El presidente yanqui Donald Trump desplazó al Secretario de Estado Rex Tillerson y lo reemplazó por el director de la CIA Mike Pompeo. Ya el hecho de nombrar como diseñador de las políticas del gobierno al jefe de los servicios de inteligencia, espionaje y provocaciones internacionales es significativo. Además, al parecer Tillerson, que venía de trabajar en el sector petrolero y tenía contactos con la petrolera estatal rusa Rosneft, promovía una línea de conciliación con Moscú y acuerdos con Rusia en el conflicto de Siria, y había dado luz verde al proceso de distensión entre las dos Coreas, todo lo cual generaba irritación en otros sectores del gobierno yanqui. Según las gestiones iniciadas hace varios meses Trump y el presidente norcoreano Kim Jong-un se reunirían en mayo, por primera vez en décadas y a pesar de que Washington viene implementando una intensa campaña de presiones para que Norcorea abandone sus pruebas y programas de desarrollo nuclear. Pero la designación de Pompeo expresa un cambio de lineamientos estratégicos, reafirmando a Rusia como su principal contendiente –al menos en el plano militar–.
En ese rumbo el régimen de Trump impuso sanciones a Rusia por los ciberataques a su “infraestructura crítica” (o sea las interferencias rusas en el sistema informático de organismos gubernamentales y militares norteamericanos), y por su interferencia en las elecciones presidenciales de 2016 que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca. Trump, que fue favorecido con las revelaciones que los servicios rusos dejaron filtrar contra la entonces candidata demócrata Hillary Clinton, ahora impuso sanciones a agencias de inteligencia e individuos rusos en EEUU.
La nueva vuelta de tuerca en la línea de confrontación con Moscú se produce en medio de la reelección de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales rusas con el 75%, y en coincidencia con el nuevo clima de “guerra fría” abierto entre Gran Bretaña y Rusia por el intento de asesinato mediante el uso de un gas nervioso contra el agente doble Sergéi Skripal (un ex espía ruso al que los servicios rusos acusaron de trabajar para Londres) y su hija Yulia en la ciudad inglesa de Salisbury. Trump apoyó la decisión de Gran Bretaña de expulsar del país a 23 diplomáticos rusos considerados “agentes de inteligencia no declarados”, y la temperatura internacional subió aún más cuando Putin, en represalia, expulsó la misma cantidad de diplomáticos ingleses de Rusia.
Putin, por su parte, viene también endureciendo sus gestos políticos hacia las potencias imperialistas de “occidente”. En una clara señal de desafío, esta misma semana cerró su campaña visitando Crimea, la península de Ucrania sobre el Mar Negro que el 18 participó en la elección presidencial rusa por primera vez desde su anexión hace 4 años. Y días atrás hizo alarde del nuevo armamento ruso, que incluye un misil balístico intercontinental capaz de alcanzar casi cualquier punto del planeta y de eludir los sistemas de defensa antiaérea, y dos nuevos sistemas armamentísticos -aún en desarrollo- capaces de golpear con armas nucleares: drones submarinos y misiles de crucero que pueden transportar cabezas atómicas de tamaño reducido.
Paralelamente el gobierno estadounidense viene acentuando la ofensiva diplomática y política contra Irán y Venezuela, dos regímenes amigos o alineados en distinto grado con Moscú y Pekín. En el caso de Irán, los yanquis cuestionan el acuerdo nuclear acordado por las grandes potencias con Teherán y denuncian la intervención iraní en apoyo a los rebeldes hutíes de Yemen contra el gobierno pro-saudita y proyanqui de ese país ubicado en las puertas del Mar Rojo. En el caso de Venezuela se hacen cada vez más explícitas las amenazas yanquis de intervención militar, directa o a través del gobierno proyanqui de Colombia.
Todas estas serían manifestaciones de los cambios en curso en la política mundial de Washington. Por eso no sorprende el nuevo salto en el gasto bélico de la superpotencia aprobado por el Congreso: en acuerdo con los demócratas, el gobierno republicano aumentó el presupuesto militar a la astronómica cifra de 700.000 millones de dólares.
Comercio, espionaje y fascistización
Reafirmando o defendiendo su hegemonía, Trump acentuó la política comercial proteccionista -que lo llevó prácticamente el primer día de su gobierno a abandonar tratados de libre comercio internacionales como la Asociación TransPacífico- imponiendo aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio. Además de afectar a numerosos países y empresas de todo el mundo que exportan ese tipo de productos a EEUU (como Techint en la Argentina), esto achicaría el espacio que en el mercado interno yanqui venían ganando las exportaciones de China.
Por eso el gobierno de Pekín advirtió que “no se quedará de brazos cruzados ante las amenazas de Estados Unidos” y adoptará “las medidas que sean necesarias”. Con esa frase el régimen imperialista chino se refiere por ahora a posibles represalias comerciales, pero conviene no olvidar cuál es el sentido de la paralela concentración de poder en manos del presidente Xi Jinping: hace muy poco Pekín instaló su primera base militar china en el extranjero en Yibuti -en el estratégico Cuerno de África-, compitiendo con otras bases imperialistas por esa posición, clave para controlar el Canal de Suez que comunica el Mediterráneo con el Océano Índico. Además de tropas especiales, China planea invertir allí mucho dinero en la construcción de un segundo aeropuerto internacional para usar su infraestructura en interés ya no sólo de su armada sino también de su aviación.
Simultáneamente el gobierno de Trump busca consolidar su frente interno acentuando su fascista política antiinmigrantes, que ya había adelantado con la promesa de construir un muro para impedir el ingreso de ciudadanos mexicanos. Ahora, también en acuerdo con los demócratas, avanzó en su agenda racista imponiendo la postergación del tratamiento de la ley que protegía transitoriamente a los “dreamers” (soñadores), inmigrantes indocumentados que hasta ahora podían trabajar y estudiar en EEUU pero que ahora corren peligro de deportación.










