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Estalló el plan económico

La corrida del dólar (devaluación) dejó en evidencia el quiebre del plan económico del gobierno basado en la libre importación, apertura indiscriminada del mercado financiero y endeudamiento exterior. Esta política, que garantiza fabulosasa ganacias a los sectores agreoexportadores, la banca y monopolios internacionales, estalló porque se basa en el endeudamiento externo, tasas usurarias únicas en el mundo y ajuste interno.

Con el resultado electoral a cuestas, el gobierno se trazó el objetivo de avanzar en achicar aún más los gastos. Así se propuso avanzar en la reforma laboral y la ley previsional y avanzar en el achique del Estado mediante despidos, reeestructuración de ministerios y la reforma previsional que le deparó al fisco 100 mil millones de pesos de los jubilados. A esto se sumó la reforma fiscal con el acuerdo de casi todos los gobernadores, donde dejarían de litigar por deudas contra el Estado a cambio de algún dinero fresco para las urgentes necesidades de caja y avanzar en la obra pública. Son todas medidas para afrontar una situación económica de creciente déficit y una inflación que no pierde el ritmo ascendente.

Sus resultados fueron desparejos: La reforma laboral no se pudo tratar debido a las movilizaciones del del 29 de noviembre y 14 de diciembre. Y la reforma previsonal se postergó una semana producto de la lucha, y el gobierno pagó un alto costo político al aprobarla el 18 de diciembre bajo una gigantezca lucha obrera y popular en las afueras del Congreso y un cacerolazo nacional la misma noche.

A la par, el “dólar flotante” empezó a moverse y subir. Mientras el gobierno iba vendiendo de la reserva para que no se dispare, los alimentos se iban encareciendo y las tasas de referencia se mantenían en 26%, evidenciando una brecha en tenedores de bonos poco felices, ya que entre la subida del dólar, la inflación y las tasas estancadas perdían en la triple ecuación.

A fin de diciembre el gobierno anunció que la llevaría la pauta inflacionaria al 15%, luego de haber embaucado al Congreso en hacer aprobar un objetivo del 11% en el presupuesto. Con este 15% salió a transitar las negociaciones paritarias en acuerdo con lo principal de la CGT –a esa altura, ya ceñida en una crisis y divisiones internas hasta actualidad–.

En el transcurso del verano, el gobierno avanzó con los despidos masivos en el Estado, con los tarifazos y un dólar en ascenso, impactando en los alimentos y energía. Tuvo una fuerte advertencia en la gigantesca movilización popular de mas de 400 mil personas el 21 de febrero en la 9 de Julio. El gobierno registró el hecho, pero apuró su marcha y avanzó con el ajuste, particularmente en los tarifazos y en el acuerdo paritario del 15% en dos o tres veces y adelantos de la flexibilización de hecho, con exponentes como el “caso Carrefour” con preventivos de crisis, rescate del Estado 500 millones de pesos, indemnizaciones al 50%, y mil despidos. El gobierno daba muestras de avanzar en la recuperación de la iniciativa perdida en diciembre pasado.

Pero el sostén de su política económica requiere de endeudamiento constante, ya que la economía está dolarizada, donde las importaciones se pagan en dólares al igual que la energía y productos manufacturados de la industria donde ha sido este gobierno el que borró de un plumazo cláusulas que protegían a ese sector y quitó o rebajó controles sobre sectores claves como el automotriz, donde se importan actualmente vehículos y partes un 50%, en promedio, por encima de lo permitido por el Pacto Automotor Común firmado en el 2015, agravando el deficit de la balanza comercial con Brasil en un 36% interanual en los primeros dos meses de este año, con un déficit de 1303 millones de dólares.

Lo mismo ocurrió con el agro, donde no solo quitó las retenciones, sino que eliminó los controles y la obligación de liquidar las divisas en fecha a las agroexportadoras. Medidas totalmente regresivas y antinacionales que las terminó pagando con la corrida del dólar.

Ahora, esta política quedó a merced de los vaivenes de los países imperialistas que controlan el devenir del sistema, ya sea atraves de los bancos o de los monopolios en sus casa matrices golpeando a los países dependientes con el agravante en el nuestro por el nivel de apertura indiscriminada en un mundo donde las recuperación económica en términos generales, y de los imperialistas como EEUU y China, principalmente toman medidas proteccionistas y a la par chantajean e inundan el mundo de sus productos. EEUU subió su tasa de interes, tomó medidas proteccionistas y rebajó los impuestos a sus monopolios logrando una reactivación de su economía con reinversión industrial en ese país y vuelta de fondos especulativos que tenían dólares en Lebacs argentinos.

El gobierno argentino comunicó que apartir de mayo aplicaría un 5% a los tenedores de bonos, lo que aceleró la salida de los fondos de inversión que controlan bancos extranjeros que empujaron previamente la corrida para luego llevarse los dólares, entre ellos la banca JP Morgan que se anotó 1.200 millones de dólares en la estampida de la semana pasada, que le costó al Central más de 4.000 millones de dólares solo en una semana. El gobierno lo sabía. Desde la segunda quincena de marzo destinó de las reservas más de 8.500 millones de dólares para frenar la estampida del dólar. No lo logró y estalló la crisis llevando el dólar a 23,30 pesos, un 24,5% desde que empezó el año.

Sobre llovido, mojado

La salida del gobierno al estallido de esta crisis fue hechar mas nafta al fuego, mostrando que no cuenta con un “Plan B”. Así huyó hacia delante, ganando tiempo y anunció que elevará la tasa al 40%, insostenible en el corto tiempo donde se encarecerá el crédito y aceitará la bicicleta con nuevos fondos que esperan que vendran a la especulación. Lejos de la inversión en producción, se acelera la recesión.

Además, el gobierno anunció el recorte en la obra pública por 30 mil millones de pesos, con la consecuente caida del empleo. También sinceró la meta de crecimiento y la puso en 2,7% para este año bajando del 3,2%. Pero nos siguen mintiendo con la inflación al 15% cuando ya se habla de un 25% a 27% para el año. Ratificó los tarifazos, mostrando un combo donde necesitan recaudar, por un lado, pero que sigan ganando fortunas los monopolios de la energía donde entre los principales están ellos mismos.

El efecto en la política

Sin dudas es la peor crisis del gobierno y las medidas que adoptó acelerarán las consecuencias políticas en el corto plazo. En primer lugar, la semana que entra deberá soportar la embestida del Congreso donde la oposición se preta a tratar, y todo indica que llegaría con los votos, para aprobar que se retrotraigan las tarifas de la energía. Esto obligaría a Macri a vetar la Ley, pagando otro costo político.

Por otro lado, se resentirá la relación con los gobernadores que pensarán y repensarán varias veces antes de hacer un acuerdo con el gobierno en materia económica.

Se espera para esta semana el aumento de los combustibles y ya está llegando a las góndolas los aumentos de los alimentos entre un 6% y un 7%. Y ya sabemos cuanto vale la palabra de los funcionarios de este gobierno que prometieron que no iba a haber más subas de tarifas pero… despues de la devaluación se puede esperar que vuelvan a aumentar antes de fin de año.

Por otro aldo, el gobierno pagará el costo político por el recorte de la obra pública, ultimo bastión de consenso en sectores medios.

Además, ya varios gremios están discutiendo, muchos por presión de abajo, la reapertura de paritarias, ya que la inflación se dispara y están perdiendo más del 10% de lo acordado. Pensará dos veces el gobierno el tratamiento de la reforma laboral que mandó al Congreso.

Ya nadie oculta la caída de la imagen del gobierno que perforó los 40 puntos de intención de votos, según las mediciones más cercanas al oficialismo. Es un signo de mucha preocupación, ya que fueron ellos mismos los que adelantaron el clima electoral lanzando la rereelección de Macri, Vidal y Larreta. La esperanza que les queda es que no se siga profundizando esta crisis y poder aguantar hasta el año electoral. Pero las medidas que anunciaron no predice un cambio de política, sino la profundización de la que los llevó a la crisis. No se pueden esperar, entonces, otro resultado.

Derrotemos el ajuste: ¡paro nacional y marcha federal!

El gobierno ya anunció las medidas que profundizará el ajuste. No hay cambio de rumbo. La polaridad se va agudizando a medida que pasen los días. Hay que derrotar esta política.

Ya sabemos dónde terminan estas políticas. La história reciente del gobierno de Menem y la Alianza es una muestra. La aparición del ex mininstro de Economía de esos gobiernos, Domingo Cavallo, asesorando al Ejecutivo es una premonición macabra para los que se acuerdan de las penurias del pueblo en esos años. Es la misma política, por lo que no se puede esperar hoy otro resultado.

El gobierno sale debilitado de esta crisis. Hay que aprovechar para poner por delante la unidad y la lucha para hacerle frente y hacerlo retroceder. Para eso, la realidad exige trabajar en todos los lugares el pronunciamiento por el paro general activo, donde se constituyan Cabildos Abiertos y se debatan las urgencias y la coordinación de las medidas de lucha. En este sentido, se impone la necesidad del pueblo de la unidad amplia en la lucha que permita castigar esta política e impedir su continuidad en el 2019.

En esta dirección, fortalezcamos las luchas contra los tarifazos; rodeemos la lucha y la solidaridad activa con los estatales de Río Turbio, SENASA e INTI, que van al paro el 10 de mayo con ATE nacional; la marcha nacional universitaria el día 17 de mayo; la marcha nacional de CTERA el día 23 de mayo y la Marcha Federal de las organizaciones sociales del 28 de mayo al 1º de junio.

Por el camino del 21F, y con el ejemplo de los aceiteros que arrancaron un aumento del 19% más cláusula gatillo y bonificaciones que muestran que es posible romper los topes salariales, impongamos desde abajo el paro nacional y una gran Marcha Federal.

  • Reapertura de paritarias
  • Aumento de jubilaciones, pensiones y el salario mínimo, vital y móvil
  • Basta de tarifazos
  • No a los despidos
  • No a la reforma laboral
  • Basta de libre importación
  • Obligación a los agroexportadores a liquidar los dólares al BCRA

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