El plenario contó con la presencia de más de 50 representantes de las localidades Arroyo Seco, Fighiera, Pueblo Esther, Villa Gdor. Galvez, Alvear y General Lagos; entre los que se destacó una importante participación de jóvenes y mujeres trabajadoras rurales.
Se leyó un documento que enmarcó la actividad como parte de los acuerdos tomados en la CTA Autónoma con el objetivo de constituir regionales provinciales y la Federación Nacional.
Se analizó la realidad que atraviesan pequeños y medianos productorxs y trabajadorxs de la tierra en quintas, que rodean las ciudades y nutren de alimentos los mercados y comercios. Allí sostuvieron que lxs productorxs «son los que más esfuerzo realizan pero son los que menos reciben en la cadena de comercialización».
«La tierra que trabajamos y habitamos no es nuestra y los arriendos son muchas veces usurarios, donde no alcanzan nuestras ganancias para pagar cada mes» denunciaron y subrayaron la ausencia del Estado y el desarrollo de políticas públicas para el sector.
La ausencia de regulación de precios de alquileres de arriendo; la monopolización de las semillas con precios en dólares, al igual que los insumos utilizados; y la utilización de químicos que dañan la salud y el medio ambiente, son algunos puntos abordados en el documento. Advierten que no cuentan con respaldo «cuando perdemos la cosecha por granizo, sequía o inundaciones, pero siempre debemos pagar los arriendos. Lo mismo a la hora de la compra de insumos o herramientas».
Proponen la pesificación del valor de la venta de semillas e insumos, la creación de ferias y mercados frutihortícolas «del productor al consumidor», la construcción de un banco de semillas y fertilizantes sustentables -no contaminantes- construído, administrado y controlado por lxs productores, así como políticas de protección y estímulo de las quintas como parte de un modelo económico para la Provincia, en base al abastecimiento de hospitales, comedores escolares, jardines y merenderos, entre otros.
«Vemos imprescindible que haya una política donde el Estado cree un Banco de Tierras desocupadas y créditos blandos para que los productores puedan acceder a las mismas», sostuvieron en el documento y plantearon en lo inmediato una política de bajo costo para los arriendos y una serie de subsidios para poder impulsar y desarrollar la actividad.

Se eligió una mesa promotora con representantes de cada localidad, más un coordinador y representantes de la agrupación de «Mujeres Campesinas».




















