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Hasta la victoria siempre querido JACOBO «CHICHE» PERELMAN

Con profundo pesar despedimos al camarada Jacobo Perelman, “Chiche” como todo el mundo lo llamaba. En el último tiempo Chiche venía padeciendo problemas de salud que lo tenían alejado de la actividad política, cosa que también la padecía, por ser siempre un camarada activo las 24 horas del día. En los últimos días su salud se deterioró, por lo que fue internado donde falleció esta mañana. Chiche tenía 90 años.

Abrazó las banderas del comunismo desde muy joven y fue parte de una generación que palpitó los avances y la construcción del socialismo en los países que se habían liberado. Trabajó mucho vinculado a las tareas de la solidaridad internacional y fue protagonistas en el trabajo de rodear de solidaridad a grandes luchas del movimiento obrero y popular.

Fue conmovido como a miles por el proceso revolucionario y el triunfo de la Revolución Cubana. Fue activo en el trabajo de solidaridad y contra la campaña internacional contra Cuba. Pero lo más importante y admirable para cientos de jóvenes que lo conocieron, fueron sus anécdotas cuando conoció al Che Guevara. Eso quizás fue una de las razones de su acercamiento natural hacia lxs jóvenes y el cariño que le transmitían ellxs a él.

Chiche fue parte de los numerosos cuadros que rompieron con el Partido Comunista (PC) denunciando su degeneración ideológica y política hacia el revisionismo y el reformismo. Fue parte del núcleo fundador del Partido Comunista Revolucionario (PCR) el 6 de enero de 1968. Pasó por varias tareas, teniendo un papel destacado en la lucha contra el golpe de Estado y la dictadura de 1976. Trabajó clandestinamente en las tareas del Partido y con los organismos de DDHH, arriesgando su vida reiteradas veces.

Su paso por el trabajo territorial en la CABA fue quizás su cable a tierra que le permitió conocer a lo que él siempre llamaba “mi gente” con admiración e identificación. El trabajo en las villas y los barrios populares lo llevó a conocer la pobreza extrema en la ciudad más rica del país. No paraba de hablar siempre de la calidez de las compañeras y compañeros de la Zona Suroeste de Capital donde él fue el responsable del Partido. Las compañeras del Barrio INTA, el Comedor Ernestito y su inagotable paciencia para explicarles procesos de luchas, la lectura del periódico e inculcarles la solidaridad y la asimilación ideológica del marxismo que como él reiteraba, “tenemos que tratar por todos los medios que se formen los más sencillos”.

“A Chiche lo conoce todo el mundo” decían quienes lo conocieron, porque donde iba lo saludaban con cariño y respeto. Con su edad tenía muchas veces más vitalidad y empuje que muchos más jóvenes que él. Fue un ejemplo contra el escepticismo, porque estaba convencido que tarde o temprano el pueblo se va a imponer, solía decir. Si podía estar estaba en cada lucha, siempre tratando de no pasar desapercibido y hablando en nombre del Partido. No había horario para la lucha, el siempre estaba antes.

En los últimos años recurrentemente repasaba anécdotas de su recorrido en los procesos de lucha y comentaba su cariño hacia las y los compañeros. El viaje Bolivia al cumplirse 40 años del asesinato del Che Guevara lo marcó mucho. El fue en la delegación del Partido y la Juventud que viajó para el homenaje. Relataba como un chico las vivencias del viaje en combi y otro largo tramo en la caja de un camión con 80 años, hasta llegar a Vallegrande y La Higuera, lugares históricos y donde se hicieron los homenajes oficiales. Tampoco paraba de hablar de sus “vacaciones” en Tierra del Fuego donde participó de procesos de la lucha docente en esa provincia y conoció a las y los trabajadores de la Cooperativa Renacer. Volvió fascinado. Esa era la felicidad para Chiche, poder ser parte de las luchas y cercanía a muchas experiencias donde conociera a un sin número de gente del pueblo.

Chiche no vaciló cuando en el 2013 decidimos romper con el PCR. El proceso previo lo vivió de manera particular, ya que desarrollaba sus tareas en la Coordinación de la Capital y seguía muy de cerca los debates en torno a la línea que se llevó adelante en el conflicto agrario. La aguda lucha de líneas no lo asustaba, al contrario, sus opiniones se las hacía llegar directamente al secretario general. La ruptura fue una decisión fuerte, pero no vaciló, ni se quedó en la comodidad del “cobijo” económico que podría tener si se quedaba en el PCR.

Me voy porque este no es el Partido que ayudé a fundar”decía, y se puso como un afiliado más a trabajar para la reconstrucción de una nueva experiencia en su vida, el Comunismo Revolucionario PMLM. No pidió nada y se fue a vivir con “su gente” en el Barrio INTA. Así, entre los más humildes.

Chiche Perelman el comunista, el viejo que no se perdía ninguna lucha, el que les leía el periódico a las compañeras en el comedor mientras “pelaban papas”, el que conoció al Che Guevara, el solidario.

Este caminante sin descanso hacía rato que no nos pertenecía solo a los comunistas, ya se había transformado en un patrimonio de una parte del pueblo.

Nuestro compromiso es recordarlo en cada acción de su Partido. Por la pandemia estamos limitados para realizar un homenaje presencial como él se lo merece, será nuestra primera acción cuando le ganemos la batalla al Covid.

¡Hasta la victoria siempre querido Chiche Perelman!!

¡Nunca te vamos a olvidar!

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