¡Macri se va!, el Frente de Todos se impuso con 12.473.709 votos (según datos oficiales hasta ahora, faltando el conteo final donde se verán otros datos donde sumará el FdeT como lo denunciaron sus apoderadxs donde detallan las maniobras en las cargas de datos y los DNI de miles de votantes) sobre 10.470.607 de Juntos por el Cambio. El gobierno pagó su política de ajuste, entrega y represión al pueblo. La mayoría optó por terminar con esta política.
Axel Kicillof, gobernador electo por la Pcia de BsAs, hacia una ajustada descripción el domingo a la noche donde calificaba de “tierra arrasada” lo que va dejar el macrismo, con la duplicación de la desocupación, la pobreza, 48 PyMEs que cierran por día y la Deuda que llega a un PBI.
Si bien el pueblo ha comenzado a transitar otro camino que se inició con la derrota del macrismo, el período político que se inicia será muy complicado; tan complicado como la profundidad de la crisis económica en la que cayó el país. Y tan complicado como el grado de fractura de la sociedad que se ha configurado tras el resultado de las elecciones y donde las medidas a tomar deberán ser proporcionales a las urgencias que se desprenden de esta dura realidad.
Resultados, transición
y período político
El resultado ubica en primer lugar un gran desafío del nuevo gobierno en cuanto al rumbo que deberá tomar la economía en el arranque del nuevo período político con una realidad que indica un cambio de calidad no solo en cuanto a la magnitud de la crisis, sino a la configuración de una oposición de centro derecha, expresada en Juntos por el Cambio, más homogénea que ha logrado retener un 38% del electorado si no es más sumando a otras expresiones menores.
Al ejecutivo, modificar la campaña llevándola a un terreno más “popular” en su formato con la caravana y actos multitudinarios le sirvió para que su electorado se mostrará y levantara después de las Paso. Profundizaron la grieta corriéndose a posiciones más fascistas y antiperonistas con un Macri mas “pro vida”, más xenófobo acompañado por medidas como la del control de identidad en los trenes le redituaron sumar a un electorado que no había votado en agosto. También las puebladas en Chile y Ecuador, así como el triunfo de Evo Morales en Bolivia, le sirvió para mostrar “como avanza el populismo con tufillo a cubano” a decir de Pichetto.
Estos sectores, más allá de los números finales del escrutinio, lograron la mayoría propia en la Cámara de Diputados y desde allí tendrán una herramienta para condicionar las medidas del nuevo gobierno. Por lo tanto, son estos sectores de clases dominantes que sostienen este programa reaccionario hoy expresado en el macrismo, los que constituyen el blanco de la lucha popular.
Macri se ha parado como líder de este tercio si bien se abre un período de dura disputa en su seno. Con este potencial, esta corriente va condicionar al gobierno de Alberto Fernández. Dicho de otro modo, será imposible gobernar sin tenerlos en cuenta. Esto es lo nuevo en el país. Aquí va radicar una de las cuestiones centrales que hacen al rumbo en general del periodo político que se abre.
El protagonismo popular
Desde esta realidad se abre una dura puja por el rumbo de la Argentina entre los sectores de monopolios, terratenientes, el FMI y los EEUU entre otros, que buscarán condicionar la gobernabilidad exigiendo sus condiciones, y los que lucharemos para avanzar en un rumbo hacia las medidas necesarias que hagan pagar la crisis a quienes la generaron y se enriquecieron, garantizando que los jubiladxs, maestrxs y trabajadorxs prevalezcan sobre los bancos y la especulación, donde se investigue la Deuda Externa y no sea el pueblo quien la pague, donde se atienda la urgencia del pueblo apuntando a una perspectiva que cambie la matriz productiva, la de un país que avanza hacia la industrialización, la generación de empleos, la de los recursos estratégicos en manos de la nación, la del control de cambio y el comercio exterior, la de la junta nacional de granos, la libertad de los presos políticos, el desprocesamiento, la democratización de los medios, etc.
¡No hay cambio de rumbo sin lucha! Por eso, impulsamos la movilización y el protagonismo popular en el nuevo período.
Las gigantescas luchas en Chile, Ecuador y Haití, así como el triunfo de Evo Morales en Bolivia, muestran que no estamos solos los que queremos dar vuelta la página de políticas reaccionarias o llamadas neoliberales. El pueblo argentino dio el primer paso el 27 de octubre en la misma dirección que los pueblos hermanos. ¡No detengamos la marcha!
“A galopar…a galopar…hasta enterrarlos en el mar”










