¡Fuera la base militar de EEUU! ¡Y todas las bases imperialistas del el país!

Avanza la construcción de una base militar estadounidense en la provincia de Neuquén, donde ya se encuentra una base del imperialismo chino. En total serían tres bases militares junto a la que tienen los ingleses en las Islas Malvinas en nuestro territorio.

Esta base está financiada con fondos del Comando Sur, que es una unidad de operaciones militares en América Latina y el Caribe, la construcción se estima en US$ 1,3 millones y avanza en silencio desde el año pasado, sin que el gobierno nacional haya hecho ninguna manifestación al respecto.

Denominado oficialmente Centro de Operación y Coordinación de Emergencias, el proyecto es definido por el gobierno de Estados Unidos como una “base de ayuda humanitaria”, en respuesta al pedido del gobierno de Neuquén de “alojar a miembros de la Defensa Civil y otros cuerpos” para enfrentar “desastres naturales” .

El gobierno provincial dijo en un comunicado que el proyecto se enmarca en el programa de Asistencia Humanitaria y Respuesta a Desastres del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Citan, como ejemplo, la asistencia en los territorios de Chile y Haití tras ser afectados por los terremotos.

Zona de ubicación de la base

A su vez, el gobierno de Río Negro dicen que el terreno de 14.940m² se utilizará para oficinas de Defensa Civil y una bodega.

Los argumentos son variados y casi todos se enfocan en las “crisis humanitarias”, “desastres naturales” o “estudios espaciales” como argumenta el gobierno chino para mantener la base controlada por militares en Neuquén. La del Reino Unido no tiene argumentos ya que es con una ocupación militar directa de nuestro territorio.

El mes pasado, el 26 de abril, la jefa del Comando Sur, Laura Richardson, visitó Argentina y se reunió con la vice presidenta Cristina Kirchner y el Ministro de Defensa, Jorge Taiana, para discutir la cooperación militar. La base estadounidense no estuvo entre los temas oficiales discutidos en la reunión.

El primer intento estadounidense de instalar bases militares fue en 2012, comprendió Neuquén, en el sur, y Chaco, en el norte del país. el gobierno en ese entonces, se opuso tras un gran repudio y movilizaciones.

Queda claro que la disputa por los recursos estratégicos son el eje geopolítico de la disputa como muestran las ubicaciones de las bases, vinculadas a el yacimiento petrolífero y gasífero de “vaca muerta”, así como los reservorios de agua dulce en el acuífero guaraní.

También se usaron otros argumentos para el despliegue de bases militares norteamericanas en la región, como fue en su momento con el “terrorismo”, argumentando la “presencia de células terroristas” del grupo libanés Hezbolá y de la organización palestina Hamas en la zona de la Triple Frontera, nunca comprobados. Pero, no es casualidad que en esta zona se encuentra uno de los puntos más importantes del acuífero Guaraní, el cuarto reservorio de agua subterránea más grande del mundo y compartido entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El argumento de la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla le ha posibilitado a EEUU poder instalar nueve bases militares en Colombia. Sostenido desde hace décadas por los gobiernos reaccionarios que se han sucedido. Los resultados son que el trafico, la venta y el consumo de drogas en el país del norte ha aumentado en estos años. Son conocidas las denuncias por parte de EEUU de la presencia y asistencia de Irán y el grupo Hezbollah en Venezuela.

LAS CONSECUENCIAS DE LAS POLÍTICA QUE “DIVERSIFICAN” LA DEPENDENCIA

Ninguna base militar de ningún país imperialista podría avanzar sobre otro si no hay acuerdo con el gobierno local, salvo una ocupación militar. La disputa interimperialista se ha agudizado de manera brutal. La guerra en Ucrania es muestra de ello, aunque la hipótesis de conflicto de EEUU en la región no es con Rusia, sino con China.

La penetración económica de China se ha acrecentado en los últimos años, en particular luego del estallido de la crisis económica del 2008 con epicentro EEUU, golpeándolo brutalmente, lo que posibilitó el avance de China sobre la región.

Pero en términos generales, el grado de dependencia se ha agudizado en la región y juega es un factor clave para el chantaje y el control de resortes estratégicos de los países por parte de los Estados y monopolios imperialistas. El alto grado de endeudamiento, en particular el de nuestro país adquirido por el gobierno de Macri con el FMI y luego reconocido y acordado pagar parte del gobierno del Frente de Todos, opera como un cepo a la economía y también como chantajes por parte de EEUU.

La penetración China en el país, tiene la contracara de esos chantajes y aprietes por parte de EEUU.

Para comprender mejor una nueva etapa en la disputa interimperialista, veamos un pasaje de la revista profesional de la Fuerza Aérea de los EEUU (Journal of the Américas) para el Continente Americano, donde se sostiene que “las naciones asociadas del área de responsabilidad del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM, por sus siglas en inglés) comparten, en su mayor parte, geografía, valores e ideas filosóficas con los Estados Unidos; no obstante, también proporcionan un campo activo para la competición entre Estados Unidos y actores estatales maliciosos como China, Rusia e Irán. En Latinoamérica, Estados Unidos se enfrenta a la que puede ser la mayor rivalidad de su historia, a medida que Beijing trata de suplantar la influencia histórica de Washington en el hemisferio”.

Esta competición estratégica emergente requiere cambios fundamentales de política y estrategia, que divergen de los últimos 20 años de pensamiento y operaciones centradas en la Guerra Global contra el Terrorismo. La Guía de Seguridad Nacional Provisional de marzo de 2021 trató esta nueva realidad, proclamando que las “democracias del mundo, incluida la nuestra, están cada vez más asediadas” mientras que “la distribución de poder en el mundo está cambiando, creando nuevas amenazas. China, en particular, se ha hecho rápidamente más enérgica”. Un reflejo de esto es que la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés) actualizada debe proporcionar la base de mayores recursos, financiamiento y capacidades de operación a fin de afrontar esta competición estratégica donde nos toca más cerca… en nuestro entorno hemisférico”.

En el mismo artículo se denuncia como es el accionar “blando” de penetración de China en países de la región, “una de las principales estrategias de poder blando de la RPC (Republica Popular China) es una mayor influencia económica en el área de responsabilidad mediante su Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés)”.

Las políticas que se han aplicado desde los gobiernos llamados progresistas o neo desarrollistas, parten de la concepción política/económica de la diversificación de la dependencia introduciéndose, como condición para establecer acuerdos económicos con las potencias imperialistas, en la dinámica de la multipolaridad que no es otra cosa que la disputa interimperialista con las consecuencias ya conocidas.

Entrar en esa dinámica no requiere “entregarse” a una potencia en particular como hemos tenido en el pasado inmediato con el macrismo o el menemismo y sus “relaciones carnales” con EEUU, solo basta creerse que “negociando con todos” vamos a ser más independientes o “vivos” como si existiera simetría de nuestro país con alguna de esas potencias económicas y militares. Ni que hablar si encima le agregamos alguna cuota ideológica al asunto, creyendo que China aún alberga algo de socialismo en las fibras de su gobierno.

Esa “multidependencia” nos ubica en el lugar que nos corresponde en la división internacional que las potencias imperialistas no dan, en nuestro caso exportador de materias primas y gran comprador de productos importados, hasta lo más elemental como escarba dientes.

Entonces, la lógica “multidependencia” establece que para “no ser una colonia”, si se le abre la puerta a China para que instale una base militar en nuestro suelo, ¿por qué oponernos a que EEUU traiga la suya?. Si se acepta la deuda impagable que nos dejaron el FMI, Trump y Macri, ¿por qué no aceptar destrabar el financiamiento de China para la construcción de las represas de Santa Cruz? Y así se podría seguir con los ejemplos de una lógica donde prevalece el chantaje de las empresas concentradas trasnacionales y los Estados imperialistas. En este chantaje, las clases dominantes locales hacen sus negocios con determinados imperialismos siendo parte en esa disputa que no controlan.

La situación es grave en cuanto a vulnerabilidad de nuestra soberanía, por el hecho en sí de tener bases militares en nuestro territorio, pero agravada por las consecuencias presentes y sobre todo a futuro en el mundo.

¿El atentado a la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994 (con más de 100 muertos inocentes), no fueron las consecuencias directas al alineamiento del gobierno local de Menem con EEUU y la OTAN para invadir Irak?

¿Acaso no estamos más vulnerables que antes con tres bases militares adentro?

La política verdaderamente independiente no toma partido en la disputa interimperialista. Si de imponer se trata en cuestiones económicas, porque no contamos con productos para el desarrollo nacional, busquemos aprovechar todo lo necesario para que eso que hoy compramos afuera se sustituya rápidamente dando trabajo y ganando en soberanía económica.

Antes que sea demasiado tarde urge la movilización popular para exigir el retiro de las bases militares imperialistas de nuestro suelo, porque ponen en juego nuestro territorio y nuestras vidas. ¡No queremos ser parte ni victimas de ninguna aventura imperialista, venga de donde venga!

Sin dudas esta premisa debe ir acompañada de manera integradora por una política que empiece a cambiar la matriz económica tomando el pensamiento de Manuel Belgrano cuando afirmaba que “los países civilizados no exportan materia prima sin antes transformarla localmente, de lo contrario estarían creando ocupación en el país comprador y desocupación en el país vendedor”. “No exportemos cuero, exportemos zapatos”

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