Luego de conocerse los números oficiales de la inflación de marzo que marcaron un máximo para este año con 4,7% –acumulado un 54,7% para los últimos 12 meses–, el gobierno de Macri lanzó un tibio paquete de medidas de pequeña magnitud para maquillar en período preelectoral una situación económica que no para de rodar hacia abajo, haciendo cada vez mayor la bola de nieve.
El combo de paliativos incluye un “acuerdo” con 16 empresas para que 60 productos alimenticios mantengan sus precios durante seis meses. Pero el propio ministro Nicolás Dujovne echó un manto de duda acerca de su cumplimiento: “No es un congelamiento, no hay un decreto, no se obliga a ninguna empresa. Se va a cumplir porque nos pusimos de acuerdo”. Un fracaso anunciado, que antes de empezar ya arrancan con aumentos de hasta 40% algunos de esos productos. Tal es el caso de la leche: Mastellone ofrecerá sachets “La Martona” a $35,80. Es decir, 38% más caro que la anterior y desabastecida leche “La Armonía”.
Otra medida anunciada es la oferta de 480 mil kilos de carne por mes (asado, vacío y matambre) a 150 pesos. Pero sólo será ofrecido en el Mercado Central; y representa el 0,24% del consumo de carne del mercado interno (en 2018 fue de 56kg per cápita anual, más de 200 millones de kilos por mes). Otras de las medidas anunciadas fueron un compás de espera en los tarifazos de servicios y transporte; un nuevo plan de pagos para deudas de las pymes con AFIP; y nuevos créditos y descuentos para jubilados y beneficiarios de AUH.
Simultáneamente, el BCRA pretenderá sujetar la cotización del dólar comuna nueva “banda de no intervención” fija hasta fin de año, con un piso de $39,75 y un techo de $51,45.
El ministro argumentó que hacían estas medidas porque se “había empezado a estabilizar la cuestión cambiaria”. Sin embargo, lejos de calmarse las aguas financieras, al día siguiente del anuncio el “riesgo país” –ligado a la perspectiva de cumplimiento de pagos de la deuda externa– volvió a subir a 854 unidades (máximo de los últimos cinco años), las acciones de empresas argentinas que cotizan en la bolsa de Nueva York se fueron a pique hasta un 8 por ciento y los bonos en dólares del sector público argentino también sufrieron nuevas caídas. Ocurre que las medidas de maquillaje pre-electoral no logran tapar la situación explosiva de la economía que ha generado la propia política de Macri.
La bomba Leliq

Además, las Leliq’s son deudas de muy corto plazo (vencimientos a 7 o 15 días), con lo que fácilmente pueden dolarizarse y producirse corridas del dólar que el BCRA no está en condiciones de afrontar, según el tope de intervención de 150 millones diarios comprometido en el acuerdo con el FMI. De hecho, el stock actual en Leliq’s ya equivale prácticamente al total de fuga de divisas por formación de activos en el exterior de todo el 2018 (ver Vamos! Nº138).
La bomba deuda externa

El FMI otorgó el mayor préstamo de su historia: 57 mil millones de dólares. Esto serviría para cubrir el pago de vencimientos de capital e intereses (descontando renovaciones de deuda) hasta fines de este año 2019. Pero a partir de 2020 comienza un cronograma de vencimientos que no tiene ningún respaldo y muy pocas posibilidades de cumplimiento. Entre 2020 y 2023 suman 166 mil millones de dólares (123.000 millones de capital y 43.000 millones de intereses). Una condena para la Argentina, de una deuda con origen ilegítimo y fraudulento que el macrismo más que duplicó.
En el mejor de los casos, los paliativos que lanzó el gobierno lograrían quizás algún alivio a la tremenda situación social. Pero el gobierno no puede tapar el rotundo fracaso de su propia política económica desde que asumió.










