La respuesta al odio y el intento de asesinato a Cristina
Se puso de pie un pueblo que defiende las libertades democráticas, rechaza el odio expresado en la persecución (Lawfare) e intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Un pueblo con su juventud que va tomando dimensión de lo que sucede.
Toma dimensión del significado practico de ese odio a lxs pobres, a lxs luchadorxs populares y a todas aquellas personas y procesos (históricos y presentes) que defienden los intereses del pueblo y el país, y que afectan otros intereses concentrados. Ese odio de clase que chorrea por las pantallas de los medios y las bocas de periodistas acreditados en ese infierno.

Ese odio que es inmoral pero quieren hacerlo legal, ya no por medio dictaduras militares, sino a través “golpes blandos” con la justicia cómplice y los chantajes ny operaciones del poder económico y los medios de comunicación acólitos.
Ese odio con nombre y apellido “carga las armas” de sicarios como el “gatillador” sobre Cristina, pero también envenena la cabeza de miles que profundizan la grieta en el pueblo.
Esos odiadores tienen rostros y lugares comunes, pero se esconden detrás de los resortes claves de la economía, la justicia, los medios y la política, pero necesitan un país empobrecido, desmoralizado y desesperado por lo que se lleva a la mesa cada día, porque saben que cuando a los hijos les duele la panza de hambre no hay razones que valgan más que esa primera necesidad.
Esos necesitan de gobiernos dóciles o cómplices para subordinarlos o utilizarlos para su faena, y cuanto más se les concede más nos acorralan y asfixian.
Para defender las libertades democráticas que tanta sangre costó conseguir, debe haber un pueblo sin hambre, sin FMI y sin dependencia, para dar paso a un programa soberano porque así y solo así, podremos empoderarnos y ser invencibles en causas nobles.
Porque no es la acción de un “lobo solitario” el atentado sobre la vicepresidenta como esos odiadores empiezan a ensayar para cubrir su “retirada momentánea”. Acá está en juego no volver a ese oscuro pasado que ellos manejan tan bien y que muchos pensaban que eso nunca iba a suceder. Por eso debemos seguir luchando y convenciendo aún a mas, que esta democracia si bien impura, ha sido parida por los 30 mil compañeras/ros que dieron su vida y estas libertades democráticas conquistadas permiten un mejor escenario para ir por más derechos y avanzar hacia la liberación y una democracia grande, la del pueblo en el poder. Por eso no podemos ni debemos dar un paso atrás.
Ayer dimos una muestra de que la militancia se renueva y son decenas de miles de jóvenes que no vivieron el terror pero si aprendieron de la historia. Son tiempos de debate colectivo para conocer y aprender más la historia, y preparar el futuro donde las fuerzas revolucionarias, democráticas y antiimperialistas serán fundamentales para transformar la realidad para y con el protagonismo de las amplias mayorías.
¡El tiempo es ahora porque hay futuro! y esa es la mejor demostración de jornadas históricas como la del 2 de septiembre de 2022.


Hay tiempos para retroceder, tiempos para estar en el mismo lugar y tiempos para avanzar, y ese avance depende muchas veces de la fuerza propia, la debilidad del enemigo o las dos cosas.
¡Estos son tiempos de avances y aprendizajes! porque los odiadores se repliegan luego de sus fechorías descubiertas, pero no se irán, se reagruparán y “lamerán sus heridas” para volver porque vienen por todo y por tod@s y eso no es una ocurrencia individual, es una decisión tomada por “los dueños del poder real” en el país en consonancia con EEUU y el FMI principalmente.
¡Ahora es cuando hay que avanzar!, pero no para que predomine el odio de nuestro lado, sino para que prueben lo que para ellos es el “veneno maldito”, lo que para nosotros es más democracia, más justicia, más soberanía económica y cultural para traer más felicidad y alegría como vivimos ayer en la lucha, en las calles…en la enorme lucha del pueblo.










