Desde hace siglos Bahía Blanca se ha convertido en escenario de duras batallas en las que los pueblos originarios buscan defender sus derechos como nación. Esta vez, ha sido en la organización de este foro, el 26 y 27 de mayo, que reunió a 36 naciones originarias, decididas en unir fuerzas para denunciar el genocidio que siguen sufriendo. En el transcurso de este primer foro, se fue ubicando el blanco en este Estado opresor y la necesidad de unirse todas las naciones con el pueblo argentino para enfrentarlo.
Por boicot estatal y gubernamental muchos fondos se cayeron y no pudieron viajar representantes de todas las naciones. A pesar de eso –y por eso– ya quedó lanzado el 2º Foro de Pueblos Originarios, Genocidio y Argentinización. Durante el evento entrevistamos a Moira Millán, dirigente mapuche y una de las principales promotoras del encuentro. Próximamente saldrá una proclama aprobada por todos los presentes.
–¿Cuál es la importancia de este foro?
–Es un espacio imprescindible, necesario para repensar nuestra realidad como pueblos originarios en esta Argentina racista y europeocéntrica, cómo identificar las políticas genocidas, los crímenes de lesa humanidad que se instrumentan como políticas, y qué está haciendo el pueblo argentino al respecto. Si lo logra ver o no. Y en el caso que no logra ver, por qué. Y cómo nosotros vamos contribuyendo a crear escenarios donde la verdad salga a la luz, donde sea posible caminar hacia la justicia. Donde la memoria pueda ocupar el lugar que le corresponde y es necesario que tenga dentro de la narrativa histórica de los pueblos que habitamos este país, o mejor dicho, este país que habita en los territorios de los pueblos.
Y que el pueblo argentino pueda entender dónde consiste verdaderamente el conflicto y la tensión que se da entre el Estado-nación y las naciones originarias. Que no es por la propiedad de la tierra, sino por un modo de vida en la tierra. Y nosotros hemos definido que el camino es el “Buen Vivir como derecho”. Y ese buen vivir es recuperar la armonía y la reciprocidad entre los pueblos y con la naturaleza.
Entonces vemos que hay un avanzar práctico de parte de los pueblos originarios. En el caso del pueblo mapuche con la recuperación concreta de los territorios, donde vamos llevando adelante esta idea del Buen Vivir, con toda una propaganda negativa por parte del Estado, que somos unos “terroristas”, que somos los malos. ¿Por qué? Porque el Estado y los distintos gobiernos que han estado sosteniendo este modelo de Estado resguardan los latifundios, los intereses de las grandes empresas. Hay millones de dólares en juego. Entonces necesitan crear un enemigo interno que es el pueblo mapuche. Pero también lo son otros pueblos. Estamos hablando del caso de Agustín Santillán, que no es el único, wichi en la comunidad ahí de Las Lomitas en Formosa. Tenemos en este momento 16 hermanos procesados y hermanas.
Y creo que este foro fue muy contundente en eso de traer la otra Argentina, la que no se ve. Que no va a salir en la tele ni en los medios, la que es silenciada. Y la que viene a denunciar acá en Bahía Blanca que efectivamente se está cometiendo un genocidio. Y que ese genocidio no es casual, es el resultado de toda una historia de impunidad. Una historia criminal e impune de este estado argentino. Y que se ha sostenido con los distintos gobiernos porque las sociedades no han sido capaces de interpelar esa memoria e interpelar la historia oficial y sentir la necesidad de buscar la verdad.
Hoy creemos que es un tiempo oportuno. Creemos que hay una nueva generación de argentinos y argentinas que ya no creen en este modelo de estado. Ya no creen en las mentiras que surgen de él. Que empiezan a darse cuenta de cómo se manipula la verdad, de cómo se va construyendo la mentira como política de Estado y cómo logran debilitarnos como pueblo. Debilitando también nuestro territorio junto con nuestro espíritu o nuestro ser.
Hoy decía una hermana que tuvieron que reducirnos a casi el nivel de los animales para poder llevar adelante el genocidio. Tuvieron en algunos casos hasta que convencernos, como contaba ayer el hermano Daniel Cabrera, que es del pueblo ranquel, que con sangre un niño indígena, derramando sangre guardó en secreto su idioma. Eso es el Estado argentino. Y ese Estado merece ser juzgado.
–¿Impulsar este juicio al Estado genocida sería uno de los objetivos de foro?
–Esto es una primera etapa como disparadora. Para poder primero instalar un tema fundamental que es esta necesidad de la verdad, la memoria y la justicia. Entonces decimos para poder hacer esos derechos realmente aplicables o prácticos nos vamos a tener que organizar. Nos tenemos que unir y no solamente entre las 36 naciones originarias sino con el pueblo argentino. El pueblo argentino tiene que acompañar porque sin el pueblo argentino no lo vamos a poder lograr. Y creemos que el pueblo argentino tiene también que reparar, no solamente el Estado. Mucha gente dice “¿cómo voy a reparar yo si yo no estuve cuando Julio Argentino Roca hizo la Campaña del Desierto y mató a tus ancestros?” Pero hoy están. Y ese genocidio continúa y tiene que haber un compromiso de manera conjunta frenar el genocidio. Este foro al final de la jornada nos va a traer una propuesta contundente de cómo seguimos. Primero si queremos continuar. Y después, cómo seguimos, y con quién vamos a caminar.
–¿Cómo se han sentido en este encuentro de pueblos?
–Una de las cosas que me parce que impactó también mucho internamente a los pueblos es encontrarnos. Eso ayuda un montón. Los hermanos charrúas se sienten reconocidos en que vengan los hermanos aonikenk, shelknam. Ayer el hermano shelknam lloraba, así emocionado. Y ha sido muy importante que él pueda acá desde Tierra del Fuego traer su testimonio. Los hermanos comechingones, que también están en lucha. Pueblos que parecían exterminados y están. Y que no solamente están: están luchando. Esto es lo importante, estar luchando. No son emergentes folklóricos de una política turística. Son pueblos que emergen desde los conflictos y desde el derecho. Y eso es lo que nos parece que no es casual. Y por supuesto el empoderamiento de las mujeres. Si hay algo que habrás notado en el desarrollo del evento es cómo las mujeres cobramos protagonismo fundamental.
–¿Qué significa el Buen Vivir?
–Primero que hay una diferencia enorme entre el concepto del Buen Vivir que manejamos nosotros y el concepto de los estado-nación. Y a su vez hay una diferencia enorme entre ese Buen Vivir y la Declaración Universal de los Derechos Humanos que se piensa desde un lugar individual. Buen Vivir sólo puede ser desde lo colectivo. Y no solo desde la mirada antropocéntrica, del humano en sus derechos, sino que es posible única y exclusivamente desde derechos cósmicos de todos los elementos que constituyen la vida. Que todos constituyen la vida. Entonces en eso queremos nosotros definir la reciprocidad, la armonía, cómo eso nos cambiaría. Y provocaría una revolución. Porque hay que cambiar una lógica, una forma de entender el mundo, que los pueblos originarios tenemos y que es completamente diferente. Entonces, el buen vivir sería una revolución de pensamiento que cambia la forma de pensar la vida, una educación distinta, una justicia distinta, un modelo económico distinto, todo. Hacer una nueva humanidad prácticamente.










