A propósito de las palabras de Cristina Kirchner

En su discurso de apertura del encuentro de parlamentarios europeos y
latinoamericanos “EuroLat”, Cristina Kirchner desgranó los ejes centrales en los que se
apoyan ciertos sectores de clases dominantes y del pueblo ubicados dentro del
“progresismo anti yanqui”.

Es muy grafico para entender las limitaciones en la disputa dentro del capitalismo.
Cristina afirmó que el sistema capitalista se impuso como el “mejor sistema para
garantizar la producción de bienes y servicios”. Dio por “fracasado” al sistema
comunista ubicándolo erróneamente en la URSS con la caída del Muro de Berlín, y
reivindicó el “estado de bienestar”.

Desde aquí ubicó a los que serían los enemigos actuales, en el “neoliberalismo pro
mercado y anti estatista”, contraponiéndolo con el papel jugado por el “Estado de
bienestar” de la pos guerra y ejemplificando el salvataje por parte de los Estados frente
a la pandemia. “O prevalece el Estado o prevalece el mercado” sostuvo con énfasis.
Pero Cristina al reivindicar el sistema capitalista sobre el “comunista”, (cabe aclarar
que el sistema comunista nunca existió en la humanidad ya que es el sistema donde
habrán desaparecido las clases sociales), da vuelta la página muy rápido, sin dar
ejemplos en porque el capitalismo habría superado al sistema socialista allí donde
existió antes de las restauraciones. Identifica “fracaso” con el sinceramiento en la ex
URSS con la caída del Muro de Berlín, cuando en ese momento nada quedaba hacía
mucho tiempo, 32 años, de las conquistas del proceso de construcción socialista luego
de la revolución de octubre de 1917.

Y podríamos agregar que es poca dialéctica ya que niega que los procesos por la
conquista y consolidación de un modo de producción no son lineales, perennes y así
llama “fracaso” a lo que en la historia de la humanidad son “derrotas”, como si el
capitalismo se hubiera impuesto de una vez y para siempre, como si nunca hubiera
tenido derrotas antes de ser lo que es, olvidando aquello de que “un triunfo contiene
mil derrotas”.

No culpamos a Cristina Kirchner por decir lo que dice, ella expresa lo que es a través
de sus pensamientos como expresión de sectores dominantes en nuestro país. pero
pensamientos con el que se identifican millones en el país y están en otras expresiones
en el mundo, pero plantea de esta manera un debate en el campo del pueblo, de fondo,
sobre la salida a la pandemia más grande de la humanidad, donde los monopolios han
multiplicado sus ganancias y las desigualdades sociales, en el umbral de un “nuevo
orden mundial” con precarización histórica de la mano de obra, hambre y destrucción
del medioambiente y con la posibilidad de una guerra imperialista a gran escala.
Cristina arremete contra lo que sería el principal enemigo a escala global, ubicado en
el neoliberalismo en cuanto al debate de cómo va ser la salida de la pandemia y los
tiempos que vendrán.

Habla del “Estado de bienestar” luego de la Segunda Guerra
mundial, pero la contracara en ese periodo no era el “peligro del neoliberalismo”, sino laexpansión del “peligro rojo” que había logrado la gran hazaña de la derrota sobre el
nazismo que había invadido la URSS de aquel entonces, dando inicio al repliegue de las
tropas hitlerianas que terminaría con aquella histórica foto del soldado ruso clavando la
bandera con la hoz y el martillo en la torre del Reichstag, símbolo de poder del imperio
nazi. Esto es lo que se expandía a nivel mundial y producía admiración en los pueblos del
mundo a la vez que causaba estupor de los Estados imperialistas, en particular EEUU que
veía que las ideas del socialismo se desparramaban con mucha más fuerza.

El llamado “Plan Marshall” donde EEUU destinó 13.000 mil millones de dólares para la
reconstrucción de 17 países de Europa fue el inicio de ese “Estado de Bienestar de libre
mercado”. Por estas tierras conocimos las conquistas alcanzadas con el peronismo en
su llegada al poder en 1945. Pero llamativamente Cristina, en su arremetida contra el
neoliberalismo, no pretende volver a ese período de “la década ganada” del 45 al 55. Ese
período fue conducido por una clase social, la burguesía nacional en asenso, que puso
el centro en la industrialización del país y la estatización de los resortes estratégicos
para llevar adelante un proceso de sustitución de productos a gran escala como
“política de Estado”.

Si bien, el período más avanzado en cuanto a conquistas de derechos populares,
luego de la dictadura fue con Néstor Kirchner y Cristina, mostraron las limitaciones de
ese “Estado de bienestar de libre mercado” cuando gobernaron, (y digo “libre
mercado”, porque no fue regulado desde el Estado el sistema financiero y el comercio
exterior), porque mantuvieron la centralidad de la política económica en las
exportaciones de materias primas agrícolas, energéticas y mineras, a la par de medidas
soberanas como la estatización del agua, las AFJP o YPF. En ese antagonismo se impuso
la matriz económica dependiente, que derivó en la crisis económica, trayendo inflación,
descontento y mayores desigualdades que la derecha aprovechó para volver al poder.
Ahora Cristina vuelve a plantear como salida, el “Estado de Bienestar” frente al
“neoliberalismo de mercado”, mostrando que no hay propuestas superadoras mas que
“volver a lo que fue algo mejor” pero sin autocritica.

El gobierno y el poder real

“Que te pongan una banda y que te den el bastón no significa que tengas el poder”
afirmó Cristina, y es verdad, o por lo menos no todo el poder real. Hay muchos ejemplos
de esto en la historia de nuestro país. Sobre todo se da en gobiernos que llegan por
medio de alianzas heterogéneas donde conviven diferentes sectores y clases sociales. El
Frente de Todos es un ejemplo claro. Aquí conviven clases dominantes, no hegemónicas
en cuanto al poder real de la argentina, pero si con peso en cuanto a sectores de poder
económico y político.

Argentina es un país dependiente disputados por potencias imperialistas, para que ello
suceda deben tener interlocutores internos, clases terratenientes, burguesía
intermediarias en las que se apoyan.
Pero las experiencias más recientes en el país y la región nos muestran que las
opciones del “capitalismo humanizado” o “gobiernos neodesarrollistas” o
“progresistas”, si bien conquistaron derechos reclamados por infinidades de luchas de los

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