Centenares de miles desbordaron el Obelisco, la Plaza de Mayo y las calles de cuidades y pueblos en todo el país. El cruel femicidio de Lucía Pérez, y otros más que se sucedieron esa misma semana a razón de uno o más por día, estremecieron a la sociedad. Pero la tristeza no quedó en lamento sino que se transformó en bronca y acción. Así fue que, fortalecidas tras el enorme Encuentro de Mujeres en Rosario, desde algunas agrupaciones de mujeres y organizaciones se lanzó la convocatoria que supo expresar el sentimiento de millones.
«Si mi vida no vale, produzcan sin mi» fue una de las consignas con la cual se cumplió este miércoles el paro de mujeres, y también de hombres, entre las 13hs y las 14hs contra los femicidios y la violencia contra las mujeres. Vestidas de negro se realizaron en ese horario múltiples expresiones y movilizaciones en los lugares de trabajo. En la cámara de diputados se planteó el tema pero no se quiso suspender la sesión durante una hora sino cambiar el orden para las diputadas, pretendiendo que es un tema sólo de mujeres.
Por la tarde, las convocatorias en cada lugar fueron masivas prácticamente en todas las capitales de provincia y también en localidades del interior. «Somos la voz de las que no tienen voz», fue otra de las consignas de la jornada contra los femicidios. También hubo reclamos por el derecho al aborto legal, la violencia doméstica, laboral y los abusos, por igual remuneración por igual trabajo, contra el abuso sexual infantil y contra todas las formas de violencia y opresión a las mujeres.
En Buenos Aires, la persistente y fría lluvia no impidió que una multitud se agolpara a la convocatoria en el Obelisco. La marcha organizada por las convocantes iniciales de la jornada se encolumnó por la 9 de Julio detrás de la consiga «El Estado es responsable». Atrás seguía una bandera que demandaba «Ni una muerte más por aborto clandestino» y las organizaciones, que a paso lento fueron avanzando hasta llegar a la Plaza de Mayo. El desborde de la convocatoria llenó también toda la diagonal norte, por donde también se marchó.
La Plaza de Mayo fue un sin fin de personas que llegaban y seguían. Pasadas las 20hs continuaban llegando encolumnadas o sueltas, pero con la decisión de sostener el reclamo. A la salida, los subtes se volvieron a llenar como si fuera una hora pico. Pero las expresiones en este amontonamiento no fueron las típicas caras de agotamiento tras la jornada laboral, sino de la satisfacción de haber cumplido una exitosa jornada de lucha.

















