Con Macri, la pobreza sigue

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En solo 27 días, Macri pasó del «crecimiento invisible» del 1º de marzo a la «fuerte caída de la pobreza» con 1.900.000 de pobres menos. Para el gobierno, es un anuncio clave para dar inicio desde números concretos a la recuperación de la iniciativa política. Afirman que la pobreza se redujo, de acuerdo los datos del INDEC (ahora creíble), a 25,7% en el 2017, medida con respecto al 30,3% del segundo semestre del 2016 donde la inflación llegó al 40%.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina –órgano en el que el gobierno confiaba casi ciegamente antes de su mandato– arrojó para abril del 2016, 34,5% de pobreza, con un incremento de un 4,8% respecto del 29,7% de fines del 2015. O sea que en esos seis meses hubo 1.500.000 nuevos pobres. Para esa fecha, el gobierno cantaba un 30% y señalaba que prácticamente era por la herencia del kirchnerismo y que las inversiones llegarían en el segundo semestre. Pero a fin de ese año las inversiones no vinieron y la inflación llegó al 40%.

Teniendo en cuenta estos antecedentes y más allá de los retoques estadísticos, las razones de la baja parcial de la pobreza las podemos encontrar en que el 2017 fue un año electoral. Cerró diferente al 2016 en materia inflacionaria. El año pasado se registró una recomposición parcial del poder adquisitivo del salario (respecto de 2016, aunque no así en relación a 2015), empujado por el sector asalariado precarizado privado no registrado que creció sobre el sector registrado. La otra razón a la vista es el crecimiento de la Construcción en un 30%, principalmente en la obra pública. Otras políticas preelectorales fueron los aumentos de jubilaciones y pensiones, de programas sociales, préstamos de la ANSES sin requisitos crediticios y los créditos UVA.Otro factor es el avance del cuentapropismo. Los sectores agrarios, particularmente en la zona núcleo y la ganadería, también mostraron avances. La realidad del dólar en el segundo semestre del 2017 no es la de los meses que corren, con una devaluación que impacta en los alimentos y la pérdida del salario.

Pero ahora, el ajuste desatado tras la elección muestra que este año será peor que 2017. No sólo porque deberán pagarse los créditos –contrayendo el consumo–, sino especialmente por la marcha sin pausa de la inflación con nuevos tarifazos, despidos en el Estado y privados en los primeros meses del año. Con salarios que quedaran entre un 5% o 10% por detrás de la inflación que se proyecta hacia fin de año entre 20% y 25% anual. Con una caída del consumo permanente y nueva oleada de despidos encubiertos en retiros voluntarios. Quizás por esto el gobierno se propone refundar el INDEC ¡y sus estadísticas!

Lo cierto es que el gobierno, ya lanzado a la campaña electoral,buscará seguir manteniendo una alquimia difícil que implica “mejorar” las cifras de pobreza apelando nuevamente a la Construcción; pero esta vez basada enlos acuerdos con empresas y bancos privados a través de los PPP (Participación Publica Privada) en la obra pública. Y como las empresas ya anunciaron que las obras van a ser más caras, el gobierno ya se adelantó con los tarifazos en los peajes de las rutas donde se harán las obras. Por otro lado seguirá controlando la disparada del dólar mediante la inyección del Banco Central, mientras necesita de divisas para afrontar los compromisos de deuda externa y el déficit histórico de la balanza comercial, mostrando la esencia de la política desindustrialista y agro-exportadora. El panorama es complicado ya que por la sequía se espera que no se rindan alrededor de 5 mil millones de dólares del campo.

Para afrontar esta realidad con la campaña ya lanzada, el acuerdo del gobierno con los medios masivos y periodistas es estratégico. Estos le dan la plataforma para instalar los temas que le permiten al gobierno retomar en el corto plazo la iniciativa política. En este caso, nada más importante que hacerlo desde esos que sacuden las fibras más sensibles como es la pobreza. Así Durán Barba sostendría una ecuación sencilla: “si baja la pobreza, el proyecto es viable”. Hay mucho de esto en el anuncio del presidente con el objetivo de recuperar el centro del ring.

Desde esta plataforma más firme, trata de avanzar en el terreno político. Ahora contra sectores del poder judicial. Antes lo hizo contra algunos sindicalistas. Pero ahora arremete contra los jueces que dieron una bofetada al Ejecutivo al dejar en libertad a detenidos del kirchnerismo sin condena. El gobierno trata de sacar fuerzas de su debilidad y, como buen yudoca, transformarlo en una ofensiva contra los jueces “cobardes” o “garantistas”, mientras avanza para cambiar unos y extorsionar a otros.

También buscará en pleno mundial llevar adelante las reformas en el terreno laboral en acuerdo con los jerarcas sindicales que pactaron con el gobierno las paritarias a la baja, a cambio de que nos se avance en los juicios como a Cavallieri en comercio y otros que están en carpeta para avanzar.

La reelección, el peronismo y la división en Cambiemos

En esta carrera, el macrismo trabaja para profundizar la división en el peronismo que le garantice sortear el ballotage en el 2019. Busca ensanchar la grieta entre la corriente “Argentina Federal” que conduce el senador Pichetto–con el aval de gobernadores como Urtubey de Salta e intendentes– y el reagrupamiento nucleado en “Hay 2019” –donde se agrupa el kirchnerismo, Rodríguez Saá, el moyanismo y otros sectores transversales–.

Por otro lado, las grietas en el frente interno Cambiemos no se detienen y tienen expresión en la UCR. Ahora Ricardo Alfonsín, blanqueó que no se descarta que ese partido presente candidatos propios en los comisión del 2019. Éste es solo una expresión de un gran malestar de dirigentes intermedios con las políticas del gobierno, donde son convidados de piedra pero se tienen que hacer cargo de las medidas del gobierno nacional.

La contraofensiva social y política

Frente a la dura realidad que marca el 2018, con decenas de miles de despidos, paritarias a la baja, caída de las AUH, el robo a los jubilados y los tarifazos, urge que las fuerzas opositoras que protagonizaron la masiva jornada de lucha del 21F den continuidad al plan de lucha, por el camino del paro docente en todo el país el miércoles 5 de CTERA y otros gremios, así como Salud y estatales de la provincia de Buenos Aires, que pueda dar otro cachetazo al gobierno y sus cómplices que le garantizan los votos en el Congreso para avanzar con el ajuste, como sucedió con el robo a los jubilados.

Al calor de las luchas, impulsamos el Nuevo Movimiento Popular para la Liberación para ir al encuentro de los sectores sociales, políticos, sindicales y de la cultura para debatir un programa y garantizar la independencia política con perspectiva en la lucha por la liberación nacional y social, que permita superar la división histórica del peronismo, para recuperar las conquistas históricas en el terreno económico, político y social. Pero no para volver la página sino para avanzar con los trabajadores a la cabeza de todo el pueblo argentino en un rumbo emancipador.

Es desde esta perspectiva que ubicamos un obstáculo inmediato en este período expresado en la política de ajuste, entrega y represión del macrismo y sus cómplices. Por eso trabajamos para confluir con todos aquellos que se planteen enfrentar ahora el ajuste e impedir la continuidad de esta política en el 2019. Al calor de estas tareas, llevamos adelante el mes de la prensa del Comunismo Revolucionario, difundiendo nuestro periódico Vamos por la Liberación! en todo el país.