En el comunicado sobre Malvinas que firmaron la canciller argentina Susana Malcorra y el vicecanciller inglés Alan Duncan durante el llamado “Mini Davos” se habla de “cooperación” y “beneficio mutuo”. Luego en la ONU el propio Macri reafirmó este lineamiento al plantear que la relación con el Reino Unido debe ser “mutuamente beneficiosa” (20/9/2016). Sin embargo… ¿qué “beneficio mutuo” puede haber mientras las islas permanezcan ocupadas militarmente por Gran Bretania?
Evidentemente ninguno, porque cualquier acuerdo comercial o productivo con el imperialismo pirata en la zona austral implica convalidad de hecho esa ocupación. Tal es así que en el documento suscrito por Malcorra no hay mención a la soberanía como punto de discusión. Y tampoco el presidente reivindicó explícitamente la soberanía de las islas en su discurso en la ONU. Esto, en los hechos, significa una renuncia por parte del gobierno al reclamo soberano no sólo sobre Malvinas sino también del Atlántico Sur. Esta posición quedó graficada además en el papelón que hizo Macri al decir primero que la primer ministra inglesa Theresa May estaría dispuesta a discutir la soberanía sobre Malvinas y, luego de ser desmentido por la propia Malcorra y por Gran Bretaña, terminó diciendo no había usado la palabra “soberanía”. Una vergüenza, doblemente.
En la misma línea, el comunicado menciona los acuerdos de octubre de 1989 y su artículo 2°, lo que significa reafirmar los Acuerdos de Madrid, regresando al viejo «paraguas de soberanía» del menemismo que convalidó el avance británico sobre las aguas del Atlántico Sur.
Seguidamente el comunicado afirma que “se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. Este párrafo significa que se debe dejar que las islas, o sea Inglaterra, puedan explotar tranquilamente la pesca y el petróleo que se encuentran dentro de la plataforma marítima Argentina sin restricciones. Esto viola abiertamente por lo menos dos leyes de nuestro país. Por un lado, la denominada ley Gaucho Rivero que prohíbe la permanencia, amarre y abastecimiento de barcos de bandera británica procedentes o en curso a Malvinas. Y, además, la Ley 26.915 que pena con hasta 15 años de prisión y sanciones económicas a las petroleras que operan en las aguas de Malvinas. Dicho de otro modo: el gobierno de Cambiemos ¡toma acuerdos con Gran Bretaña en contra de lo resuelto por el Congreso nacional!
Además el acuerdo afirma que “ambas partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados”. Con esto se comienza a introducir a los habitantes de Malvinas en la discusión, como siempre ha pretendido Inglaterra.
Por si esto fuera poco entreguismo, en otra sección del acuerdo se insta a “fortalecer las relaciones entre las dos Fuerzas Armadas” y a la “cooperación en defensa”, sin ni una mención a la militarización de las islas por parte de los piratas ingleses y lo que eso significa para la seguridad de nuestro país. En otro renglón se menciona que “se evaluaron las áreas de posible cooperación en materia antártica…” Esto significa reconocer supuestos derechos de Inglaterra sobre la Antártida.
Por último se tratan otros puntos polémicos como ser el aumento de vuelos desde el continente a Malvinas y la posibilidad de identificar los cuerpos de los excombatientes argentinos caídos en combate, que se encuentran en el cementerio de Darwin.
Tan entreguista es el acuerdo que ha causado malestar incluso en los socios de Macri de Cambiemos. La Coalición Cívica en un comunicado manifiesta su preocupación por el contenido del acuerdo destacando incluso “la incompatibilidad de estas medidas con lo establecido en la disposición transitoria primera de la Constitución Nacional». También la UCR –a través del presidente del bloque de diputados Mario Negri– remarcó que «el tema de la soberanía no se resigna» y pidió una reunión con Malcorra. Todos coinciden en que el tema debe ser tratado en el Congreso, ya que se trata de un acuerdo internacional.
Para la Argentina no puede ser beneficioso ningún acuerdo que abierta o soslayadamente reconozca la ocupación inglesa en nuestras islas Malvinas y deje de reivindicar su soberanía. Todo lo demás es entreguismo.










