El próximo 3 de diciembre son las elecciones en la Unión de Trabajadorxs de la Educación, sindicato de base de CTERA en CABA. Participan miles de docentes y se pone en juego la continuidad o el cambio en la construcción sindical.
La derrota de Macri en las elecciones nacionales es una victoria popular. En todo el país se expresó el rechazo a las políticas de hambre y explotación. Lamentablemente, la Ciudad de Buenos Aires fue una excepción donde Rodríguez Larreta triunfó con un contundente 55%, convirtiéndose en la figura de Juntos por el Cambio con mejor proyección política.
Esta victoria oculta que, en la jurisdicción con mayores ingresos, nuestres alumnes asisten a clases cada vez en peores condiciones. Hay que decir que en la Ciudad de Buenos Aires el macrismo gobierna hace 12 años y generaron que en la ciudad más rica del país la desigualdad sea cada vez mayor y más profunda.
Con esto convivimos día a día y se suman a la larga lista de problemas que tenemos en las escuelas. El recorte del presupuesto impacta directamente en las condiciones en las cuales desarrollamos las prácticas educativas. Recorte presupuestario que se traslada a las empresas educativas (escuelas privadas) que han recibido miles de millones mientras las escuelas públicas se caen a pedazos. Crisis edilicia, recorte en los comedores, precarización laboral, salarios por debajo de la inflación, ajuste, reformas neoliberales, etc. Un gobierno que ve en la escuela pública un gasto o un negocio.
El riesgo también se evidencia en los recortes que Larreta y Acuña llevan adelante en los comedores escolares, $108 por cada niñe, qué no se ve reflejado en lo que luego reciben. En estos últimos años ha aumentado la cantidad de nuestros/as alumnos/as que vienen a comer porque no hay trabajo y a veces no se puede garantizar la alimentación de los/as niños/as.
Reformas neoliberales contra la escuela pública
Desde que el macrismo gobierna La Ciudad han intentado avanzar con políticas educativas heredadas de los 90 y han dado pasos con reformas que atentan contra la escuela pública, la formación y el aprendizaje. Ejemplo de ello es la creación de la UNICABA que, con el argumento de la jerarquización del rol y nuestra formación, implica el cierre de 29 profesorados dejando a trabajadorxs en la calle y llevando nuestra formación a un terreno cada vez más alejado de la práctica docente. El macrismo ya ha dado muestras de lo que es su política hacia las universidades: rebaja del presupuesto, recorte de los contenidos y la mercantilización del conocimiento.
Aún no se había terminado con la primera cohorte de la NES que el Ministerio de Educación ya lanzó otro nuevo híbrido llamado “Secundaria del futuro”. Si la reforma anterior, además de recortar contenidos, no significó una real transformación para la escuela secundaria ni en organización ni en mejoras pedagógicas, salvo en dejar afuera a muchos docentes, lo que se viene tampoco apunta a resolver las problemáticas reales de la escuela media.
Las luchas y el sindicato que necesitamos
La eliminación de las Juntas de Clasificación y Disciplina en 2011, nuestro órgano de co-gobierno y la creación de un organismo dirigido por el gobierno (COREAP) marca un punto de inflexión. En ese momento, la educación pública entra en una situación de crisis objetiva siendo un punto de bisagra en la batalla por la educación que queremos. En ese sentido, venimos desarrollando un camino de discusión y organización en diferentes espacios, distritos y escuelas. Impulsamos la Multisectorial por la Escuela Pública e impulsamos la mayor unidad en la acción para poder conquistar nuestros derechos. Peleamos por la reapertura de las paritarias del año pasado. Salimos a la calle denunciando el asesinato de Sandra y Rubén, la precarización y reforma laboral, en solidaridad ante la represión y posterior muerte de dos compañeras de Chubut, y seguimos en las calles peleando para defender la escuela pública. Pero también venimos construyendo y debatiendo en cada lugar de trabajo y en el sindicato porque lo que está en juego en esta etapa es el modelo sindical y un modelo de país.
Peleamos, y lo seguiremos haciendo, por la más amplia unidad para enfrentar el ajuste macrista, y derrotarlo. No sólo en la calle, como con la reforma laboral, sino también como lo hicimos en las urnas a través del Frente de Todxs.
Elecciones en UTE
Hace 12 años que el macrismo gobierna en la Ciudad, hace 12 años que las políticas de vaciamiento, desarticulación y ataque a lo público se profundizan. Hace 30 años que La Celeste dirige el sindicato y hace 12 años que viene mostrando su incapacidad para derrotar la política educativa de Cambiemos en la Ciudad. Sus propuestas nos llevaron a una situación de debilidad que no nos permitió frenar las políticas educativas que nos perjudican.
Porque tenemos en la Ciudad un gobierno que ha salido fortalecido, no creemos que sean tiempos de prácticas alternativistas sectarias que no contribuyen a la unidad del gremio, y muchas veces ponen de la vereda del frente a compañeres de otras listas por el solo hecho de ser del oficialismo en el gremio, sin tratar de generar una unidad en la acción que nos permita avanzar sobre el gobierno aun con las diferencias.
Pero también necesitamos una UTE, que se organice para luchar y que luche para ganar. Que abra los espacios de participación y no los cierre o vete a compañerxs que tienen diferencias con la conducción. Un sindicato que sea reflejo de las escuelas y que sea reflejo de la realidad de la docencia, siendo mayoría las trabajadoras de la educación eso no está reflejado en la construcción sindical. Que lxs delegadxs sean de las escuelas en el sindicato, llevar el sindicato y nuestra construcción educativa al territorio, a los barrios que habitamos como venimos haciendo.
Necesitamos una UTE independiente y autónoma de los gobiernos y de los partidos políticos. Queremos construir una nueva dirección que enfrente al Gobierno con osadía y compromiso, al tiempo que impulse una nueva lógica sindical fraterna, solidaria y feminista. Que vuelva político lo pedagógico y pedagógico lo político. Que llegue a cada escuela, que meta los pies en los barrios que pisamos diariamente. Que recupere las mejores tradiciones de lucha docente. Retomemos las huellas emancipadoras de Carlos Fuentealba, Marina Vilte, Enriqueta Lucero e Isauro Arancibia. Queremos convertir a la UTE en la principal herramienta de lucha por nuestros derechos como trabajadorxs.
En definitiva, que se concrete un proceso de profunda democratización, para que el gremio funcione como una herramienta de organización y emancipación del conjunto de les trabajadorxs.
Para lograr estos objetivos es que pusimos en pie una lista que refleja esta construcción.. Un frente integrado por compañeres con les que nos encontramos día a día en las escuelas y en las luchas, que expresa que es posible la construcción en la diversidad respetando las identidades, y qué busca sumar a toda la docencia. Pusimos en pie la Lista Granate, una lista que refleja estas necesidades y esta forma de construir. Un nuevo camino empezó en la UTE. Su refundación está en marcha.






