La alianza Cambiemos avanzó en el orden nacional en las PASO del pasado domingo. A las provincias como Jujuy, CABA, Mendoza y Corrientes, que ya controlaba, se le suman los triunfos en distritos de gran importancia como Córdoba, La Pampa, San Luis, Santa Cruz y Entre Ríos, donde Cambiemos capitaliza la crisis del peronismo en el orden nacional. A esto se suma la derrota en Neuquén del MPN (Movimiento Popular Neuquino) en manos de Cambiemos.
Este resultado deja a un sector de la llamada “liga de gobernadores” golpeados por el resultado electoral; a lo que se suma las derrotas en Río Negro y Chubut en manos del kirchnerismo. Otros como San Juan, Tucumán, La Rioja, Salta, Chaco y Formosa ganaron y salen fortalecidos. Ahora el gobernador cordobés Schiaretti propone discutir con el gobierno nacional la coparticipación, las ayudas sociales y la gobernabilidad. La relación y fluidez entre éstos y el gobierno nacional será clave en los avances en materia de flexibilización y ajuste del sistema previsional.
En gran medida la diáspora del peronismo operó para que el descontento hacia la política del gobierno nacional no fuera más grande de lo que fue (dos tercios de los votantes), ya que muchos optaron por dar un poco más de chances para ver si mejora la situación antes de “saltar sin red” frente a una oposición fragmentada, dividida y sin liderazgo.
Por otro lado, Cambiemos se muestra como una fuerza nacional, con arraigo en la zona núcleo de la soja y el maíz agradecida por la quita de retenciones y la devaluación.
El oficialismo nacionalizó y polarizó con el pasado kirchnerista principalmente en los lugares donde gobiernan los capitostes del PJ desde hace décadas, vinculándolos con la corrupción, centralmente en la obra pública desde el Estado y el narcotráfico. También quedó en evidencia con la baja del dólar y la subida de la bolsa el lunes 14/8 que las corridas de las semanas anteriores fueron una “manito” para generar un clima de incertidumbre e inestabilidad si el resultado era adverso al oficialismo.
Pero la madre de las batallas se dirimió en el distrito clave a nivel nacional que cobija al 38% del padrón electoral: la provincia de Buenos Aires, donde tuvieron que manipular los resultados frente a la polarización con CFK. Por eso jugaron a “destajo” la imagen de la gobernadora Vidal y aprovechando la inconsistencia del massismo. Éste aparece opositor pero fue el más firme garante del Ejecutivo para los votos de leyes claves durante el primer año. Así perdió más del 5% de los votos cayendo a un 15,5%. La polaridad también lo padeció Florencio Randazzo, que apenas superó el 5,5% de los votos. Estas dos fuerzas se desgarrarán más aún hacia las elecciones de octubre.
Así, el gobierno salió a anunciar un triunfo por más de 6% sobre CFK con solo el 17% de las urnas escrutadas, con la intención de acoplar ese “batacazo” al resultado en las provincias lo que daría una verdadera sorpresa la noche del domingo. La misma maniobra hicieron en la provincia de Santa Fe. La manipulación consistió en no incorporar 1500 mesas, más de 300 mil votos, al escrutinio provisorio de las urnas de seccionales que más benefician a CFK, para que los resultados estén recién en septiembre.
La maniobra en la provincia de Buenos Aires termina victimizando a CFK, que basó su campaña en el eje “anti-ajuste”. Ahora se habla más de sus denuncias de fraude y la manipulación del gobierno que de la derrota histórica en su bastión, Santa Cruz.
En el marco de la crisis estructural del PJ, el kirchnerismo ya como fuerza transversal en Unidad Ciudadana ganó en Chubut, Río Negro, Santa Fe, Catamarca, Formosa, provincia de Buenos Aires y Tierra del Fuego; y junto a otros aliados ganaron en Santiago del Estero y Misiones.
Pero CFK, por su pasado en el gobierno que muestra su programa y objetivos, no está en condiciones de unificar un reagrupamiento consecuente contra el ajuste, la entrega y represión. Sobre esta realidad cabalgó el gobierno y lo nacionalizaron los medios. La base popular, así como dirigentes intermedios de esta corriente, seguirán luchando mas allá de lo que haga en el futuro CFK.
La mayoría no los votó
Los resultados de las PASO muestran que el gobierno básicamente avanzó aprovechando la crisis del peronismo y sus divisiones. Así Cambiemos (más algunos aliados como Eco) sumó el 37% de los votos nacionalmente. Pero dos tercios de los votantes optó por no acompañar de diferentes maneras al gobierno y un enorme caudal rechazó su política de ajuste. En Buenos Aires, dos tercios votaron contra el ajuste. En Santa Fe, un 70% no votó a Cambiemos. En Tierra del Fuego, hubo un voto castigo no sólo al gobierno nacional sino también a la gobernadora Bertone cuya lista quedó tercera.
El avance del gobierno tiene características marcadas por una actitud más “conservadora”, de resguardo frente a una realidad adversa, particularmente en el movimiento obrero donde los dirigentes traidores pactan con el gobierno y las patronales, negociando los despidos y suspensiones, como se ve en Pepsico o en el SMATA, entre otros. Dirigentes que pactan con el gobierno pero también son el blanco de éste a la hora de dividir al movimiento obrero. Porque el Ejecutivo, encabezado por el mismo Macri, se encargó de demonizarlos y tratarlos de mafias, recogiendo aceptación en una parte de trabajadores que los padecen.
El voto de las fuerzas populares
Las fuerzas de izquierda y populares que protagonizaron la elección tuvieron resultados dispares, donde unas como el FIT pasó las PASO en todo el país y creció en cantidad de votos y otras lo hicieron pero no en todos los distritos. Lo cierto es que fueron canal de expresión de los que vienen luchando consecuentemente en todo el país y rodean las luchas como las de Pepsico y Cresta Roja contra los despidos, los docentes y estatales, por el derecho a la aborto seguro y gratuito, contra los femicidios y los que exigimos la aparición con vida de Santiago Maldonado, entre otras tantas luchas. Pero esta buena performance se opaca si solo sirve para “mirarse el ombligo” con un análisis totalmente negativo de la realidad, para desde allí propagandizar “el refugio antiaéreo” que deja afuera a la gran mayoría del movimiento obrero y popular.
Frente a la ofensiva que prepara el gobierno con decretos como los que cierran ramales de ferrocarriles, proyectos de flexibilización laboral y destruyendo el sistema previsional. Frente a los dirigentes de la CGT que ya se acomodan para sentarse y pactar en peores condiciones que antes. Frente a la inflación y la entrega que significará acrecentar más la deuda para sostener la bicicleta financiera inflando la bomba de las Lebac. Frente al plan represivo a las luchas y persecución a los dirigentes populares. Frente al acuerdo directo con el imperialismo norteamericano que ha venido a dar el apoyo al gobierno y lo presenta como amigo en la región, mientras amenazan a Venezuela, las fuerzas populares y antiimperialistas debemos apoyarnos en los que rechazaron el ajuste en la elección y ampliar el reagrupamiento popular con instrumentos de frente únicos como el que se expresó en Tierra del Fuego con la Iniciativa por la Unión, que dio su primer paso en estas elecciones defendiendo la producción nacional contra la ola importadora, denunciando el paquete de ajuste.
Un reagrupamiento que enfrente al gobierno, no pensando solo en los votos de la izquierda sino ampliando desde las necesidades más urgentes de nuestro pueblo para desatar las luchas desde abajo con los sectores que salgan a pelear, ya sean de las corrientes kirchneristas, de la izquierda latinoamericanista, del peronismo combativo que no se resigna a ser devorado por la crisis del PJ. Y de todos aquellos que estén decididos a enfrentar el ajuste y cambiar la correlación de fuerzas en el movimiento obrero y popular para avanzar hacia una política emancipadora dirigida por los trabajadores, de desarrollo industrial y agrario independiente que recupere nuestro comercio exterior, nuestra junta nacional de granos, ferrocarriles, industria naval, aérea y petrolífera, lleve adelante una profunda reforma agraria para conquistar tierra para quienes la trabajan y habitan, y demás medidas necesarias para la liberación nacional y social.










