Tras la visita de Lagarde y de los ministros de economía del G20 –en medio del reparto de ajuste a las provincias–, el presidente pasó por el palco de la Sociedad Rural, reafirmó la eliminación de retenciones y luego anunció el redireccionamiento de las FFAA hacia la actuación en el interior del territorio nacional.
El ministro Dujovne había salido el miércoles por TV explicando que, paralizando toda la obra pública, avanzando en la eliminación de subsidios al gas, la electricidad, el transporte y sin subirles a los maestros y demás estatales más de lo que quede en las arcas, los números fiscales de este año cierran. Aunque dejó afuera de la cuenta los pagos de deuda y bonos. Y dijo también que para el 2019 estaba negociando con las provincias un recorte de gastos públicos de 100 mil millones de pesos, mientras que 200 mil millones se harían en Nación. Éste fue su saludo de bienvenida para Lagarde que llegaba el viernes. Pero, como pasaba con Aranguren, en el Excel todo anda bárbaro: el problema imponérselo al pueblo.
El día anterior había sido un “martes de Lebac”, en el que, a diferencia de los dos anteriores, el gobierno logró controlar el dólar en 27-28 pesos. Eso sí: con una tasa del 46,5%, o sea 9% sobre el interés internacional, y un Riesgo País de 900. Pero viniendo del descontrol del vencimiento de hace un mes, donde Dujovne presentó la renuncia y Macri no sabía qué hacer, ahora tuvieron algo que festejar y salieron a hacer conferencias de prensa. Así a Macri le tocó salir el jueves por TV con la teoría de “la tormenta” y “el futuro”, y el viernes por Instagram a responder estupideces programadas.
El fin de semana, la reunión de ministros de economía del G20 estuvo atravesada por la guerra comercial en desarrollo entre EEUU y China. Pero como Macri viene de pedirle a Trump apoyo para que el FMI le preste 50 mil millones de dólares, y por otra parte ahora se va de viaje a la reunión del BRIC (Brasil, Rusia, India, China) ampliado, escapó de las definiciones tajantes y, aprovechando que era el anfitrión, les propuso “que charlen más”.
El proyecto exportador
Macri también aprovechó el domingo. Desde escenario de la exposición anual de la Sociedad Rural volvió a ratificar su proyecto productivo: exportar alimentos al mundo y eliminar las retenciones, incluso contra las propias recomendaciones del FMI que monitorea el déficit fiscal.
Hay que tener en cuenta que la devaluación de dólar de 17 a 28 pesos ya significó un brutal subsidio a los exportadores, con el que ya redujeron en lo que va del año, un tercio de todos los costos internos. La eliminación, o reducción en el caso de las soja, de las retenciones a las exportaciones agropecuarias no solo se fundamenta en los intereses y creencias económicas de Macri: son una de las bases de los votos de Cambiemos.
La coalición gobernante del PRO, Carrió y la UCR llegó con dos banderas: detener el proceso inflacionario y bajar las retenciones al campo. El primer punto evidentemente no se cumplió, en parte gracias al desfinanciamiento del Estado que produjo el cumplimiento del segundo. El PRO apunta a ganar Córdoba y disputar Santa Fe y otras provincias sojeras, además de retener la provincia de Buenos Aires con Vidal y CABA con Larreta. Pero la inflación, la devaluación salarial entre los trabajadores y la recesión entre comerciantes no exceptúan a los que votaron por Cambiemos. Y esto se refleja en las últimas encuestas.
Con una política así, el país se desindustrializa y los alimentos que quedan para que consumamos los argentinos se dolarizan. El pan se pagaba en diciembre y se paga ahora 2 dólares; y la garrafa más de 10. Y lo mismo pasa con los materiales para la construcción y todo lo exportable.
Ahora lo principal del ajuste es a través de la inflación. Mirado de conjunto, la principal lucha económica de los trabajadores es por salario, los despidos y los tarifazos. Solo para los que están en blanco y sindicalizados, el tope anual fue 15% y ahora del 20% frente a una inflación acumulada en los últimos 12 meses de 29,5%, de los cuales 16% son de primer semestre de 2018. ¿Y para los que están en negro?
Se perdieron 94.500 puestos en blanco en los primeros 4 meses del 2018. De cada diez puestos de trabajo que se crearon en 2018, ocho fueron informales, precarizados, escondidos bajo el monotributismo o directamente en negro. Esto merma la recaudación previsional del ANSES. Las estadísticas muestran que aún sin la ley laboral de Cambiemos aprobada, con el aval de los jerarcas sindicales al servicio de los monopolios, penetran las condiciones de trabajo “competitivas” antiobreras.
El Movimiento 21F
Por el contrario un conjunto de gremios de la CGT encabezados por Camioneros y de las CTA’s y movimientos sociales vienen empujando la lucha. Y esta unidad se viene fortaleciendo tras haber enfrentado juntos la Ley Previsional y la Laboral en diciembre del año pasado y el desborde del techo salarial y los tarifazos este año. Éste se ha ido transformando en el principal centro de coordinación de la lucha nacionalmente. Desde allí se ha motorizado y apoyado las luchas de los docentes, del Inti, Río Turbio, el Hospital Posadas, Télam y muchos otros.
Por ese camino, tras la multitudinaria movilización del 21F se enfrentó los tarifazos, lucha que en medio del quiebre del plan económico se llevó puesto al ministro Aranguren. Y en definitiva, con el paro activo del 14 de junio en el marco del veto presidencial a la Ley Antitarifazo, impuso el rotundo paro de la CGT del 25 de junio.
No hubo un adelantamiento del Congreso de la CGT que superara al triunvirato con una dirección opositora de confrontación con el gobierno, que es lo que exige la situación de los trabajadores, aun cuando algunos gremios industriales como los del MASA mostraron acercamientos a Moyano y comenzaron a salir a la calle. El triunvirato de la CGT se tomó su tiempo tras el paro del 25 de junio. Pero ahora hizo una conferencia de prensa y se ha pronunciado contra el ajuste fiscal que implica el pacto con el Fondo. Y Schmid vuelve a tironear sin descartar nueva medidas.
Triaca, desde el Ministerio de Trabajo, disparó una multa contra el gremio de Camioneros de 800 millones de pesos por incumplir una conciliación obligatoria. El monto, a modo de amenaza a todos los sindicatos, surge de multiplicar la mitad del salario mínimo vital y móvil por la cantidad de afiliados del gremio correspondiente, en este caso el que encabezan los Moyano. Se prometieron reacciones proporcionales a la multa que se conocerán en estos días.
En distintas provincias y ciudades se vienen conformando las mesas y plenarios del 21F. El 14 de agosto se hará en CABA un lanzamiento nacional del movimiento en clara confrontación con la política del gobierno de Macri, su proyecto y el pacto con el Fondo. Desde la CTA-A que encabeza Pablo Micheli llevaremos la propuesta de motorizar un paro activo de 36hs.
¿Presupuesto 2019?
¿Ajuste de 100 mil millones acordado con los gobernadores? ¿Ajuste unilateral desde la Casa Rosada? La mayoría de los gobernadores, juntando a los de Cambiemos y los del PJ conciliador como Urtubey y Schiaretti, apoyan la necesidad del ajuste y el acuerdo con el FMI. Pero aun así es difícil negociar en pesos el presupuesto del 2019 cuando nadie sabe a cuánto va a estar el dólar en seis meses. Además, los giros de partidas por encima del Presupuesto 2019, tanto si se aprueba en el Congreso o si termina siendo el de 2018 extendido, es una atribución del Jefe de Gabinete Marcos Peña Braun.
Llegados hasta ahí, dentro del gobierno evalúan cuanto lograrían dibujar los números y utilizar parte de los dólares del Fondo para permitirse gastos que apuntalen a sus candidatos en el 2019, con un guiño de los mandamases en el FMI dado el escenario latinoamericano y local.
Por eso Macri hoy no tiene como centro un acuerdo con el PJ conciliador que apoya el pacto con el FMI, sino que polariza basado en los resultados de encuestas que lo ubican parejo, alrededor del 30%, con CFK. Desde ahí lleva a la rastra a los Urtubey (4%) y a los Massa (11%). Un juego que mete presión a los gobernadores del PJ y huye para adelante de la mano de los dólares del FMI. Un juego que puede funcionar siempre y cuando la situación económica, social y política no se desfonde.
Unir fuerzas para derrotarlos
Nuestra política tiene un eje central: la unidad de todas las fuerzas opositoras dispuestas a confrontar con la política de ajuste, entrega y profundización represiva. El Movimiento 21F y los actos del 25M y el 9J vienen siendo el motor de esa unidad, que también se expresa en programas avanzados. Desde el movimiento obrero se abren condiciones y trabajamos por el paro activo de 36hs.
Para el 8 de agosto se apresta con toda su fuerza la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, con el movimiento de mujeres y las fuerzas progresistas para desbordar el Congreso con pañuelos verdes y un acampe multitudinario, para que el Senado transforme en ley, sin modificaciones, el proyecto aprobado en Diputados.
El decreto de Macri permitiendo el accionar interno de las FFAA ya ha desatado el rechazo de todas las organizaciones de libertades, derechos humanos y de todas las fuerzas populares. Ya se está convocando a repudiarlo este jueves al Ministerio de Defensa. Y habrá más, también porque se preparan actos y manifestaciones al cumplirse este 1º de agosto un año de la desaparición forzada de Santiago Maldonado.
Los trabajadores de Télam han obtenido un fallo judicial a su favor que el gobierno no cumplió y siguen luchando ocupando sus puestos de trabajo por la reincorporación. Los gremios docentes universitarios han aprobado el no inicio de clases para el segundo cuatrimestre que comienza en pocos días. Y el Frente de Unidad Docente Bonaerense ante la falta de respuesta va a un nuevo paro.
Mientras Macri y Cambiemos estén en el gobierno, nada bueno podemos esperar para el pueblo. Hay que unir fuerzas para derrotarlos. Y la manera será la que termine imponiendo el desarrollo de las consecuencias de su propia política y de la lucha popular que los enfrenta.










