lucha popular. El estallido del plan económico y el acuerdo con el FMI, disparan a la mayoría de los gremios a retomar la exigencia de reapertura de paritarias y estimula a una gran unidad para impedir que pase la reforma laboral del gobierno y el FMI.
Una nueva situación que acelera los reagrupamientos, y le imprime una dinámica que no es otra que la lucha para impedir que el pacto con el FMI pase. Frente a esta realidad, de una película que empieza y sabemos dónde termina, es necesario trabajar para la más amplia confluencia popular para derrotarlos e impedir que a esta crisis la pague le pueblo. Lo que exige trabajar por el paro nacional, mientras se fortalece la lucha contra los tarifazos y se rodea de solidaridad a los estatales de Astilleros Río Santiago, Río Turbio, SENASA e INTI, que vienen de un paro nacional de ATE con movilización en la Capital Federal. Impulsemos la marcha nacional universitaria el día 17 de mayo, y la marcha nacional de CTERA el día 23 de mayo y la Marcha Federal de las organizaciones sociales del 28 de mayo al 1º de junio. Con el ejemplo del 21F, ganemos las calles e impongamos desde abajo el paro nacional y una gran Marcha Federal por:
• Reapertura de paritarias. Aumento de jubilaciones y salario mínimo vital y móvil.
• Basta de tarifazos. Congelamiento del precio de combustibles.
• Control y precios máximos a los productos de consumo masivo.
• No a los despidos. No a la reforma laboral.
• Basta de libre importación. Obligación a exportadores a liquidar los dólares al BCRA.
• Basta de bicicleta financiera y fuga de divisas.










