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Belgrano, la revolución latinoamericana y su pensamiento económico

200° aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano

El 20 de junio de 1820 se conmemora el día de la Bandera en memoria y homenaje al General Manuel Belgrano.

Líder revolucionario de la lucha contra el colonialismo español, hizo jurar la bandera a su tropa bajo el lema: “Juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad”. Este juramento y la utilización de la bandera como insignia para distinguirse del enemigo realista le valió una reprimenda por parte del Triunvirato, a cargo de Rivadavia, que lo obligó a eliminar la bandera. Sin embargo, este juramento se ha vuelto un acto escolar cotidiano en las Escuelas argentinas y un símbolo de gran importancia para la patria.

La figura de Belgrano ha sido un gran emblema en la construcción del Estado Argentino. “Historia de Belgrano y la Independencia Argentina” escrita en 1857 por Mitre sienta las bases de la historia nacional plagada de tergiversaciones y ocultamientos.

Todos y todas sabemos que fue él quien hizo flamear la bandera a orillas del Rio Paraná. Pero lo que han elegido no contarnos es que Manuel Belgrano fue parte de los revolucionarios que lucharon una verdadera independencia para los territorios del Virreinato del Río de La Plata.

En 1806 ya demostraba su lucha incansable por lograr la libertad cuando se negó a jurar fidelidad ante los ingleses que habían tomado Buenos Aires e incluso cuando en lugar de retroceder hasta Córdoba se dirigió hacia el norte para triunfar en Salta y Tucumán. Fue con el gobierno del Año XIII que logró hacer que el Ejército del Norte jurara la bandera frente al Río Juramento.

Estos enfrentamientos son expresión de los debates hacia el interior del frente revolucionario. Manuel Belgrano junto a San Martin, Moreno, Juana Azurduy, Artigas entre otros, fue parte de los y las revolucionarios/as que lideraron las guerras de independencia hispanoamericanas con el objetivo de conquistar una verdadera emancipación para los pueblos del sur y que para ello la lucha debía ser en todo el continente. No debemos olvidarnos que los ingleses seguían muy de cerca el proceso revolucionario, incluso invadieron el territorio.

Belgrano era partidario de la unidad de los pueblos para enfrentar al ejército realista y sus aliados locales, por eso que se opuso firmemente a la firma del “Tratado de Pacificación” que le entregaba la banda oriental a los españoles.

Protagonizó junto al pueblo jujeño el conocido éxodo. Aceptando la orden del Triunvirato se retiró del territorio pero realizó un repliegue general de toda la población jujeña dejando desprovistos a los españoles para luego enfrentarlos en Salta. Enfrentó la línea pactista impulsada por el sector encabezado por Rivadavia, profundizando el camino revolucionario y libertario del proceso de emancipación.

Batalla de Salta

Ya en 1813 Belgrano denunciaba la desigualdad social y el reparto desigual de la riqueza en los territorios rioplatenses: “Una de las consecuencias inevitables de estas relaciones entre los diversos habitantes de la tierra es, que en medio de la circulación general de los trabajos, y las producciones de los bienes, y de los placeres, existe una lucha continua entre diversos contratantes: pero como ellos no son de una fuerza igual, los unos se someten invariablemente a las Leyes impuestas por los otros. Los socorros que la clase de Propietarios saca del trabajo de los hombres sin propiedad, le parecen tan necesarios como el suelo mismo que poseen; pero favorecida por su concurrencia, y por la urgencia de sus necesidades, viene a hacerse el árbitro del precio de sus salarios, y mientras que esta recompensa, es proporcionada a las necesidades diarias de una vida frugal, ninguna insurrección combinada viene a turbar el ejercicio de una semejante autoridad” (La gaceta, 1813). Éste Belgrano que critica la concentración de la propiedad en pocas manos, no es el Belgrano que la historia mitrista nos cuenta.

Agricultura, Industria y Comercio

Ya en su escrito de 1796 dirigido al Rey de España “Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria, proteger el comercio en un país agricultor”, bajo su rol de cónsul de Bs. As. Belgrano recomienda la creación de una escuela de agricultura para que los jóvenes labradores conozcan los principios generales de la vegetación, la roturación de la tierra y rotación de cultivos y las reglas para estercolar la tierra. Belgrano pretendía fomentar la pequeña producción agraria y diversificar la producción, incluso la necesidad de poner a trabajar las tierras ociosas, para eso recomienda la utilización de las técnicas de cultivos que se llevan adelante en Inglaterra, Francia y Alemania, la creación de un fondo para socorrer a los labradores y no pierdan sus tierras en manos de los “grandes monopolios”.

Destacó como central el desarrollo de una agricultura que provea las materias primas para producir manufacturas y desarrollar el comercio. Plantea la necesidad de fomentar la industria de la lana, crear escuelas donde se enseñen los oficios: sastrería, zapatería, hilado de algodón, etc. El creador de la Bandera argentina sostenía que era necesaria una política industrialista, crear valor agregado y no ser simples productores de materias primas. Todas sus posturas en materia económica iban en contra de la política monopolista que imponía la corona española y molestaban a las elites propietarias de la tierra.

«El modo más ventajoso de exportar las producciones excedentes de la tierra, es ponerlas antes en obra, o manufacturarlas. La importación de las materias extranjeras para emplearse en manufacturas, en lugar de sacarlas manufacturadas de sus países ahorra mucho dinero, y proporciona la ventaja que produce a las manos que se emplean en darles nueva forma (…). La importación de mercaderías que impiden el consumo de las del país o que perjudican el progreso de sus manufacturas y de su cultivo lleva tras de sí la ruina de la nación», palabras de Manuel Belgrano en el Correo de Comercio, 1810.

Un prócer incómodo

Está claro que las posturas y los hechos de Manuel Belgrano molestaban a los creadores del Estado oligárquico argentino basado en el latifundio y la agroexportación, por eso en la escuela sólo nos hablan de la bandera. Una bandera que la han vaciado de contenido y que bajo su nombre el estado oligárquico ha cometido el genocidio a los pueblos originarios.

Los y las revolucionarios/as tenemos como tarea retomar las banderas de una verdadera independencia para nuestro país y para toda Latinoamérica. A 200 años de su muerte, el mejor reconocimiento a Manuel Belgrano es recuperar su legado.

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