Macri contra el Bauen

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Con fecha límite el 19 de abril, la jueza Paula Hualde, del Juzgado Comercial Nº 9, emitió la orden de desalojo del Hotel Bauen mediante la “fuerza pública”. Así llegaron las consecuencias prácticas del veto que Mauricio Macri aplicó a la Ley de Expropiación votada en el Congreso, bajo el argumento de que esta favorecía “exclusivamente a un grupo particularizado y sin traducirse en un beneficio para la comunidad en general”. Finalmente, el día anterior a vencerse el plazo, la gran campaña de solidaridad con el Bauen logró suspender provisoriamente con una medida cautelar el desalojo. Esta campaña incluyó una cena solidaria con más de 700 invitados presentes, una importante cantidad de delegaciones de empresas recuperadas y cooperativas –entre ellas una delegación de cinco trabajadores de la Cooperativa Renacer de Ushuaia que vinieron a hacer el aguante a la vigilia–.

El Hotel Bauen, ubicado en pleno centro porteño, a tres cuadras del Congreso Nacional, fue construido por Marcelo Iurcovich utilizando créditos de la dictadura genocida. Luego de varios años de extraordinarias ganancias, entró en decadencia con la llegada masiva de las cadenas hoteleras internacionales en los años ‘90. En el 2001, con una deuda millonaria, se declaró en quiebra y fue cerrado, dejando en la calle a sus trabajadores en el medio de una de las peores crisis de nuestra historia.

En el 2003, los trabajadores recuperaron el edificio y conformaron la Cooperativa Hotel Bauen. A partir de entonces, desde hace 14 años, lo gestionan exitosamente, generando 130 puestos de trabajo y llevando adelante una gran cantidad de actividades además del alojamiento: exposiciones, teatro, un café y distintas acciones solidarias. Y abriendo sus puestas a las organizaciones sociales y políticas para sus conferencias de prensa, reuniones, etc.

No es esta la primera vez que enfrentan una amenaza de desalojo. También en el 2007 y en el 2014 lograron derrotar las embestidas de los ex propietarios, que hicieron uso de artimañas legales cambiándose de personería jurídica. Es que el edificio está valuado en unos 30 millones de dólares, lo que implica un jugoso negocio inmobiliario. Ahora, “casualmente”, la abogada de los propietarios, Susana Espósito, es comunera del PRO en Caballito.

Para el macrismo, el desalojo del Bauen cumple un doble objetivo: sacar de escena lo que se ha convertido en un símbolo para las fábricas y empresas recuperadas por sus trabajadores, a pasos del centro del poder político, y beneficiar a sus empresarios amigos. Por eso, las intenciones de desalojo siguen vigentes. Y seguirá entonces también la lucha en defensa del Bauen y para que el Congreso ratifique la expropiación.

Coordinación de recuperadas

La delegación de Renacer le planteó a los trabajadores del Bauen y a otras delegaciones, la necesidad de empezar a coordinar e ir preparando un Encuentro de las fabricas recuperadas y cooperativas de producción y servicios para discutir la lucha en defensa de las recuperadas y la industria nacional. Discutir un programa de propuestas al gobierno nacional y los provinciales frente a la ola importadora y de destrucción de la pequeña y mediana industria con miles de despidos de trabajadores, exigiendo que se cierren las importaciones y se ponga en marcha un plan de producción nacional y compre nacional, donde el Estado garantice con subsidios y créditos blandos los insumos para poder producir y sea el mismo Estado quien compre la producción a esas fabricas y cooperativas.