A seis meses de gobierno macrista, el gobierno nacional y los provinciales se empeñan en profundizar el ajuste, los tarifazos y la represión, contando para ello con el aire que todavía tienen a cinco meses de gobierno. En lo económico ese aire se lo da la mayor recaudación en términos generales. La recaudación impositiva de mayo fue un 23% más según la AFIP (comparado con mayo del 2015). Pero el gobierno no habla que esa recaudación está muy por detrás de la inflación que ya supera el 45%.
Por otro lado, las paritarias, más allá de las conquistas que se acercaron a la inflación como aceiteros, no desestabilizaron la economía del gobierno. Los jerarcas sindicales una vez más volvieron a apuntalar los salarios a la baja y la paz social. Por otro lado, hay una brecha salarial muy grande entre los propios asalariados, y esto juega como un factor importante de división.
Pero mirado en términos de planificación económica a mediano y largo no hay bases creíbles para prever una recuperación económica. La recuperación que se decía para el segundo semestre se transformó en “el año que viene”, según Michetti, o en la espera del “tercer semestre”, como afirmó Carrió. O sea nunca… Ahora presentan un plan de obras públicas para generar trabajo; sabiendo que éste ha sido un costado fuerte en la gestión macrista en la CABA, también ha sido un reducto de millonarios negocios del constructor Niki Caputo, íntimo de Macri.
Con la reparación a los jubilados el gobierno toca una fibra muy sentida para el pueblo. Una deuda histórica de décadas de robo por parte de los diferentes gobiernos. Esta reparación abarca a alrededor de 2.300.000 jubilados que no cobran lo que corresponde: 250.000 de ellos tienen juicios en curso y 50.000 ya tienen sentencia firme.
La reparación, que permitirá que esa franja de jubilados cobren un 45% de aumento, es la punta de lanza de un proyecto que apunta reformar el sistema jubilatorio en el 2017 y que se plantea lograr los fondos para dicha reparación de la venta de las acciones que el Estado tiene en 46 compañías a través del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) de la Anses. Así se ofrece un gran negocio de miles de millones de pesos para los monopolios imperialistas y de burguesía intermediaria, y se deja en el aire, sin fondos, el sistema previsional, abriendo en el futuro la puerta a su privatización.
La resistencia popular
La lluvia de amparos en la Justicia contra el tarifazo del 1800% en el gas –acompañadas por movilizaciones de miles como en Río Grande, Bariloche o Santa Cruz– obligó al gobierno a retroceder sus pasos y fijar un tope del 400% en la mayoría de los casos. Esta lucha, que ya es nacional, se transformó en un icono de resistencia donde confluyen diferentes sectores.
Pero esta reacción popular contra los tarifazos está estimulada también por la extraordinaria lucha de los trabajadores estatales, particularmente en Tierra del Fuego y Santa Cruz. Se lleva más de 95 días de lucha en el primer caso y más de 45 días de paro docente en el segundo. Son luchas que muestran a un gobierno muy duro y a los trabajadores que no aflojan en sus reclamos por más que sean reprimidas brutalmente, como en Tierra del Fuego con allanamientos, presos y desalojo con incendio del acampe en la Casa de Gobierno a las 2am con personal de civil incluido. Mantener encendidas las llamas de estas luchas es mantener vigente la pulseada contra el ajuste nacional y provincial.
El plan represivo
El ajuste no cierra sin represión. Los sucesos de Tierra del Fuego no son aislados y tienen que ver con un verdadero “banco de pruebas” nacional donde el gobierno provincial de Rosana Bertone estrechó su vínculo con Rogelio Frigerio. Aplica diferentes formas: la represión abierta, en la madrugada con allanamientos sin orden o con persecuciones, exoneraciones a los dirigentes docentes, y quita de personerías a gremios en lucha. Esta práctica se repite en Jujuy, con allanamientos y encarcelamiento a dirigentes del SEOM, o en Santiago del Estero con patotas del gobierno que golpearon impunemente a los dirigentes docentes autoconvocados; o como en Chaco, donde el gobierno y la Justicia intervino el sindicato docentes SiTECH.
El gobierno nacional está ajustando la política represiva. El “protocolo antipiquete” no le dio resultado hasta ahora y la perspectiva de la lucha social tiende a agudizarse. Estudian detenidamente luchas como la de las cooperativas sociales en la CABA, que ocuparon la Jefatura de gobierno o acamparon el 24 de Mayo en las inmediaciones de Plaza de Mayo haciendo que el gobierno desistiera de realizar actos en la plaza. La desocupación y el hambre ha crecido y por eso, junto con los alimentos a los comedores y planes, también hay más presencia represiva en las barriadas y villas.
El decreto de Macri que concede autonomía a las FFAA es de una gravedad manifiesta, por más que al propio Ricardo Alfonsín no le parezca nada grave. Como afirma el comunicado de Memoria Verdad y Justicia, refuerza el plan represivo y “devuelve a las Fuerzas Armadas autonomía para resolver ascensos y bajas, designaciones de personal, traslados, premios, entre otras cuestiones que hasta ahora dependían de Ministerio de Defensa. De esta manera será el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA quien designará a los oficiales y suboficiales del Estado Mayor, a los militares retirados para funciones docentes y a los agentes civiles, a quienes autorizará sus cambios de destino”. La lucha contra el ajuste debe llevar como una marca indeleble la denuncia del plan represivo.
La patagonia rebelde
Son la avanzada en el enfrentamiento al ajuste. Estas luchas tienen una característica nueva en la unidad de gremios. En el caso de Tierra del Fuego, la Unión de Gremios y Jubilados Estatales se reúne todos los días y realizan asambleas y consultas permanentes a sus bases. Se sobrepusieron a las traiciones y mantienen viva la lucha, aun en duras condiciones. Ahora hay una necesidad de coordinar regional y nacionalmente la lucha contra el ajuste. Máxime cuando las CGT’s defeccionan ahora unidas y le dan un tiempo al gobierno: aire que el gobierno aprovecha para avanzar con el ajuste.
En este marco la movilización de las dos CTA’s, aun con limitaciones, a Plaza de Mayo fue importante. Las gigantescas movilizaciones el 3 de junio por #NiUnaMenos mostraron también el estímulo a la lucha y las denuncias de los programas que fueron desmantelados por el gobierno nacional y los provinciales. En Tierra del Fuego, gobernada por una mujer, la marcha fue esperada en Casa de Gobierno con decenas de policías y grupos antimotines.
La coordinación a nivel nacional con las direcciones sindicales que sostienen la lucha en las provincias pasa a ser una gran necesidad para enfrentar el ajuste, los tarifazos y los planes represivos.
El pueblo no afloja. No da tregua porque hacerlo es perder. Y el ejemplo de los fueguinos es que la lucha puede ser dura, con curvas y contracurvas, provocaciones y choques, pero hay que sostenerla porque la razón está del lado de los trabajadores en esta gigantesca batalla política. “Nuestro norte está en el sur”.










