“Le pondré gatillo a la deuda.” Ministro de Finanzas Luis Caputo.
El gobierno emitió deuda a fines de febrero en bonos por 30.000 millones de pesos… y con cláusula gatillo. Los bonos a dos años emitidos vencen en marzo de 2020. Y, mientras se niega la incorporación de cláusula gatillo en los acuerdos salariales, se la garantizan a los bonistas.
La cláusula gatillo de la deuda consiste en que estos nuevos bonos pagarán lo que resulte más alto entre un interés del 21% anual y un 4% anual por encima de la actualización del capital por el coeficiente CER (determinado por la inflación del IPC). Esto quiere decir que si la inflación es menor al 16,3% anual, cobrarán intereses de 21%; y si es mayor al 16,3% cobrarán la inflación más un 4%: Gana o gana.
Con esta política de endeudamiento descontrolado, la deuda externa creció un 45% en tan sólo dos años, contando apenas los datos oficiales disponibles hasta junio de 2017 (ver infografía). Y según el Instituto Abdala, el peso de la deuda externa del sector público nacional pasó del 14,1% del PBI en 2015 al 21,4% en 2017. El agravado agujero comercial al igual que la fuga de divisas –que se financian con endeudamiento–estuvo invisible en el discurso presidencial.










