El lunes 12 de julio se llevó a cabo el conversatorio “¿Libres o endeudades? Caminos de independencia frente al FMI y la deuda”, organizado por la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda. Los oradores fueron Adolfo Pérez Esquivel (Nobel de la Paz), Claudio Lozano (Unidad Popular y director del Banco Nación), Fernanda Vallejos (diputada nacional del Frente de Todxs), Pablo Anino (PTS e Izquierda Diario) y Beverly Keene (Diálogo 2000 – Jubileo Sur Argentina).
Es un gran mérito de este espacio haber logrado reunir a referentes de fuerzas tan heterogéneas pero que están, de una manera u otra, detrás del objetivo de que nuestro país no quede de rodillas ante la estafa que firmó el gobierno de Macri con el FMI.

La primer intervención fue de Pérez Esquivel, quien puso énfasis en la necesidad de avanzar concretamente en las propuestas que tenemos las fuerzas e intelectuales populares desde hace décadas acerca del tema de la deuda externa, para lo cual es necesario retomar la unidad latinoamericana. Dijo también que la deuda es un crimen de lesa humanidad por el hambre, la miseria y la dependencia que genera en los pueblos. Asimismo, cuestionó la democracia real existente, donde los pueblos no gobiernan verdaderamente.
Siguió Lozano, quien habló de una crisis excepcional del país y de la humanidad entera, la cual necesita una solución novedosa. Remarcó que la distribución desigual de las vacunas entre los países es un aspecto de dicha crisis, que genera incertidumbre en las posibilidades de derrotar la pandemia por la aparición de nuevas cepas, demostrando lo irracional del capitalismo financiero. Destacó que el carácter excepcional del último crédito del FMI a la Argentina también impone la necesidad de buscar nuevos caminos, distintos a los que se siguieron históricamente. Si bien dijo que este crédito era distinto a los anteriores por su magnitud, no dejó de señalar el rol articulador de la deuda en la dependencia, la desindustrialización y la desigualdad del país desde el golpe genocida del ’76, con lo que no se puede considerar la deuda como un obstáculo meramente financiero, sino que incide en el conjunto de la política económica nacional y la inserción dependiente de nuestro país en el mundo. Dijo que desde su espacio consideraban que el momento propicio para suspender los pagos e investigar la deuda fue el de la asunción de Alberto Fernández, con un amplio respaldo popular y con la deuda “defolteada” en los hechos por el propio Macri. Si bien esto no ocurrió, lo cierto es que el default sigue existiendo de alguna manera, dado que la Argentina no puede afrontar los pagos con el FMI, con lo que siguen estando las bases para plantear un camino diferente al tomado por el gobierno con los acreedores privados.
Continuó Vallejos (una de las firmantes de la Proclama del 25 de Mayo), que criticó el hecho de que no se tome la pandemia y su crisis correspondiente como marco obligado para las negociaciones de deuda. También criticó la idea del FMI como un organismo “bueno” y “renovado”. Retomó las palabras de Máximo Kirchner: “¿Podemos pagar esa deuda en diez años? ¿O acaso transformaría a ese organismo en un auditor permanente de las cuentas públicas e impondría sus condicionantes a contramano de la voluntad del pueblo argentino?”. Concluyó afirmando que hay que investigar a los actores locales que se beneficiaron con ese endeudamiento con el FMI para que, en todo caso, paguen ellos la deuda.
Anino, por su parte, retomó el concepto de “deuda odiosa” para calificar el préstamo del FMI al gobierno de Macri, dado que no solamente fue una deuda para perjuicio del país y del pueblo, sino también que las partes firmantes lo sabían. Asimismo, dijo que el camino del no pago no es fácil por la extorsión de las potencias imperialistas a la que sería sometido el país, pero que hay que confiar en la fuerza del pueblo trabajador para enfrentarlas.
Cerró Beverly Keene con una frase elocuente: “Más pagamos, más debemos y menos tenemos”. Afirmó que la deuda no es un problema meramente económico, sino humano y político, porque condiciona la economía doméstica de cada unx, y perjudica el ambiente y la soberanía popular. Trajo a colación la famosa frase del poeta popular Leopoldo Marechal al plantear que “de todo laberinto se sale por arriba”, en referencia al dilema de cómo salir de nuestra eterna crisis de deuda. Concluyó planteando la necesidad de armar un gran frente popular que exceda las coyunturas electorales.
A pesar de las diferencias y debates que hubo entre lxs oradorxs, especialmente sobre la cuestión de cómo posicionarse respecto del Frente de Todxs, lo cierto es que la mayoría de ellxs expresó la necesidad de la unidad popular para imponer la investigación y el no pago de la deuda ilegítima. Por nuestra parte, coincidimos con la idea expresada en la charla por Lozano, quien afirmó que somos parte del Frente de Todxs “porque creemos que ha sido la unidad política que impidió el avance del neoliberalismo en la Argentina y le abrió la puerta a una discusión política diferente”. El rumbo tomado por el gobierno nacional sobre la deuda hasta el momento no ha sido el adecuado, esto no significa que debamos perder de vista quién es el enemigo principal (encarnado hoy en la reacción macrista) y dónde está principalmente agrupado hoy el pueblo para enfrentarlo.
En estos días se está discutiendo en la Autoconvocatoria el llamado a una gran movilización unitaria para fines de julio que agrupe el amplio arco expresado en la exitosa charla del lunes. Es necesario que las fuerzas del campo popular nos unamos contra el chantaje de los acreedores imperialistas para recuperar la soberanía perdida, más allá de nuestras diferencias coyunturales.










