El pasado martes 14 la Torre Eiffel amaneció cerrada: sus trabajadores se unieron a la protesta contra el proyecto de ley de la ministra de Trabajo del gobierno de François Hollande, Myriam El Khomri, que avanza en la flexibilización y precarización laboral, facilitando y abaratando los despidos. El lunes ésta inició su tramitación en el plenario del Senado.
Estos últimos meses toda Francia ha sido escenario de huelgas y manifestaciones masivas a raíz de la reforma: según encuestas, 3 de cada 4 franceses se oponen a la nueva legislación.
Decenas de miles de personas protestaron en toda Francia, y especialmente en París, donde se cocentraron en la Plaza de Italia. Unos 700 autobuses transportaron a los manifestantes a la capital desde toda Francia para participar en la marcha. “Esto no es el fin. La lucha está lejos de haber terminado”, declaró el líder de la CGT.
El gobierno respondió con una violenta represión de la policía antimotines a los manifestantes, convirtiendo la zona en un campo de batalla, con gases lacrimógenos que fueron respondidos con botellas y adoquines. El saldo fue de al menos 26 heridos, incluidos policías, y de 15 detenidos. Luego, se prohibió la entrada al centro de París a cerca de 130 “potenciales provocadores”. Esta es la respuesta del gobierno “socialista” de Francia a los reclamos de los trabajadores.










