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¡La patria no se vende!

El pueblo gritó en las calles más allá de una ley

Una chispa puede encender la pradera” y esa “chispa” fue aquella bandera improvisada con la inscripción “las Malvinas son argentinas” que mostraron los jugadores de la selección nacional luego de aquel histórico triunfo contra los ingleses en el mundial.

Esa bandera fue el emergente de un sentimiento popular adormecido, pero no perdido, que se manifestó y logró que se levantara la primera sesión que iba a discutir esta nefasta ley llamada de “inviolabilidad de la propiedad privada” a la medida de la rapiña internacional y los latifundistas locales.

El oficialismo acompañado por los medios y redes acólitos trataron de silenciar (o apagar) lo que ya sonaba más fuerte cada día por abajo, en esos rincones subestimados y despreciados por los dueños del poder y los medios a tal punto de sugerir en sus redes “rociarlos con napalm” o “esterilización forzada de cabecitas negras”.

Esa masa viscosa silenciosa de quienes no tienen nada o van perdiendo lo que les queda, que empezó a manifestarse contra la desesperanza (que en su momento fue esperanza) y que es castigo infinito para mantener las mega ganancias de ese 1% que ostenta el poder, pero que también quieren quedarse con toda la tierra en un proyecto distópico (pero real) y como tal autoritario, deshumano y controlado por algoritmos como exigen los Peter Thiel, Google o Galperín y lo más granado de afuera y adentro que ostenta el poder.

Ayer se ganó una importante batalla en la guerra contra los que quieren vender el país. “quieren vender el país”. Ese mensaje sencillo pero inmenso, es lo que caló en una juventud que dijo presente a lo largo y ancho de nuestro suelo.

Esa acción fue lo que obligó de manera vergonzante a legisladores y gobernadores a cambiar votos y frenar artículos como los de venta de la tierra sin límites a extranjeros o los del control del fuego, si bien pasó el engendro de reducir las expropiaciones dando paso a que por ejemplo el Estado no pueda avanzar sobre un privado o una privatización, en beneficio de toda la comunidad. No se podría haber hecho lo de YPF, Aerolíneas Argentina o las AFJP, etc. Pero también se incorporó “el desalojo exprés” en tiempos donde las comunidades originarias son asediadas por el gobierno nacional y provinciales en claro beneficio de terratenientes, multinacionales y negocios inmobiliarios. Pero también se verán afectadas familias que no pueden seguir pagando alquileres cuando este se lleva el 70 o el 100% de un salario promedio. Los hijos sin futuro viven acinados con los padres hasta avanzada edad y el endeudamiento alcanza a mas de 60% de las familias argentinas.

Los dirigentes del Fresu el 6 de agosto en Congreso

Pero la lucha seguirá. Aquella bandera de Malvinas resume todo el sentimiento, quizás la ultima frontera hasta donde fue acorralado el pueblo. Trataremos que no se dé ni un paso atrás, emprendiendo la salida como un puño cerrado hacia delante, liberador de esas cadenas despiadadas que quieren quedarse con todo.

Esta remontada, como aquellas hazañas deportivas, nos une y fortalecen en el presente, pero sobre todo nos invita a soñar que se puede derrotar a los poderosos. Y nos muestra que la esperanza no está en retoricas o “cantos de sirenas edulcorados” frente a presentes duros. La esperanza está en él o la que tenemos al lado, en la lucha y la alegría que sentimos cuando estamos juntos.

Las tareas antiimperialistas y democráticas se muestran sin tapujos, días donde se habla de lo nuestro, de Malvinas, contra el dominio de expresiones imperialistas. Se habla de la propiedad de la tierra siendo esta una de las expresiones mas profundas cuando hablamos de las tareas democráticas. Sin magnates o Estados extranjeros y sin latifundios dueños de la tierra. El “uso y tenencia” y una reforma agraria vuelve a emerger como una necesidad del actual periodo.

Los enemigos llegaron muy lejos y no van a largar así nomás lo que nos arrebataron. Las tareas revolucionarias están a la orden del día para ir a fondo, hasta el hueso, recuperando lo que perdimos como punto de partida con otro gobierno y la Asamblea Constituyente Soberana que discuta e imponga un cambio de la matriz económica y cultural soberanos que nos albergue a la inmensa mayoría de los pueblos que habitan nuestro país.

Daniel Guzman, Combatiente de Malvinas, Ushuaia
Iguazú Misiones
Ushuaia – Tierra del Fuego

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