“Acá la afectada es toda la comunidad educativa”

-¿Cómo esta la situación de les trabajadores de la educación en relación a sus salarios y la situación socio económica?

-Bueno en este contexto de pandemia, nosotros preferimos llamarlo de educación en tiempos de crisis socio sanitaria y no hablar de una educación virtual o a distancia.

Los y las trabajadoras de la educación nos encontramos frente a una paritaria que está congelada básicamente, no hemos tenido avisos a pesar de las múltiples notas y reclamos que hemos hecho al gobierno provincial para poder tener una reunión paritaria en donde se discuta qué va a pasar con nuestro salarios, o sea hasta el día de hoy tenemos los salarios congelados y cobramos lo mismo que cobrábamos a enero del 2020.

En ese sentido hemos estado viendo las acciones del propio sindicato, tratando a través de bolsones o de distintas formas de solucionar la situación de quienes trabajan en la educación.

Se ha desarrollado una campaña solidaria muy interesante. Es el primer sindicato en la provincia, y no tengo referencia a nivel nacional, pero principalmente en la provincia, que decide destinar parte de sus fondos y de los fondos aportados por afiliados y afiliadas hacia una ayuda solidaria. Nosotros entendemos que esta ayuda es un paliativo en el medio de una situación de crisis en donde celadoras y celadores son los que están más afectados y afectadas, pero también compañeros y compañeras que por el tema de la pandemia se han quedado sin horas para poder dar clase, sin sus reemplazos que habitualmente en esta fecha, en una situación “normal” de salud, se puede acceder a esos espacios.

Hoy por hoy eso no está, entonces se hizo una primera tanda de entrega de mil bolsones y ahora estamos completando la segunda tanda de otros mil. Hemos llegado a todos los departamentos, esto se hizo a través de un formulario abierto, en donde ponderamos algunas cuestiones que tienen que ver con lo socioeconómico y la conformación familiar. Verdaderamente tuvo mucha repercusión porque hay mucha necesidad. Digo desde relatos de compañeros y compañeras: «ahora con el bolsón estoy un poco más oxigena para poder comprar otras cosas», te decían.

Es una situación de terrible dificultad, donde las desigualdades sociales se van profundizando. Obviamente esto no le pasa solamente a los y las chicas que asisten a la escuela, sino que el mismo colectivo de trabajadores de la educación se están viendo afectados, nos estamos viendo afectados por este congelamiento de nuestro salario mientras la inflación sube rapidísimo.

-Cuando comenzó la cuarentena era la época de distribución de cargos libres ¿Qué sucede con los suplentes, quienes se quedaron sin tomar horas?

-En Mendoza hay un programa que, a pesar de ser precario (y esto desde el sindicato siempre lo denunciamos), en las condiciones laborales es muy enriquecedor para los chicos y las chicas. Es la jornada extendida. Ellos se quedan después de hora y tienen distintas actividades: apoyo escolar, algunas actividades lúdicas, teatro, etc. Entonces todos esos compañeros que el año pasado y este mismo año se les dio de alta no han cobrado. Porque el gobierno provincial entiende que a trabajo no realizado, trabajo no remunerado. Una lógica bastante perversa en un momento donde las necesidades son muy difíciles. Donde hay familias que contaban con ese ingreso fijo, en donde las changas se ven cada vez más reducidas por todo el tema del aislamiento social. Nosotros preferimos también hablar del distanciamiento físico y no del aislamiento social, porque si estuviéramos en aislamiento social no se estaría haciendo la campaña de los bolsones. Esta situación nos da la posibilidad también de pensarnos como un colectivo, que tomando todas las medidas de prevención y de profilaxis, podemos acercarnos a los afiliados y a las afiliadas para llevarles el bolsón en este caso.

Otros compañeros y compañeras que han quedado sin sus trabajos son aquellas maestras de grado que se ofrecen para los reemplazos y eso esta vez no ha sucedido. También hay compañeros que no tienen tantas horas o que también se les dio de baja por determinadas situaciones o porque estaban cubriendo art. 40, que es cuando alguien se enferma y hay que buscar un reemplazo. Todo esto no está. Entonces en ese sentido además de la paritaria estábamos solicitando, exigiendo, de hecho paso la información de que vamos a tener una asamblea virtual, en estas épocas medio raras, que no nos podemos mirar a la ojos, hablar, vernos las gestualidades, para volvernos a encontrar y poder hacer el reclamo de que se llamen a suplencias. El gobierno puede hacer un sistema para que se llame en cada escuela, en función de la digitalizacion que ha habido del sistema, con el Gemi y otras cuestiones. Queremos que los compañeros y compañeras que estén aptos para poder dar esas clases puedan acceder a ello. Puedan paliar también su situación, porque de tener un salario fijo a intentar proyectar tu vida aunque sea por el mes… Ningún trabajador hoy puede proyectar más allá de 15 días o de un mes.

El gobierno tiene que entender que muchos compañeros y compañeras se inscribieron para el ingreso familiar de emergencia, el IFE, y no fueron seleccionados porque han tenido una relación o tienen una relación laboral con el Estado, pero no alcanza.

-Lorena, esta situación económica sumamente grave y que atraviesa a les trabajadores, también se entremezcla con las realidades cotidianas de las distintas comunidades educativas. Por otro lado, las exigencias de la DGE con, por ejemplo, todo lo que tiene que suceder a través de lo virtual ¿como lo van sorteando? ¿Cómo es la mirada desde el sindicato?

-Desde que comenzó el distanciamiento físico y la suspensión de las actividades educativas, lo que entendíamos era que se tenía que planificar y en esto el gobierno escolar no hizo una planificacion que pudiera hacer un tránsito desde la escuela y el aula a tener un grupo, una clase, hacia esta especie de gran aula virtual. Ya teníamos desigualdades sociales, que entendemos se transforman en desigualdades educativas, porque los chicos y las chicas tienen distintas trayectorias educativas según las posibilidades de acompañamiento de sus familias, a qué posibilidades digitales tienen acceso, etc. Si eso ya estaba el año pasado, con esta pandemia se ha profundizado absolutamente, y al no haber una planificación y un acompañamiento, claramente esas desigualdades educativas se han incrementado.

Por ahí hay un celular con suerte, o hay una compu. Cuando uno piensa también que el programa conectar igualdad fue desmantelado… No cuentan con los recursos tecnológicos, entonces a la desigualdad social se agrega una brecha digital. Además está la cuestión de la “fetichizacion” de lo tecnológico. Es interesante pensarlo, muchos autores hoy lo están trabajando, por ejemplo Philippe Meirieu, gente acá en Argentina. La cuestión de querer suplantar el vinculo pedagógico del cara a cara a través de la tecnología y en verdad la tecnología viene a ser un recurso más. Por eso hablamos de una educación en tiempos de crisis social sanitaria, porque primero los y las docentes no hemos sido capacitados y capacitadas en educación a distancia, ni en trabajo en la virtualidad. No solamente son los y las estudiantes las que no cuentan por ahí con los recursos tecnológicos, sino que hay algunos docentes (bastantes te diría) que por ahí tienen que compartir su computadora con la familia. Si hay una familia en donde hay hijes, también tienen que hacer sus tareas. ¿En qué momento las hacen? Esto ha implicado una sobrecarga laboral. Ya no son las 36 horas cátedra que tenés frente a alumnos, que ya implica una sobrecarga laboral.

Hay una sobrecarga laboral y un impacto psico físico muy importante, porque pasamos a estar disponible on-line casi las 24 horas. Obviamente la escuela como espacio de contención, como espacio de aprendizaje también implica un encuadre. Vos sabés que entran a tal hora, salen a tal hora y a lo sumo tienen que hacer tarea y el docente obviamente sigue trabajando pero no hay un requerimiento y una demanda todo el tiempo. Esto no es culpa de los papás y las mamás y las familias, sino es en el momento que se puede acceder a ese celular para poder hacer la tarea, para bajar las tareas que mandan las seños o los y las profesoras. Estamos convencidos que tanto los y las docentes, como la comunidad educativa está haciendo grandes sacrificios, grandes esfuerzos. Pero de esfuerzos en términos meritocráticos, se sigue ubicando a la educación como un espacio de aprendizaje y como un espacio de inclusión, y en este sentido estas desigualdades que yo te decía, estas distintas trayectorias no han sido contempladas por la cartera educativa porque directamente la primera medida fue largar la digitalizacion absoluta y para hacer eso los docentes y las docentes tenemos que estar preparados, punto número uno, pero también hay que hacer relevamientos serios acerca de con qué capital cultural y económico cuentan esas familias, no es lo mismo una familia que sus papás changuean, por ejemplo, que una familia en donde hay dos computadoras. Son distintas las trayectorias y el problema va a ser cuando se vuelva a clases. ¿Qué va a pasar con ese chico o esa chica? ¿qué pasa con su derecho a la educación?, ¿qué pasa con lo que está en la letra escrita, que son sujetos de derecho? No está contemplada esa realidad familiar.

En este cambio tan abrupto entendemos que es muy difícil construir el vínculo pedagógico. Porque vos casi te encontraste con un grupo nuevo, al cual no conocías, y de repente el chico tiene que fragmentar su cabeza en tanto número de materias y las tareas virtuales. Insistimos, acá la afectada es toda la comunidad educativa. No es, ni solamente los docentes, ni solamente los estudiantes, ni solamente las familias. Somos los trabajadores de la educación y somos las familias que sostenemos la tarea educativa, desde las casas con los medios que se puedan.

En este sentido, sentimos que ha sido un laboratorio, ensayo-error con comunidades que son de carne y hueso. Lo que empieza a verse es una cuestión de vulneración de derechos. Una familia cuando tiene que buscar el mango diario para poder alimentarse, sinceramente no va a estar pensando en la educación. Es una realidad y no es culpa de esas familias, es culpa de un sistema social que hace que haya quienes tengan acceso a la educación y haya quienes estén un poco más relegados, aunque desde las escuelas se hagan un montón de esfuerzos y esfuerzos solidarios.

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