Causa ESMA III: Perpetua a 29 represores

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El Tribunal Oral Federal 5 (TOF5) dio a conocer las sentencias por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en la denominada “Megacausa ESMA III”. Según la sentencia, leída el pasado miércoles 29 de noviembre, fueron condenados a perpetua el “Tigre” Acosta, Alfredo Astiz, Jorge Antonio Azic –el apropiador de Victoria Donda– y otros 25 genocidas. Entre ellos, Mario Daniel Arrú y Alejandro Domingo D’Agostino, dos de los pilotos de los llamados “vuelos de la muerte”, que por primera vez llegaron a juicio. Además se dictaron tres penas de entre 17 y 25 años y quince de entre 8 y 15 años. Lamentablemente, seis genocidas fueron absueltos. Entre ellos, el ex ministro de Hacienda de la dictadura, Juan Alemann, acusado por los sobrevivientes de haber recorrido el centro clandestino de detención de la mano de los torturadores.
Se trata del tercer juicio en la ESMA, que comenzó en noviembre del 2012 y se caracterizó por constantes dilaciones en la celebración de las audiencias por parte del tribunal, compuesto por los jueces Leopoldo Bruglia, Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Pablo Bertuzzi. Es el juicio más largo de la historia de nuestro país. A pesar de eso se lograron importantes condenas. Además de las mencionadas, recibieron perpetua por primera vez Juan Carlos Rolón –que había sido absuelto en el anterior juicio ESMA II– y otros integrantes de los grupos de tareas que actuaron entre el ‘79 y el ‘83 que no habían sido juzgados previamente. Otra cuestión muy importante es que se logró probar la existencia de “los vuelos de la muerte”, una de las formas más aberrantes en que la dictadura asesinaba a los luchadores populares.
Se comprobó además la existencia y el rol del Comando de Operaciones Navales en esta metodología macabra. Éste, ante el requerimiento las fuerzas de tareas que operaban en todo el país, utilizaban los aviones Skuvan, Eelectra, DC3 y helicópteros para transportar a los prisioneros, los cuales eran drogados con “pentotal” (o “pentonaval”, como le llamaban cínicamente los represores) y arrojados vivos al mar o al Río de la Plata. Ésa fue la metodología aplicada sistemáticamente para deshacerse de los prisioneros en la ESMA, como demostraron los fiscales Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele, y todas las querellas.
En este juicio fueron incluidos 789 víctimas del terrorismo en este centro clandestino de detención, entre los que se encuentran los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, y los diez que se conocen como «el grupo de la Santa Cruz», que incluye a las primeras Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. En el primer y segundo juicio de la ESMA se incluyeron 90 víctimas (4 y 86, respectivamente), donde también fueron condenados Astiz y el “Tigre” Acosta (ver recuadro). Este año comenzó el cuarto juicio, llamado Megacausa ESMA IV, donde son investigadas 817 víctimas.
Por otro lado, la Megacausa ESMA III también muestra lo que falta conseguir para lograr verdad y justicia. El juicio se inició con 70 genocidas acusados; de ellos, sólo han quedado 56. Algunos murieron impunes y otros fueron declarados incapaces por encontrarse seniles. Además, si bien hubo 29 condenas a perpetua, otras 19 fueron de 8 a 10 años y 6 fueron absueltos. En la mayoría la fiscalía había solicitado perpetua. Encima, cuatro de los condenados a 10 años fueron excarcelados. Por eso los organismos de derechos humanos señalaron que apelarán estas sentencias. Con todo, la culminación de este juicio es un triunfo importante que fortalece la lucha popular por memoria, verdad y justicia.
Silencio oficial
Frente a este juicio histórico, casi no ha habido opiniones oficiales. En una mención obligada el ministro de Justicia, Garavano, afirmó que “esto echa por tierra muchas de las afirmaciones contra el gobierno”. Obviamente, nada dijo de las frases de su diputada Carrió que propuso revisar los juicios a los militares (“No lo voy a sacar en campaña”, Vamos! Nº109).
Según datos de la Secretaría de Derechos Humanos en 2015, hasta ese momento había registrados 762 CCD en todo el país. Sólo en la ESMA se estima que en número de víctimas supera las 5.000. Esto da una pauta de la verdadera magnitud del genocidio que, desde que asumió, el gobierno de Macri intenta relativizar. ¡La lucha por verdad y justicia continúa!