2026 ¡Que no haya paz en los palacios!

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Se va el 2025, un año nefasto donde los chacales celebran sus fechorías. No viene al caso enumerar la cantidad de derechos perdidos, los tenemos marcados como cicatrices en el cuerpo y la conciencia. 

Debemos mirar el año que comienza. Así debe ser. Poner énfasis en lo que va a venir y lo que podemos hacer, y no el acento en lo que dejamos atrás, y si lo hacemos que sea para ver el tamaño de quienes nos agreden y lo que debemos corregir, porque las cosas buenas las asumimos más fácilmente y es la que nos da la dicha, confianza y reconforta nuestros corazones. Pareciera que no las hay, pero tenemos los millones de personas que todavía están de pie, la mayoría aún desunidas, pero de pie.

Movilizacion CGT 18D contra la reforma laboral esclavista de Milei

Estamos probando lo peor que se conoce en tiempos democráticos. Ellos, el 1% que detenta el poder, deja solo destrucción y exterminio a su paso, mientras confunden a desprevenidos y ganan a quebrados y conversos. Ellos ganan cuando el resto mayoritario está dividido en una elección y cierta oposición tiene tanto temor o complicidad que no une a esa mayoría en las calles, y les da la ventaja necesaria para la faena sangrienta a esa minoría que detenta el poder.

Pero estos chacales, desde un punto de vista, también simplifican la tarea de este lado, porque se sostienen sobre ruinas y van arrasando con todo a su paso. Bestias que no ven más allá de sus ganancias y viven para eso y solo eso, destruyendo todo y cada vez más y más sofisticado, más brutal y descarado, pero dejan expuesta la disyuntiva del tamaño de epopeyas que debemos transitar para derrotarlos y somos más, ¡muchas y muchos más!

Están apurados para esclavizar la mano de obra, entregar todas nuestras riquezas comunes, destruir la educación, la ciencia y aniquilar a los más débiles… ¡quieren controlarlo todo parados sobre las ruinas de algo que de seguir así se va parecer a un país solo en su geografía sobre papel!

El Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF), movilizado en defensa de los maestros fueguinos, fue un protagonista central de la lucha gremial y política en la isla

Nos queda el 2026 para sacar fuerzas de la lógica de los pueblos que no se suicidan, se pueden equivocar y ser derrotados por sus verdugos, pero siempre vuelven. ¿Acaso podemos dudar que Palestina vencerá sobre los genocidas? ¿o que el pueblo venezolano no triunfará mas temprano que tarde sobre la garra sangrienta de Donald Trump? ¡¿no están luchando y bloqueando la Paz los obreros en Bolivia a solo 20 días del nuevo gobierno de derecha?!, si los 30.000 detenidxs desapatrecidxs hubieran pensado que no valía la pena dar la vida por su pueblo y sus ideales, hoy tendríamos muertos en vida caminando por las calles. Estos que hoy gobiernan pensaron que con bombardeos a Palza de Mayo y golpes genocidas se quedarían para siempre, pero el pueblo puede tardar, pero siempre vuelve, y lo saben, pero su condición de clase les impide parar, no pueden parar. 

Y entonces es cuando nos empujan a algunxs a secarnos las lágrimas, sanar heridas y desechar esperanzas inútiles reñidas con la realidad y la historia de que esto se puede arreglar por las buenas. 

Cuando esto ocurre, como en estos tiempos, es cuando nos cabe la obligación de prepararnos para confrontaciones brutales porque tenemos la obligación de mirar para delante y prepararnos para ser protagonistas, que es lo más hermoso en la vida de las personas en sus prácticas colectivas. ¡es inadmisible proponerse pasar desapercibido, nada más cobarde!

Decía el poeta, “maldigo la poesía concebida como un lujo

cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. 

Maldigo la poesía de quien no toma partido…partido hasta mancharse.” (Gabriel Celaya)

El 2026 puede ser un año de quiebre, no podemos esperar los tiempos institucionales donde ellos mandan para destruir la propia Constitución Nacional y la vida democrática, aun devaluada. ¡No podemos aceptarlo!

Si llegamos a la conclusión que la única forma que los sectores concentrados tienen para avanzar es cuando de este lado se retrocede, entonces la tarea de la hora será trabar los engranajes y hacerlos girar para el lado contrario. Esa hora ha llegado, pero hay que trabajarla con convicciones y audacia…mucha audacia. 

Nuestra lucha es por la liberación y el socialismo, ese sistema que deploran estos enemigos, pero que también despiertan el interés de aquellos castigados que nunca escucharon hablar de él, porque estos chacales lo hacen desde la difusión de valores medievales, negacionistas de la naturaleza misma, y buscan remedios harto conocidos de “salvación eterna” de este sistema tan agonizante como peligroso que está muriendo, pero que engendra en sus entrañas otro más avanzado que todavía no nace.

Este modo de producción que nos atraviesa y mata los ecosistemas, esclaviza aún más la mano que produce y embrutece a nuevas generaciones, hace rato que no tiene cura y se vuelve en su contrario y traba el desarrollo de las fuerzas productivas. ¡Todo está a la vista!

Los Comunistas revolucionarios tenemos la obligación y responsabilidad de estar a la cabeza de la necesaria unidad y difundir la verdad para que miles salgan del oscurantismo y sean protagonistas de los cambios estructurales, de fondo, revolucionarios.

Hay miles de “miles de bombitas contenidas” en cada rincón del país. Que no haya paz en los palacios de los poderosos, porque así, y solo así, avanzará la inmensa mayoría del pueblo con la frente de cara al sol en busca de la felicidad.

¡Por un 2026 de luchas y esperanzas!

Gustavo Funes