El 9 de julio conmemoramos la declaración de la Independencia de los territorios del Río de la Plata. El proceso revolucionario iniciado con el Cabildo abierto de 1810 contó con la heroica participación de los hombres y mujeres que lucharon por romper las cadenas de la opresión colonial.
La conquista de la independencia no significó un camino de autonomía para la Argentina. Las clases dominantes que se conformaron desde la época colonial ataron el desarrollo económico y social del país a sus intereses de clase. Luego de 200 años seguimos discutiendo cuál es el verdadero camino para dejar de ser un país dependiente antes del colonialismo, ahora del imperialismo. La dependencia de la argentina se evidencia día a día, pero con la pandemia mundial y su correlativa crisis se recrudece.
El proceso de independencia
Con la derrota de Napoleón se inicia la restauración monárquica en España. Fernando VII regresa al trono y busca retomar la hegemonía en los territorios del Río de la Plata y sus colonias. En 1816, los procesos revolucionarios en América retrocedían ante el avance de los ejércitos realistas. Bolívar era derrotado en Colombia y Venezuela, mientras que el fusilamiento de Morelos en México ponía fin a la lucha antimonárquica. En noviembre de 1815, en la batalla de Sipe Sipe en el Alto Perú, los realistas habían vencido a las fuerzas al mando de Rondeau. En el norte del Río de la Plata el ejército de Güemes continuaba defendiendo la frontera del avance de los españoles. San Martín se encontraba en Cuyo preparando la expedición libertadora a través de los Andes.
Disputa por la hegemonía en el frente revolucionario
En este contexto de avances y retroceso de la guerra de independencia existió una fuerte lucha entre diversos sectores. Por un lado, un sector con un proyecto ligado a los intereses de la aristocracia criolla de Buenos Aires que se beneficiaba con el intercambio comercial con la metrópoli y la producción de cueros, expresado en el Directorio, destruía las incipientes producciones regionales y buscaba centralizar el poder.
Por otro lado, desde la Banda Oriental, el General José Gervasio Artigas impulsaba un proyecto que incluía un reparto de tierras y había realizado en junio de 1815 el Congreso de los Pueblos Libres con representantes de la Banda Oriental, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Misiones. Este Congreso había declarado la independencia y enviado delegados a Buenos Aires. Sin embargo, está línea no fue la que triunfó. Fue la aristocracia terrateniente y los grandes comerciantes de Buenos Aires, los que lograron hegemonizar el proceso e imponer su proyecto.
En el frente revolucionario convergieron grandes masas de campesinxs, pueblos originarios, la gauchada, pueblos afrodescendientes, artesanxs e intelectuales cansados de sufrir la explotación colonial.
Los sectores revolucionarios que empujaban a fondo la Independencia fueron parte de un momento histórico signado por la Revolución Francesa, la Revolución Haitiana y la abolición de la esclavitud y la independencia norteamericana. Expresados en Moreno, Castelli, Belgrano, Artigas, San Martín y otrxs levantaron programas con contenidos liberales, antifeudales, antiesclavistas, de reparto de tierras y desarrollo de la industria.
Por su parte, los sectores de la aristocracia terrateniente ante el recrudecimiento de la línea revolucionaria debieron acordar con el proyecto de independencia. Pero jugaron a mantener sus privilegios vinculados al monopolio del comercio y la producción de cueros. Cabe recordar que estos sectores se vincularon con Gran Bretaña, el gran pirata de los mares, para romper las medidas comerciales monopólicas impuestas desde las reformas borbónicas por España.

Las mujeres combatimos
Como siempre silenciadas e invisibilizadas, las mujeres también hicimos la revolución y luchamos por la independencia. El periodo revolucionario y convulsionado abrió camino a que les oprimides puedan ser parte de la lucha anticolonial, dentro de ese sector del pueblo nos encontramos las mujeres.
Combatimos, conspiramos y fuimos parte de los debates políticos de la época. Mujeres como María Remedios del Valle, Manuela Pedraza, Machaca Güemes, Martina Céspedes, Juana Azurduy, Bartolina Sisa, Martina Silva de Gurruchaga, María Loreto Sánchez de Peón Frías, Mariquita Sánchez de Thompson fueron parte del proceso revolucionario en todo el territorio de América del Sur. Incluso ante la negativa de poder participar del Ejército en el cruce de la cordillera, como lo disponía San Martín, sabemos que varias mujeres se camuflaron para poder combatir a los españoles.

El Congreso de Tucumán: Coronadxs de Gloria
Una vez depuesto el Directorio encabezado por Alvear, el 15 de abril de 1815. Alvarez Thomas, como director interino, envió la convocatoria a las Provincias para que realicen la elección de Diputados que participarán en un Congreso general que se reuniría en Tucumán. Las Provincias del Litoral decidieron no enviar representantes, de igual manera lo harán los Diputados de Paraguay y del Alto Perú.
Finalmente el 9 de julio de 1816, los diputados presentes acordaron tratar como primer punto la libertad e independencia de las Provincias Unidas. El Congreso de Tucumán logra declarar la Independencia de las Provincias Unidas de la América del Sud de la dominación de los reyes de España y su metrópoli. Sin embargo, no se aborda la cuestión de la Banda Oriental y el proyecto de Artigas, ni el proyecto de San Martín para reconquistar Chile y mucho menos la invasión portuguesa desde el Paraguay. Estos frentes evidencian los límites que tuvo el acuerdo de independencia y van a marcar la disputa sobre qué tipo de gobierno y país se construiría.
Una discusión vigente
Luego de más de 200 años seguimos luchando por nuestra independencia. La lucha por una Argentina autónoma e independiente hoy se recrudece frente a la pandemia y la crisis económica mundial. La disputa interimperialista se vuelve más feroz en América Latina, mientras lxs pueblxs sufren hambre y miseria. Los pueblos oprimidos en la época del imperialismo tenemos como tarea luchar por la liberación nacional y social.
En Argentina los sectores reaccionarios ponen el foco en la “pandemia económica”, niegan la herencia macrista, instalan la idea de que la crisis nació ahora, meten el miedo del default. La presión del FMI y los fondos buitres se recrudece, día a día. Mientras en el Congreso se retrasa el tratamiento de la ley del impuesto a la riqueza, prima la incertidumbre sobre la expropiación a Vicentin y el hambre crece en la barriada.
Este 9 de julio nos sumamos al ruidazo nacional porque a la derecha la enfrentamos entre todxs, con unidad y rumpo popular. ¡Impuesto permanente a las grandes fortunas!¡Control estatal de Vicentin!¡Suspención e investigación de la deuda externa, ni un peso para los buitres!





















