Por Sergio Párraga(*)
La asesina devaluación producida por el gobierno de Macri al otro día de la derrota del 11 de agosto –como escarmiento a quienes osaron votar al Frente de Todos– acelera la inflación para la última parte del año y arroja a una nueva porción de la sociedad a la pobreza y al hambre. Es un nuevo salto en el deterioro social al que ha llevado la política de Cambiemos. La situación del resurgimiento del hambre en numerosas barriadas y en sectores y capas de diversas clases sociales muestra la gravedad del desastre macrista.
Las estadísticas de la evolución de la pobreza, la indigencia y el salario mínimo entre el 2015 y agosto del 2019 muestran el deterioro al calor de la inflación, que tiene como base la devaluación del peso y la dolarización de los precios de la economía con centro en los alimentos y energía. Esto, sumado al proceso de endeudamiento externo con altísimas tasas de interés y apertura de importaciones, ha sumido la estructura económica en un camino desindustrializador que arroja a mayores sectores de la sociedad a la pobreza por destrucción de puestos de trabajo y precarización de los puestos que se reemplazan. Así, en tres años hay 2,4 millones de nuevos pobres y proyectando a fin del 2019 totalizará 17,5 millones de personas pobres. La indigencia en tres años aumentó en 560 mil personas y totalizará a fin del 2019 en 4 millones de personas.
A fines del 2015 el valor del Salario Mínimo era el 69% del valor de la Canasta de Pobreza, mientras que en julio de este año llega al 39%. Y proyectado a octubre, con el aumento anunciado, al Salario Mínimo llegará al 48% de la Canasta de Pobreza. Medido en términos de la Canasta de Indigencia, a fines del 2015 el Salario Mínimo era un 56% superior al límite de indigencia. Este año, al mes de julio, la canasta de Indigencia tiene el mismo valor que el Salario Mínimo. Con el anuncio de aumento y la inflación acelerada, a Octubre el Salario Mínimo superaría a la línea de Indigencia apenas un 25%. Todo esto significa que hoy un trabajador/a en blanco con el Salario Mínimo, de los cuales hay varios/as cientos de miles en la economía, está en la pobreza junto con su familia y muy cerca de la indigencia.
El contraste es mayor si se considera que la cantidad de alimentos que se producen en la Argentina en carnes (vacuna, bovina y aves), granos, hortalizas, frutas y leche, descontando la producción para forraje, alcanza para la alimentación de 470 millones de personas, según datos agropecuarios del 2017.
El avance del hambre ha estado en los reclamos de las organizaciones sociales desde el inicio del gobierno de Macri. Ya en el 2016 se pedía la ampliación por ley con mas presupuesto de la Emergencia Alimentaria, dictada por decreto del 2002, en el marco de la aprobada Emergencia Social. Pero se agravó la situación desde el 2018 con el acuerdo con el FMI. Ahora pega un nuevo salto a niveles mayores con la devaluación después de las PASO, cuyo efecto estamos recién percibiendo.
En estos últimos meses fueron tomando posición alrededor del avance del hambre y volcándose a la lucha organizaciones sindicales y sociales con innumerables ollas populares, pedidos de reapertura de paritarias, de bonos extras en salarios, de emergencia alimentaria y laboral en distintos distritos. Como la movilización del 29 de agosto en la Av. 9 de Julio con decenas de miles de personas por la Emergencia; el acampe del miércoles 4 en Desarrollo de Nación; la movilización de la CCRS a tres Ministerios del Gobierno de Larreta por aumento salarial a las cooperativas y asistencia alimentaria de urgencia; el inicio de plan de lucha el viernes 6 del Frente gremial de CABA (ATE-UTE-AGTCYP-CTEP) con una olla en la Jefatura de Gobierno y marcha a la Legislatura el viernes 13; la marcha de este miércoles 11 a La Plata de la CCRS por asistencia a 32 comedores y merenderos de la provincia; los paros convocados por ATE y CTERA por la reapertura de paritaria, etc. La CGT y la Iglesia Católica también se pronunciaron en el mismo sentido.
Desde el ámbito político, numerosas fuerzas opositoras se han pronunciado por la necesidad de declarar la Emergencia Alimentaria. Un grupo de 38 intendentes del Gran Buenos Aires, encabezados por la intendenta Verónica Magario, presentaron una Carta en la Casa de la Provincia de Buenos Aires dirigida a la gobernadora Vidal por la crítica situación alimentaria. La respuesta de Vidal fue un tibio anuncio de medidas muy insuficientes. Los bloques opositores de la Cámara de Diputados convocaron a sesión para este jueves 12 y tratar la Emergencia.
El gobierno de Macri maniobra para evitar finalizar su mandato con la declaración de la Emergencia Alimentaria cuando lo inició con la consigna de “Pobreza Cero”. El secretario de Cultura, Pablo Avelluto, minimizó los reclamos para que el gobierno declare la emergencia alimentaria diciendo: “La situación por la cual sectores de la Iglesia y los movimientos sociales dicen ‘hay que declarar la emergencia alimentaria’, ¿qué quiere decir? ¿Que hay que repartir comida a los movimientos sociales? ¿Que hay que darle más plata a Juan Grabois? ¿Que hay que establecer la reforma agraria? Parece más un slogan de campaña”.
La debacle social provocada por la política macrista deviene en una tragedia sobre la que no hay la más mínima sensibilidad en las expresiones de los funcionarios, lo cual nos muestra su alejamiento de la realidad y su desprecio de lo popular. El final de esta pesadilla lo estamos construyendo, en la calle y en octubre.
(*) Corriente Clasista
René Salamanca










