Al grito de ¡fuera Moreno y el FMI! el pueblo ecuatoriano, insurrecto se abre camino desde el interior profundo desde norte y centro marchando hacia Quito, rodeando el palacio de gobierno y asaltando la sede de la Asamblea de Ecuador, instalando el “Parlamento de los Pueblos”. “De aquí no nos vamos!”.
El martes pasado llegaban las columnas de las comunidades indígenas al centro histórico de la capital en Quito para exigir que el gobierno de Lenin Moreno restituya el subsidio al diesel y la gasolina, que había estado vigente por décadas. Pero también para repudiar el paquete de medidas ajustadoras y entreguistas pactadas con el FMI que al igual que en nuestro país ha causado estragos al pueblo y la Nación.
Los diferentes movimientos sociales que se mantienen en las calles han reiterado que no abandonarán las acciones de protesta hasta que el Gobierno derogue el Decreto Ejecutivo 883, el cual establece las medidas. El protagonismo de las comunas es masivo con ocupación de rutas, marchas y más de 7 días de paro. Hay más de trescientos focos de bloqueos a nivel nacional.
La decisión de Moreno incluye la eliminación de subsidios a los combustibles fósiles y la liberación de precios del diesel y gasolinas. Ya en el 2018 se llevó adelante despidos masivos en el estado con 25 mil trabajadores/as en la calle. También se dio un salto en la flexibilización laboral en las formas de contratación. El salto de los precios de la canasta básica y la inflación fueron agudizando las luchas.
La respuesta de Lenin Moreno fue la represión brutal a las columnas que llagaron a Quito y decretar el estado de sitio de 20hs a 5hs. Los hospitales no dan abasto y ya hay varios muertos sin números precisos, como los tres jóvenes manifestantes a los que las fuerzas represivas tiraron del Puente San Roque en centro histórico de Quito. Hay más de 700 detenidos.
Pero los asesinatos no pudieron impedir que decenas de miles de indígenas, obreros, estudiantes, marchen sobre Quito y Guayaquil (hoy capital trasladada allí por Moreno) al verse sitiado en Quito.
El pueblo ecuatoriano ha dado muestras de valentía y organización. En la historia reciente, fueron varios gobiernos que cayeron producto del levantamiento popular, hasta el gobierno de Correa que otorgó muchas concesiones, pero no rompió la dependencia, mantuvo el dólar como moneda y al igual que en Brasil, hizo acuerdos con sectores reaccionarios que luego serian su judas. Estas políticas la paga el pueblo!
La rebelión popular y la marcha indígena-campesina ha generado una corriente de simpatía en todos los pueblos por los que va pasando. Tal es así, que hasta los más tímidos o descomprometidos, se lanzan a las calles a demostrar que están dispuestos a ser protagonistas de este momento histórico.
Este levantamiento popular transmite, una vez más, optimismo a los pueblos y los revolucionarios de toda América Latina que sostienen el camino del pueblo en las calles para hacer tronar el escarmiento sobre los ajustadores y vende patria.










