Entrevistamos a una enfermera del Hospital Ramos Mejía. En el distrito con mayor presupuesto por habitante, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el gobierno de Horacio Larreta no destina los recursos suficientes para atender a la pandemia y proteger a su población sanitaria.
– ¿En caso de coronavirus la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CABA, está aplicando protocolos especiales?
Los protocolos, se podría decir, que están muy mal diagramados, estructurados. Por ejemplo ahora dicen que el Hospital Ramos Mejía es centro de derivación de coronavirus, osea nosotros vamos a recibir todo.
Armaron en la zona donde se estacionan los coches, como gabinetes y lugares para atender a los probables infectados. Abrieron este sector nuevo que implicaría bastante: más mano de obra profesional, enfermeros, médicos y demás, pero sin haber contratado más recursos humanos. Te hacen desvestir un santo para vestir otro. O sea, se trabaja medio complicado.
Pero fuera de todo eso, ahora que hay muchos internados sospechosos y otros positivos de coronavirus lo que hicieron fue poblar las habitaciones individuales con baño con los pacientes sospechosos con coronavirus.
– ¿Pero, no acomodaron la infraestructura del hospital?
La realidad es que el hospital es antiguo, de 1870, apabellonado. La distancia entre camas no es la adecuada para evitar las infecciones cruzadas, porque para evitarlas la distancia tendría que ser de un metro y medio a dos metros, y eso no pasa.
En todo un pabellón hay menos distancia entre cama y cama. También hay contaminación, probabilidad de contagio entre paciente y paciente, todo eso.
Otro problema que tiene que ver con la infraestructura es que no hay para que el personal tengamos los cuidados debidos de seguridad. Por ejemplo cuando ingresamos al hospital poder dejar la ropa de calle y vestirnos con ropa para trabajar, eso entre otras cosas.
– ¿Y a nivel del personal hospitalario, cómo se resuelve la bioseguridad, el aislamiento?
Y… no hay materiales. Se armaron unos kits con un camisolín, hidrorepelente de quirófano, barbijos comunes porque no hay los que nosotros necesitamos, te dan la cofia. Las antiparras las compartimos entre nosotros, pero no es lo que realmente necesitamos.
Si ustedes vieron como han enfrentado la pandemia en China y en otros lugares, verán que tienen un overol hidrorepelente debajo del camisolín hidrorepelente y antiparras y una protección como una escafandra que nosotros no tenemos.
La verdad es que nosotros sentimos que nos están mandando al muere, porque los elementos no son los adecuados, ni tampoco son la cantidad necesaria. Ayer por ejemplo he visto que en algunos lugares hay camisolines que son cosidos con friselina que bueno cumplen una función de barrera pero no es la que realmente necesitamos y es como que ya empezó la creación artesana para cubrir estas cosas que no hay. Es una engaña pichanga, no te protege como debería del coronavirus ni de otras infecciones de contacto cruzado, no es la adecuada. Queda en evidencia la decadencia y la falta de recursos infraestructural y de material para proteger a la población sanitaria.
– Antes contabas que no agregaron más personal al que ya trabajaba, encima con las licencias esa cantidad se reduce…
Las licencias son otro problema porque quedan a consideración del director. En caso de las personas que tengan problemas de inmunosupresión o sean vulnerables, asmático, etc. o con el tema de esas mamás que son único sostén de familia y que ahora no pueden dejar a sus hijos en ningún lado que se les complica para trabajar. O sea tenemos un montón de problemas, que ya son anteriores a la pandemia, pero con esto se agudiza mucho.
Los enfermeros, los médicos, todo el personal de maestranza, de laboratorio, técnicos tenemos miedo de lo que puede llegar a pasar de acá cuando sea el brote más grande, que dicen que puede llegar en estas primeras semanas de abril.






