La CGT de los Argentinos: unidad obrera contra la dictadura

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Gentileza Prensa Centro Cultural Haroldo Conti

El 30 de marzo de 1968, como resultado del Congreso Normalizador de la CGT “Amado Olmos”, nacía la CGT de los Argentinos, una central sindical que unificó a los distintos sectores obreros dispuestos a enfrentar a la Dictadura de Juan Carlos Onganía.

El golpe militar de 1966 había contado con el beneplácito de los sectores hegemónicos del sindicalismo, en ese momento representados por las figuras de Augusto Vandor (UOM) y José Alonso (Vestido), que plantearon una “expectativa esperanzada” en la figura de Onganía. La tregua de las cúpulas sindicales permitió al gobierno militar avanzar a toda máquina con su política “modernizadora” y “eficientista”, en beneficio de la concentración del capital y una mayor extranjerización y entrega nacional. Los trabajadores eran los principales afectados por estas políticas, que acrecentaban la explotación y reducían su participación en la distribución del ingreso, como se vio cuando el gobierno implementó la “racionalización” de los puertos y ferrocarriles y el cierre de ingenios en Tucumán.

Ante esto, la dirigencia sindical realizó una tímida huelga, intentando mantener la vieja táctica vandorista de “golpear y negociar”. Pero la dictadura respondió con represión, intervenciones a los sindicatos y la suspensión de las convenciones colectivas, con lo que las cúpulas sindicales quedaron girando en el aire y quedó en evidencia que los jerarcas sindicales no eran una dirección para resistir.

En este marco es que se convocó al Congreso Normalizador de 1968, donde chocaron las distintas posiciones en relación a la política a seguir frente a la dictadura. El Congreso eligió como secretario general a Raimundo Ongaro (Gráficos), que representaba al sector dispuesto a chocar con el gobierno de-facto, pero los viejos jerarcas sindicales no lo aceptaron y se retiraron. Así se concretó la división de la Central obrera, naciendo la CGT de los Argentinos y la CGT Azopardo, esta última ubicada en una posición colaboracionista y negociadora. Al poco tiempo, también se configuró una tercera corriente, el “participacionismo”, que directamente fue aliada del gobierno militar.

La CGT de los Argentinos era muy heterogénea: bajo la consigna común de enfrentamiento a la dictadura convivían en su seno sectores del peronismo combativo, del PC, de las distintas organizaciones de la nueva izquierda revolucionaria, peronistas ortodoxos antivandoristas, sectores cristianos tercermundistas, intelectuales como Rodolfo Walsh, etc.

En sus primeros meses, la CGTA llevó adelante una febril actividad, impulsando la reactivación de las luchas obreras, publicando el Periódico “CGT” y recorriendo las zonas más golpeadas del interior del país, donde muchos sindicatos y regionales como la de Córdoba se alinearon con ésta. En ese contexto se publicó el “Mensaje a los trabajadores y el pueblo argentino” del 1º de Mayo de 1968, un programa político-sindical de contenido antidictatorial, antiimperialista y antiburocrático (ver Vamos! N°50). “Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra” y “Unirse desde abajo y organizarse combatiendo” fueron dos de sus consignas más características. De este modo, la CGTA fue también uno de los pilares que impulsó el Cordobazo y la huelga nacional del 30 de mayo de 1969, que dejó herida de muerte a la dictadura.

Hacia fines de ese año, producto de la represión dictatorial, del impulso de Perón a la unificación del sindicalismo peronista, y de las limitaciones de su dirección, comenzó su debilitamiento, con lo que iría quedando como una corriente del sindicalismo combativo. Pero su significación histórica fue haber contribuido a la reactivación del movimiento obrero en la lucha contra la dictadura y reafirmado que los trabajadores no debían limitarse solo a tareas reivindicativas, sino que precisaban una perspectiva y un proyecto político con un horizonte de liberación, lo que también constituyó un impulso al desarrollo del clasismo.