#RaymundoGleyzer (1941-1976) representa el escalón más alto al que llegó su generación. Repensar su obra, su vida y su militancia implica recuperar del olvido una perspectiva ideológica sepultada por el establishment intelectual argentino, aquella que vivió el cine como militancia y la cámara como un arma de combate. Símbolo de una rebeldía y una esperanza colectiva que había que borrar —literalmente— del mapa a sangre, tortura y fuego.
Los traidores y el cáncer de la burocracia sindical
En la película de Gleyzer, Víctor Proncet encarnaba a “Barrera”, un burócrata sindical peronista, síntesis de Augusto Timoteo Vandor, Lorenzo Miguel y Andrés Framini, tres conocidos y emblemáticos dirigentes de la burocracia sindical.
En el film “Barrera” se parecía físicamente a José Ignacio Rucci (otro paradigma del sindicalismo amarillo, macartista y burocrático), se había autosecuestrado como lo había hecho Framini, decía frases de Lorenzo Miguel y terminaba muriendo a manos de un atentado guerrillero como Vandor.
Incorporando a las imágenes del Cordobazo “La marcha de la bronca”, del dúo de la canción de protesta “Pedro y Pablo”, Gleyzer apostó a la polémica y pensó el film para ser exhibido en fábricas y barrios, apoyándose en las corrientes clasistas de los sindicatos SITRAC-SITRAM, o en dirigentes sindicales como Agustín Tosco y René Salamanca (el primero muerto en la clandestinidad en 1975, el segundo secuestrado y desaparecido el 24 de marzo de 1976).
Cuenta Álvaro Melián sobre Los Traidores y el rodaje en Córdoba
«Lo que se producía en Córdoba con el clasismo, es decir, la integración de la cultura política universitaria de las clases medias cultas con el proletariado industrial -un salto de calidad enorme desde el punto de vista teórico-, era un fenómeno que en Buenos Aires no se daba.
Una parte de la película está hecha en Córdoba; fuimos con Raymundo a filmar un acto de SMATA y estuvimos hablando una semana con los compañeros de allá, con la gente de Tosco, con René Salamanca. La voz que se escucha en el acto de Córdoba es la de Salamanca, aunque no se hace explícito porque no queríamos ponernos personalistas. La realidad de Córdoba no tenía nada que ver con Buenos Aires, era otro mundo.
Era gente con una formación política, con una práctica política muy cercana al pensamiento; no había detrás de eso espontaneísmo y reivindicación social y nada más. Había una preocupación por elaborar teoría, incluso teoría revolucionaria, pero a la vez esa preocupación era la del propio proletariado».
(El Cine Quema. Peña-Vallina, 2002).
Dirección: Raymundo Gleyzer / Guión: Raymundo Gleyzer, Víctor Proncet, Alvaro Melián / Fotografía: Arsenio Reinaldo Pica / Montaje: Oscar Montauti / Música: Víctor Proncet / Intépretes: Víctor Proncet, Raúl Fraire, Susana Lanteri, Lautaro Murúa / Producción: William Susman / Productora: Grupo Cine de Base, William Susman
«Nuestro compromiso no es con el cine, sino con la Revolución»
Su obra expresa que se puede vivir de otra manera. Que los cálculos, el egoísmo, las mezquindades y la mediocridad tan habituales en nuestros días, no están en el corazón del ser humano. Son apenas un triste producto histórico.
El compromiso de Raymundo también demuestra que cuando el estudio y el talento van acompañados de una ética inquebrantable y de una militancia insobornable, la cultura puede transformarse en una arma explosiva y demoledora contra el poder. Y que eso siempre tiene un costo. Raymundo Gleyzer estuvo dispuesto a pagarlo hasta con la vida.
Su sacrificio no fue en vano. Nuevas generaciones de jóvenes militantes, cineastas y documentalistas, pero también jóvenes que hacen formación política y militan en los barrios, en las fábricas recuperadas, en las luchas piqueteras, en el estudiantado secundario, en el universitario y en todo el movimiento popular argentino, hoy vuelven a retomar las mismas banderas y los mismos ideales del Che Guevara por los que Raymundo luchó y entregó su vida.
Imprescindible también mirar «La tierra quema», «Me matan si no trabajo y si trabajo me matan» y «México, la revolución congelada».










