
“Yo tenía 18 años y vivía en el campo cerca de Tupiza, Bolivia. Me acuerdo el hambre que había. Estaba el presidente Banzer y no había ni para comer”, recuerda Garnica en el comedor de su casa, de un gris cemento que contrasta con el extenso verde al otro lado de la calle. La miseria lo expulsó de Bolivia a otras tierras más al sur del planeta. Y hace más de 35 años que trabaja el suelo argentino. Instalado hace tiempo en Pueblo Esther, provincia de Santa Fe, nos cuenta cómo es su vida, al igual que la de los quinteros de la zona, quienes producen y suministran verduras frescas aún durante la cuarentena.
“La gente recién llegada, de Bolivia, del Chaco trabaja de mediero”. El dueño pone la tierra y ellos el trabajo, luego supuestamente la ganancia de la cosecha es a medias. Pero Lucía advierte: “Antes de recibir nuestra parte, descuentan la comisión del camionero, la descarga y la entrada al mercado. Más o menos perdés un 10% más”.
En esta zona al sur de la provincia, los dueños de los campos presionan para que el cultivo sea de tomate, que tiene mayor rinde. “Uno que no sabe, y necesitás trabajar, aceptá –explica Garnica-, pero desde la siembra en junio pasan cinco meses hasta sacar la cosecha, a mitad de noviembre. Los gringos dicen `para la fiesta el tomate vale´, pero tenés que vivir esos meses… Ellos te van dando y cuando llega la cosecha no te quedó nada. Nunca ganás. Los gringos sí, pero nosotros… ni bicicleta”.
La dura vida del mediero, Garnica y Lucía pueden atestiguarla en carne propia, ellos constituyeron una familia que trabajó muchos años de esta forma.
Hoy ambos son parte de la Federación de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra de la CTA-A, de la que Garnica preside la regional Santa Fe. “Acá antes decían ‘el boliviano labura por una bolsa de papa´”.

– ¿Cómo es la jornada de trabajo?
– Garnica: No tiene hora. Arranca a las 6 o 5 de la mañana. El trabajo en el campo no termina nunca. Terminas una cosecha y está la otra siembra. Estás todo el día, depende de cada productor hasta qué hora está, o si sigue de corrido. Al mediodía se descansa, como debe ser. Esta temporada hubo mucho calor, nadie podía trabajar de corrido. Y empezábamos a laburar a las 4 de la mañana por la calor, y a la tarde arrancábamos de nuevo a las 5 hasta las 10/11 de la noche. Ahora, el que trabaja por día para otro no es así. Ese tiene que cumplir el horario… fuiste. No tengo idea cuánto le estarán pagando porque no ocupo gente.
Trabajamos los de la familia. Si ocupo, arreglamos te pago tanto por hacer tanto, no por hora. Por ejemplo, le digo este surco te pago $ 100 y él puede hacer 15 surcos, o si quiere sacar más hace 20 surcos. Lo mismo para cortar la acelga. Están pagando $ 30 por cajón. Depende de la capacidad puede hacer 50 o 80 cajones al día.
– Lucía: Yo ya no puedo trabajar en el campo. Tengo la columna lastimada por trabajar allí. Tenía dolor de cabeza, me hicieron radiografías y el doctor me dijo que no podía trabajar más agachada. Que no haga fuerza. Ahora trabajo en la verdulería.
– ¿Pero cómo materializan en dinero la cosecha, es por estaciones?
– Garnica: No, sembrás varias cosas. La más rápida que podés sacar es la rúcula. Pero no podes sembrar cantidad, no más de 10 o 15 surcos. No tiene tanta salida y lo que no cosechas en una semana ya no sirve, cambia de color y va para semilla. Tenés que esperar unos cuatro meses para que madure.
Este año yo saqué semilla. Sino, te fundis comprando semilla todo el tiempo. En el verano, más o menos estaba $ 2000 por kilo de semilla de rúcula y la latita de dos mil semillas del zapallito $ 7000. Y hay más caras, según la variedad. ¿Qué podés sembrar así? Antes se vendía por kilo, ahora vienen contadas. Dos mil semillas, y no falta ni una. Nosotros le compramos a los semilleros. Ellos compran por mayor y van vendiendo por las quintas. Se vende a precio dólar. Sube todos los meses.
También sembramos lechuga. Podés comprar plantines para apurar, para cosechar más rápido, pero eso es mucho más gasto. El mismo semillero hace los plantines. Con 30 bandejas de plantines ya rescataron el costo de una lata de semillas. Pero para sembrar de semilla tenés que poder esperar.
Queremos hacer nuestro banco de semillas o un plantinero para todos
Desde la Federación Plurinacional de Trabajadores y trabajadoras de la tierra, queremos hacer nuestro banco de semillas o un plantinero para todos, conseguir la maquinita para hacerlos. Entonces entre todos nos dedicamos a cultivar los plantines para todos. Y de ahí nuestros productores podrían comprarlo a la mitad. Así para la lechuga y todo… Pero necesitamos la máquina de sembrar, sino a mano nos volvemos locos… Pero con una lata de semillas de lechuga hago diez mil de plantines.

– Ahora ustedes arriendan tierra para cultivo de verduras ¿cuánto sale el alquiler de campos?
– Garnica: acá cada dueño del campo pone su precio. Se está pagando 3 mil pesos la hectárea por mes, pero depende de si el campo está cerca la ruta y de la comunidad. Acá hay terrenos de 20/30 hectáreas. Otros de 5 o 10 hectáreas, depende de lo que uno quiere. Ponele, un dueño que tiene 20 hectáreas alquila la tierra a dos o tres personas. El que trabaja agarra la capacidad que puede mantener. No te sirve alquilar mucha tierra y tenerla desocupada, porque pagás igual.
– Lucía: Una familia, marido, mujer y los hijos, pueden trabajar 5/6 hectáreas. Menos, no sacan nada. Y más, no llegan a trabajarla. Una vez que hacés contrato tenés que poner por esa tierra… sembrás o no sembrás, pagás igual. Si te agarra una seca, la piedra, la lluvia o lo que pase, los dueños te dicen: ‘no es problema mío’.
– Garnica: Los alquileres aumentan todos los años. En esta zona los dueños del campo, la verdad, hacen lo que quieren con la gente que trabaja la tierra. Acá no nos ponemos de acuerdo entre nosotros y nos hacen pelear por quién paga más para que le den el campo. Quizá el que quiere progresar agarra un campo y al año que viene, otro le oferta más y se lo alquila al otro.

Hay gente argentina que trabaja como el boliviano, pero los grandes nunca trabajaron. Se aprovecha de la gente humilde. Si no fuera por nosotros los grandes no cosechan nada. El que tiene 30 hectáreas, si no las trabaja otro ¿qué producción va a sacar? Lo único es soja. Pero verduras, de dónde va a echar si no es del boliviano o el paraguayo. El que más tierra tiene, nunca la trabajó. Uno de los reclamos de la Federación es el Banco de tierra, para que los municipios las den con créditos a tasas bajas para comprar en vez de arrendar. Hay tierras fiscales y privadas sin trabajar. Pero no las quieren dar…
– ¿Tienen maquinaria propia?
– Garnica: De a poquito nos vamos comprando un disco, un arado. Pero todo usado. Todo lo que tengo fue arrendando, porque de mediero…
– ¿Cómo son los precios de sus productos?
– Garnica: Depende de la mercadería. En el mercado los precios no son fijos. Suponete que a nosotros nos pagan mil, en el mercado pueden estar pagándolo 1300. Nosotros no sabemos. El que pone el precio es otro. Capaz que hoy día te dan mil, y mañana te pagan 800. El camionero del puestero viene a cargar. El trae los vacíos y vuelve a última hora y carga los cajones cosechados. A mí me paga por cada cajón que cargó. Él saca su comisión. Supongamos que sale como mil pesos por cajón, el 20% por bulto le queda de comisión. No ponemos el precio nosotros. El mercado es privado. Solo se le puede vender a ellos, no directo a la gente. No te dejan.
– Lucía: Hoy no se puede entregarle a, ponte, un supermercadista que te venga a comprar. Tiene que pasar por el Mercado. Hay un vecino que lo hizo. Y los gringos, los mismos puesteros te sacan fotos que vos estás cargando a un negocio y después no te toman en el Mercado lo que tenés de más. Los grandes manejan todos. Los de sandías que vienen del norte, de Corrientes, tampoco los dejaron y tuvieron que descargar en el Mercado. Lo mismo para los de la leche, a todos…
– ¿Hay algún mercado municipal que regule la comercialización?
– Garnica: No. Está el Mercado Fisherton en Rosario y él Productores, que es un mercado más chico, de los grandes productores de la zona.
– Lucía: Por eso nosotros queremos vender directo al cliente. Tener un predio, un lugarcito, un mercado que los productores chicos y medieros puedan venderle directo a los verduleros. Aunque sea una feria de los fin de semana para venderle al consumidor. Acá, antes de la cuarentena, la zona se llenaba de gente los fin de semanas.
El acceso a la tierra, la venta de semillas e insumos, la distribución y comercialización, todas las etapas de la producción de hortalizas evidencian la necesidad de una reforma agraria en nuestro país, para que puedan acceder a la tierra aquellos que más tiempo pasan trabajándola. De toda la cadena de producción, ellos son los peores pagos.









