Asegura el control por parte EEUU del denominado “triángulo del litio“.
Con el nuevo presidente ultraderechista Kast, de Chile, se cierra el círculo para las pretensiones saqueadoras que pretendía en aquella declaración la ex Generala Richardson.
Por ahora EEUU nonecesitó, ni sanciones económicas, ni bloqueos navales, ni ninguna invasión terrestre para apoderarse de los recursos de Chile, Argentina y Bolivia. Para eso tiene sus lacayos que operan dentro de cada país para sancionar las leyes acordes a las necesidades del saqueador.
Si en alguno de estos países hubiera surgido un Chávez- Maduro, la cuestión sería distinta.
Antecedente nazi
En esta última campaña Kast evitó hablar de Pinochet y de otros temas que podían restarle votos, como su oposición al aborto bajo cualquier circunstancia.
Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler. (semanariouniversidad.com 15/12/25)
Todo a las elecciones, poco para las masas
El 11 de marzo de 2026, con la toma de posesión del nuevo presidente de Chile, el país regresará oficialmente a los años oscuros del pinochetismo. En la segunda vuelta de las elecciones, el domingo 14 de diciembre, José Antonio Kast, el candidato de las derechas que se unieron para la ocasión, ganó con el 58,16% de los votos contra la representante de la izquierda, Jeannette Jara, que obtuvo el 41,84%. (resumenlatinoamericano.org 15/12/ 2025).
El resultado de la primera vuelta cuando Jara había quedado primera con 27% pero con una evidente dificultad para realizar alianzas para la segunda vuelta y a la inversa porque se sabía que entre la primera y segunda vuelta Kast iba a sumar los apoyos de los otros candidatos de derecha como Johannes Kaiser y Evelyn Matthei.
Entonces sorpresa no hubo en el resultado, aunque sí la diferencia porcentual de casi 20 puntos fue lo que convirtió el veredicto de las urnas en una derrota inapelable. (la base latinoamerica youtube.com 16/12/25)
A solo horas de que se conociera el resultado de la segunda vuelta presidencial, distintos han sido los balances sobre la derrota de la candidata del oficialismo, Jeannette Jara.
Marcelo Mella, académico de la Universidad de Santiago, apuntó a factores externos, relacionados con el alza de la ultraderecha a nivel mundial, pero también a otros internos, vinculados con la crisis de los sectores progresistas en nuestro país. (radio.uchile.cl 15/12/25).
Cambiar, para no cambiar
El gobierno de Boric arrió las demandas “particulares” (hoy quizás demasiado fustigadas por los desencantados de aquella gesta, como si las reivindicaciones del movimiento feminista y el pueblo mapuche fueran periféricas y subsidiarias), pero tampoco fue capaz de apuntalar las “generales” (que no eran ni son lógicamente contradictorias con las primeras).
La desigualdad apenas se redujo respecto a la presidencia de un neoliberal a ultranza como lo fue el antecesor Piñera. El empleo precario y no registrado se mantuvo en niveles altísimos. La negociación colectiva y centralizada nunca se implementó.
La reforma fiscal que debía gravar a las compañías mineras y a los sectores de ingresos altos y patrimonios holgados, durmió el sueño de los justos, por impericia legislativa y por falta de vocación a la hora de apuntalar la organización y movilización popular. La educación y la salud continúan siendo privativas y excluyentes.
Vientos Derechosos en la región
El progresismo perdió cuatro elecciones presidenciales y una elección clave de medio término. Refresquemos estas elecciones para que tengamos todos en memoria el cuadro electoral 2025.
Primero fue en abril en Ecuador, donde el Consejo Nacional Electoral anunció ganador a Daniel Novoa con un 55,63% de los votos contra Luisa González de la Revolución Ciudadana que tuvo 44,37% en la segunda vuelta, luego González denunció entonces un fraude, pero sin fuerza para sostener la denuncia.
Más tarde fue Bolivia en octubre, donde Rodrigo Paz ganó con 54.96% 96% contra Jorge Quiroga con 45.04%, en este caso fue la derecha contra la ultraderecha, ganando finalmente la primera.
Luego, hace solo dos semanas en Honduras tuvieron lugares las presidenciales donde el Partido Oficialista de Izquierda con su candidata Rixi Moncada quedó en tercer lugar, el primero y el segundo lugar están siendo disputados por Nasry Asfura apoyado abiertamente por Donald Trump y Salvador Nasralla (el presentador y candidato liberal de tv).
Y si a esto le sumamos la victoria de medio término de Javier Milei en Argentina en el mes de octubre, tenemos completo el panorama para la derecha más a la derecha en este 2025. (la base latinoamerica youtube.com 16/12/25)
¿Tú también, Chile?
¿Cómo pudo el Chile del estallido social, del “no son 30 pesos, son 30 años”, de las juventudes amotinadas, la bronca atávica contra los “pacos” y la reivindicación orgullosa de la bandera mapuche, girar en redondo en un sexenio y colocar en La Moneda al representante más conspicuo del pinochetismo, a una de las figuras más reaccionarias del bestiario derechista local, a todo aquello que, en suma, el estallido vino a impugnar? (diario-red.com 16/12/25).
Las masas que se insubordinaron en octubre de 2019 lo hicieron con un vago pero decidido afán refundacional, que no casualmente encontró en la propuesta constituyente su primera palabra articulada, el punto focal donde podían converger las demandas de todas las víctimas del modelo educativo, sanitario, secretario o pensional, en un país donde hasta los cursos de agua fueron privatizados por las radicalizadas reformas de ajuste estructural.(diario-red.com 16/12/25)
El revés que supusieron estas elecciones para las fuerzas de la izquierda es tan fuerte y profundo como el que el progresismo chileno ya sufrió en el 2022 cuando el proyecto de cambio constitucional fue desechado por una mayoría del 62% que votó en contra, desde entonces el gobierno de Gabriel Boric perdió la iniciativa política y el control de la agenda mediática y quedó a la defensiva ante el crecimiento sostenido de las derechas y el progresismo no consiguió reponerse.(la base latinoamerica youtube.com 16/12/25)
Las protestas, que se prolongaron a lo largo de varios meses, fueron la manifestación más visible y revulsiva del agotamiento del modelo neoliberal allí donde una dictadura lo impuso a sangre y fuego con Augusto Pinochet, el concurso de la CIA y los Estados Unidos y el célebre “mamotreto” (el recetario del ajuste ortodoxo) que escribieron los Chicago Boys. (diario-red.com 16/12/25)
La frustración de años
Fue en Chile donde la santa trinidad del general autoritario, el economista neoliberal y el agente de inteligencia hicieron escuela.
Las frustraciones se venían acumulando desde hacía años y se expresaron en las demandas de las postergadas poblaciones indígenas, en las revueltas estudiantiles (de la que de hecho emergió la nueva generación progresista de la que proviene Boric), en el movimiento contra las aseguradoras privadas de fondos de pensión, o en algunos conflictos sindicales más focalizados.
La izquierda social y los sujetos movilizados de forma espontánea fueron incapaces de alumbrar un proyecto estatal y plurinacional para las grandes mayorías (y sobre todo hacerse eco de las reivindicaciones económicas más sentidas), lo que quedó en evidencia en los tropiezos de la Convención Constituyente y en el rápido ascenso, balcanización y caída de la heterogénea Lista del Pueblo, que en la elección de convencionales constituyentes de 2021 conquistó casi un millón de votos para después desintegrarse por completo.(diario-red.com 16/12/25)
En la derrota el enemigo impone su abrumadora superioridad económica, social, mediática, geopolítica o militar. En el fracaso, en cambio, priman los componentes internos, las contradicciones propias, las aporías, los errores no forzados, las inconsistencias ideológicas, la falta de conducción, estrategia y perspectiva. (diario-red.com 16/12/25)
¿Izquierda tibia o progresismo disfrazado?
Lo que vimos no fue una derrota, sino que estamos en presencia de un nuevo fracaso de una izquierda institucionalista y elitista, más liberal que progresista, que tras el revés constituyente y la derrota de la propuesta de reforma fiscal, decidió arrear todas las banderas reformistas y cogobernar con los mismos sectores del establishment que fueron repudiados en 2019. (diario-red.com 16/12/25)
El académico René Ramírez (Coordina el Grupo de Investigación «Estudios del Tiempo y las Temporalidades» en CLACSO) explicó que las recientes derrotas electorales de fuerzas progresistas en América Latina no responden necesariamente a un giro conservador de las sociedades, sino a una profunda crisis de proyecto político.
Lejos de la idea de una “derechización” social, Ramírez sostuvo que existe una sensación extendida de traición y desencanto, producto de gobiernos que prometieron transformaciones estructurales, pero terminaron administrando el sistema existente con ajustes menores.
Frente a este panorama, René Ramírez planteó la necesidad de repensar el progresismo desde una agenda radical, pero no limitada únicamente a la redistribución del ingreso.
El debate, dijo, debe ir más allá de bonos o políticas sociales compensatorias y centrarse en el modo de producción y acumulación, es decir, en cómo se genera la riqueza y cómo se vive durante ese proceso.
En ese sentido, propuso abrir una discusión sobre el sentido del valor, retomando debates contemporáneos que cuestionan un modelo que, aún redistribuyendo recursos, produce vidas agotadas, precarizadas y atravesadas por la soledad y el deterioro de la salud mental. (diario-red.com 16/12/25)
Las derrotas recientes de los gobiernos progresistas en América Latina no se explican por la acción de trolls en redes sociales, la violencia de las derechas ni la supuesta ingratitud de los pueblos beneficiados con políticas sociales. Según Álvaro García Linera, ex vicepresidente de Bolivia, la causa central está en los errores económicos de las administraciones de izquierda que han golpeado directamente a sus bases sociales.
El intelectual boliviano ejemplifica con los casos de Brasil, donde la crisis económica y el ajuste fiscal erosionaron el respaldo a Dilma Rousseff antes del golpe parlamentario de 2016; Argentina, donde la inflación bajo el gobierno de Alberto Fernández abrió paso a la irrupción de Javier Milei; y Bolivia, donde denuncia la “desastrosa gestión económica” de Luis Arce, con inflación en alimentos cercana al 100% y escasez de combustibles.
García Linera sostiene que, en todos estos casos, “los problemas de gestión económica deterioraron las condiciones de vida y facilitaron el avance de discursos de derecha cargados de resentimiento y racismo”.
El ex vicepresidente recuerda que el progresismo del siglo XXI emergió con fuerza tras el fracaso neoliberal, levantando políticas redistributivas que sacaron de la pobreza a más de 70 millones de latinoamericanos y democratizaron instituciones antes reservadas a élites. Pero advierte que, tras esos logros, faltó dar el salto hacia reformas económicas de “segunda generación” capaces de garantizar la continuidad de los derechos y de responder a una nueva sociedad transformada por las conquistas iniciales.
“El progresismo y las izquierdas están condenadas a avanzar si quieren permanecer. Quedarse quietos es perder”, sentencia.
Finalmente, advierte que aún no está definido el rumbo histórico en la región ni en el mundo, pero insiste en que “si el progresismo quiere seguir siendo protagonista, debe reinventarse con una propuesta audaz que combine igualdad, democracia económica y una base productiva sólida”. (radio.uchile.cl 18/08/25).
El triángulo tiene dueño
Con el triunfo de Rodrigo Paz en Bolivia y José Antonio Kast en Chile, Estados Unidos consolida su poder en el llamado Triángulo del Litio, una de las zonas estratégicas más importantes del planeta para el futuro energético y tecnológico.
En octubre pasado, el gobierno de EE. UU. prometió un rescate financiero a Milei presionando en las votaciones, y ese “salvavidas” nunca llegó.
Todo a cambio de quitar concesiones de litio a empresas chinas y entregarlas a corporaciones estadounidenses.
El proyecto de Trump es claro, recuperar “América para los americanos” y asegurar para las empresas de su país el control de las mayores reservas de litio de América Latina, un recurso clave para baterías, autos eléctricos, armamento y dominio tecnológico.
Nuestro litio, no se perderá en una guerra. Se entregará en silencio, con elecciones, deuda y gobiernos cipayos.
Todo parece indicar que Latinoamérica se derechiza, pero no, los gobiernos son o pueden ser de derecha, pero los pueblos jamás abonarán las condiciones para que sus hijos sean hambreados y super explotados, abandonados y desamparados. Podrán cambiar por errores propios o ajenos – más ajenos que propios – pero las contradicciones en el seno del pueblo existen y requieren de un trabajo profundo en las masas para demostrarles que, en esa contradicción, entre el sufrir y el desaliento, entre la apatía y el desgano, está la esperanza de un mundo mejor, donde se pueda vivir en paz, sin guerras, con otros valores, sin capitalismo, sin colonialismo, sin imperialismo.
Tal vez nos resta por decir que aún hoy es mucha la podredumbre acumulada en cinco siglos para echarla al fondo del mar y comenzar el camino de la reconstrucción de América Latina. Los del sur global, despojados, los humillados, los “malditos” – como los llamaban los colonizadores – sí, tenemos en nuestras manos, una ardua tarea.
La Causa Latino Americana, nuestra causa, es, ante todo, una causa social y la memoria es el último bastión de resistencia contra la esclavitud que un pueblo puede permitirse perder.
Hay quienes creen que el destino de los pueblos descansa en la rodilla de los dioses, pero la verdad es que trabaja, en silencio, como un desafío permanente e incontenible, sobre las conciencias de las personas.
Nicolas Weichafe 16/12/25










